La Revolución de los Tarados (Fernando Villegas declaró que no es de su autoría)

Mr. Bean

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http://drae2.es/tarado

tarado, da.
(Del part. de tarar).
1. adj. Que padece tara física o psíquica.
2. adj. Tonto, bobo, alocado. U. t. c. s.

Tarado:
Sinónimos –
1. defectuoso – discapacitado – disminuido – tocado – col – tonto – estúpido – torpe – necio

Antónimos –
1. perfecto – entero – sano – normal – inteligente

** Fuente: http://www.elpais.com/diccionarios/sinonimos-antonimos/tarado

**
La Revolución de los Tarados
Autor desconocido(s) (Author(s) unknown)

(Fernando Villegas declaró que no es de su autoría)

Difundido en redes sociales y correos electrónicos. Fue atribuido al columnista Fernando Villegas, pero éste declaró que no es de su autoría.
Fuente: http://bit.ly/nh8GRh

Hace unos días, estaba haciendo la cola para pagar en un negocio y observaba a una madre interactuar con su hija de unos 4 años. Todo comenzó cuando la niña lanzó un juguete por la cabeza de los que estábamos en la cola:

– “Anda a recogerlo, Camilita”.
Camilita se tira al suelo de la tienda y allí se queda, inmóvil.

– “Ya pues, Camilita, vaya.”
Camilita sigue inmóvil.

– “Ya, Camilita, si no va a recogerlo no le voy a comprar na’ el juguete”.

Camilita BOSTEZA y, acto seguido, LE DA LA ESPALDA a su madre quien, rezongando, abandonó la fila y fue a recoger el juguete.

Evidentemente, no cumplió su amenaza.

Para mí, esta anécdota es tremendamente ilustrativa del perfil básico del chileno promedio: adultos carentes de la más elemental autoridad sobre niños indiferentes a normas, hábitos y disciplina.

Abolidos el sentido del deber y la disciplina como ejes rectores del comportamiento, un solo elemento estimula y guía al ser nacional: el voluntarismo, es decir, la gente hace lo que quiere y ve en ello un valor capital.

Lo que resulta de esto es la descomposición social que se observa hoy en el país y de la cual las protestas estudiantiles son palmaria expresión.

En mi concepto, la motivación de estas protestas dista mucho de buscar una mejora en la calidad de la educación y en el acceso a ésta.

Desde hace 16 años ejerzo la docencia en universidades e institutos nacionales y, salvo contadísimas excepciones, jamás he encontrado alumnos dispuestos a aprender, a personas con hambre de conocimientos y voluntad para conseguirlos.

Si hay que leer más de 2 páginas, colapsan; jamás llegan con preguntas acerca del tema tratado; jamás formulan pregunta alguna en las clases y un atroz etcétera.

Si alguien quiere mejorar la calidad de la educación, pues que dé el ejemplo y estudie; pero no es este el caso: se trata de conseguir un objetivo nominal, socialmente encomiable, bajo el cual se camufla el impulso esencial: vivir la aventura de “dejar la cagá “.

La lógica de las tomas, huelgas y paralizaciones es, en su esencia, contraria al fin que declaran perseguir.

Quieren que SE mejore la calidad y el acceso a la educación, restándose del rol primario que a los estudiantes les compete que es, miren que sencillo, ESTUDIAR.

Nada impide generar presión y no abandonar las clases, sin embargo se presenta un hecho como incompatible con el otro.

Eso es propio de una estructura de pensamiento anquilosada que ve en el conflicto disruptivo la única vía de solución a los problemas: esa es la lógica flaite en su expresión más pura.

Proclaman la necesidad de mejorar el acceso a la educación, pero cuando han accedido a ella y se ven enfrentados a la tarea concreta de educarse, arrugan y prefieren representar una posición a través del simulacro del compromiso activo con el cambio estructural que, en una sociedad democrática, no les corresponde a ellos realizar, sino a los representantes elegidos por la ciudadanía.

Y si estos no hacen su trabajo, no podemos ser como la madre de la Camilita de mi ejemplo y hacer la pega por ellos.

El discurso falaz que impugna el lucro en la educación es, en mi concepto, una muestra clara del fariseísmo hipócrita del movimiento estudiantil. De acuerdo a éste, habría siniestros empresarios que se llenan los bolsillos con la necesidad de los pobres estudiantes que, incautos, se matriculan en sus institutos y universidades de calidad miserable.

Si así fuese, la solución es mucho más simple que dictar leyes, crear superintendencias o cambiar la Constitución de la República: tal como, en teoría, la gente no se baña en lugares no habilitados para el baño, desarrollemos la conciencia social de que la gente NO se matricule en esas instituciones.

Y no nos llamemos a engaño, no necesitamos banderas rojas que las señalen: en el mundillo estudiantil TODO el mundo conoce cuáles son esas instituciones.

El problema es que hay un número no menor de jóvenes para quienes esas instituciones son una opción real de educación porque aceptan su incompetencia intelectual y optan por ellas a sabiendas de que recibirán una formación cuestionable pero, y he aquí el detalle, podrán ostentar la chapa social de ESTUDIANTES DE EDUCACIÓN SUPERIOR.

Y pagan por ello, porque la educación, en la lógica de representaciones sociales, también ES UN PRODUCTO.

Referirme a las causas de esa incompetencia intelectual llevaría esta reflexión hacia otros derroteros, pero creo que su origen no depende tanto del sistema educacional, como de la cultura nacional.

Me violenta la falacia de presentar a la EDUCACIÓN como un bien sacrosanto porque, a la hora de examinar el efecto de esa educación, se advierten resultados desoladoramente malos.

Y esto es así porque, digamos las cosas como son, la calidad intelectual del chileno promedio es paupérrima.

SER médico, diseñador, periodista o profesor tiene que ver, en el imaginario estudiantil, con PASAR los ramos, no con imbuirse de una forma de ser, pensar y actuar.

Y es que existe una paradoja esencial: se quiere acceder a un nuevo estatus social, a través de la educación superior, sin hacer el “up grade” intelectual.

Dicho en otras palabras: si alguien cursa y aprueba los ramos correspondientes obtiene un certificado de médico, diseñador, periodista o profesor, pero sin cambiar, necesariamente, su disposición cognitiva. Un ejemplo: salvo escasas excepciones, las tesis para obtener un grado académico tienden a repetir hasta el infinito los mismos viejos problemas en cada una de las disciplinas.

Las tesis, que se suponen debieran indicar el peso intelectual y académico del futuro profesional, terminan siendo trabajos chapuceros, ramplones, mal escritos, cuando no plagiados de Wikipedia.

Pero esta gesta sociológica de los paros, las tomas y las manifestaciones sirve como modalidad compensatoria que “estudiantiza” al mutante básico que, esencialmente, no quiere estudiar: “¿Profe, por qué no hace un trabajo en vez de hacer la prueba?”

Sin embargo, la culpa siempre la tiene el empedrado.

No al lucro porque es contrario a la calidad en educación.

Falacia atroz, pero excelente eslogan de campaña.

¿De cuándo acá ese rechazo visceral al enriquecimiento?

El chileno promedio está dispuesto a endeudarse hasta la 3ra generación para comprarse desde un teléfono hasta un auto nuevo todos los años, pasando por cuanta chuchería inimaginable se le ocurra. Es más: socialmente ha aceptado funcionar bajo esa lógica, y LUCRA para ello.

Pero si el que gana plata es el empresario, ¡ah no! ¡es un negrero, un desgraciado!

Envidiosos, chaqueteros y arribistas.

De paso, si los 300 mil pesos que cuesta una consola Wii se invirtieran en libros, otro gallo nos cantaría, ¿pero quién estaría dispuesto a ello?

Si miramos el petitorio de los estudiantes y profesores, la gratuidad en la educación se presenta como el eje de las reivindicaciones. Este objetivo, aparentemente, es social, pero no nos llamemos a engaño: es esencialmente POLÍTICO y, por lo mismo, no puede ser logrado por un movimiento social.

Si miramos con una perspectiva de ESTADO, desde el momento en que un movimiento social consiga una reivindicación política, la lógica de un sistema político democrático colapsa, por cuanto ese movimiento social establecería la nula necesidad de ese orden político democrático y, una sociedad que reprueba masivamente a sus representantes, probablemente permitiría la instalación del voluntarismo social como modelo de gestión.

Y ese voluntarismo, que depende de la retórica y la manipulación comunicacional de los actores del movimiento, abre la puerta para cualquier cosa.

Para bien o para mal, un ESTADO necesita de buenos POlÍTICOS y los nuestros, ciertamente, distan mucho de serlo.

Hoy están más preocupados de consolidar la imagen de un gobierno incapaz de ejercer su tarea de gobernar, por acción y por omisión los políticos opositores han instigado al movimiento estudiantil a lanzarse en esta cruzada reivindicatoria, como ballenas hacia la playa.

Miopes políticos, no ven que al varar en la playa nadie los devolverá al mar.

Son una mierda, pero los prefiero a los Ayathollas que vendrán, escudados en sus cuentas de twitter y grupos de Facebook.

El movimiento estudiantil es la expresión final de un estado de descomposición social, respecto del orden en el que funcionan los estados civilizados.

Desde los rayados en las murallas hasta la actitud de los dirigentes estudiantiles, quienes para mostrar su desacuerdo con la propuesta hecha por el Gobierno, queman el documento ante las pantallas, el espíritu es el mismo del de la Camilita de mi ejemplo: hacen lo que quieren y esperan que esa sea la regla de vida.

Cuando en años futuros se estudie este fenómeno, será interesante estudiar el rol que le ha cabido a los medios de comunicación en este cuadro de situación. Para la mente del chileno promedio, lo que aparece en los medios es la verdad.

Con la llegada de los medios virtuales, esa sensación se amplifica por la inmediatez de las respuestas.

Hoy, que la popularidad del gobierno llega a niveles abisales, nadie recuerda que con la llegada de Piñera al poder se habló de que los medios estaban en poder de la Derecha y que serían manipulados para hacer que la gente reaccionara como los personajes de 1984 de George Orwell.

Nada de eso ha ocurrido y los medios han incidido decisivamente en amplificar el alcance de este desastre, creando un clima medial adverso a la gestión gubernamental.

Frente a cada mal llamada demanda social, los medios en general han excluido sistemáticamente el análisis serio e informado: se trata de validar la voz de la masa que, por definición, carece de matices y se mueve, esquizoide, entre el todo y la nada.

Por eso, creo, hoy la situación es cuánto más dramática: No hay interlocutores sociales válidos y lo que dice la masa es ley.

Ahora mismo, leo en mi muro de FB voces aterradas con la “represión” que carabineros ejerce contra los estudiantes.

Pero a nadie le incomoda que los estudiantes se quieran manifestar cuando, por razones claras y atendibles, la AUTORIDAD, concepto que le da urticaria al mutante básico, ha dispuesto que NO SE PUEDEN MANIFESTAR.

Y vuelta con que Pinochet y la represión.

¡YA BASTA!

La democracia no es hacer lo que se me pare la raja, sino hacer lo que las leyes que nos hemos dado nos permiten hacer.

¿Por qué cuesta tanto respetar el orden establecido?

Si hay un puto orden, el que se sale de ese orden debe pagar las consecuencias.

¿Por qué es tan difícil de aceptar? ¿No les gusta?

Cámbienlo, pero por un proyecto coherente, no por un conjunto de emociones y frases hechas.

Pero si no fueron capaces de hacerse cargo del orden que existía, si no tuvieron la habilidad de cambiarlo desde dentro, dudo mucho que el nuevo orden, hijo de la estupidez, la moral pequeñoburguesa y su cobardía esencial sea un avance respecto de éste.

Es mucho más fácil disfrazarse de zombie y bailar frente a la Moneda que negociar acuerdos, estando dispuesto a ceder para obtener algo.

Pero no: el camilismo exige el todo o la nada; es mucho más fácil tocar la cacerola y tener su minuto en la historia que proceder, como corresponde hacerlo en democracia, a través del debate, la reflexión y la presión a los representantes políticos para que empiecen a honrar el oficio por el que les pagamos y representen los verdaderos intereses de la ciudadanía.

Esta es una sociedad de Camilitas sin control y no se trata de que la AUTORIDAD deba cumplir un rol paterno, sino que el sentido cívico del ciudadano debiera primar en una sociedad madura y civilizada.

Pero eso no existe: hay demasiado resentimiento, demasiada ignorancia, demasiada maldad, demasiada estupidez.

Por eso, considero que ésta es la revolución de los tarados, con una sociedad enloquecida que, víctima de una incompetencia intelectual pavorosa, delega sus responsabilidades y reemplaza las ideas por los eslóganes, el debate por las frasecitas en Tumblr, el respeto por la prepotencia y renuncia, como en un carnaval, a una institucionalidad de la que jamás se hizo responsable.

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About profesorbaker

Thomas Baker is the Past-President of TESOL Chile (2010-2011). He enjoys writing about a wide variety of topics. The source and inspiration for his writing comes from his family.
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1 Response to La Revolución de los Tarados (Fernando Villegas declaró que no es de su autoría)

  1. anonymous says:

    Luego de leer atentamente de punta a cabo el comentario del señor Villegas, he de decir lo siguiente:

    Estoy de acuerdo, el chileno promedio podrá ser todo lo que quiera, flojo, arribista, envidioso, si quizás, pero creo que habría que analizar algunas cosas…

    Por ejemplo, es cierto que a los estudiantes no nos gusta estudiar, estamos desmotivados, somos flojos y entregamos cosas mediocres incluso para nosotros mismos, pero ¿ se a preguntado el por qué? ¿qué hay detrás de ese silencio que usted interpreta como ” falta de hambre de saber”? Yo podría darle algunas pistas, después de todo, provengo de un sistema municipal, y le puedo decir una cosa que he visto y experimentado yo misma en ese sistema…

    ¿Usted sabe cómo es la base de la educación del chileno promedio?, yo le podría decir, es pauperrima, en el sentido de que al pueblo, en primera instancia, no le pasan toda la materia que se supone corresponde que deberían pasarle durante el año, al que cuestiona, el profesor le grita, lo humilla dejandolo como un tonto frente a la clase, si no lo insulta o bien sensillamente le ignora y manda a los mejores alumnos a hacer lo que deberían hacer ellos mismos, la clase.

    Con esto no busco justificar al que es flojo en si y no tiene aspiraciones a ser algo más por el conformismo de “naci en una familia pobre y de la pobreza es dificil que pueda salir” o “tengo que trabajar para ayudar a mis padres”, o bien al cómodo que teniendolo todo sensillamente no le gusta estudiar y no lo hace. También le diré, esos no son los únicos casos entre los flojos, ya que entre esta primeramente considerada minoría, existen gente de todo tipo, hay flojos inteligentes, otros hiperactivos, algunos callados y aquellos que esconden mucho. He aquí la raíz de la flojera, somos parte de una generación de niños y jovenes mucho más sensibles que los de antaño, que no pueden enfocarse, o interesarse por algo que tiene menos relevancia que lo que experimentan a diario y que muchas veces puede resultar traumático, he aqui un ejemplo :

    Yo misma experimente en una de las áreas más importantes de la tan temida PSU, matemáticas, lo que puede hacer el cambio de un profesor sin vocación a uno con vocación, se lo confieso, desde niña esa área siempre me fue la más difícil, me enrredaba y al final, me enfadaba y me rendía con rapidéz por no sentirme capáz de entender los números, mis promedios, desde la básica siempre estaban entre el 36 como promedio mas bajo a 43, como mucho, un año, cuando ya cursaba la enseñanza media, tuve el placer de conocer a un profesor con vocación, dedicado de aquellos que por amor a lo que hacen tienen una paciencia única, de aquellos a los que no necesitabas preguntarle nada, él se daba el trabajo de pasar puesto por puesto revizando las tareas, respondiendo a nuestras dudas, fue la única vez, que llegue al 52 como promedio en esa materia, algo que nunca antes había logrado y no lo volví a hacer puesto a que al año siguiente lo cambiaron por otra profesora que en verdad, nunca comprendí como fue que consiguió el título de profesora.

    En fín, ¿qué paso al final conmigo? pues preferí callar a preguntar, no por no tener hambre de saber, sino por el temor inculcado durante la enseñanza básica y media a ser ridiculizada, a que me respondan de mala gana, a que me ignoren, además ellos son “la eminencia” ¿qué puedo hacer contra eso yo, una humilde estudiante de clase media de un sistema educativo sensillamente mediocre?, nada ¿verdad?, y creo en mi humilde opinión que no he de ser el único caso señor. Se bien que con eso solo me estanco en el fango de la ignorancia, aunque de todos modos busco la manera de poder salir de ella a como de lugar, averiguando por mi cuenta o con otros compañeros, todo sirve a la hora de intentar avanzar.

    Ahora bien, tampoco victimice al empresario como el envidiado al que el pobre odia por ganar, por lucrar, señor, con todo el respeto que usted merece se lo digo, no estamos en contra de que gane, que surga, pero si, contra su forma de hacerlo, engañando, estafando, robando literalmente al pobre e ignorante que por no leer toda la pila de papeles que le entrega, porque claro, se cansa de leer quien no esta acostumbrado, quien es fruto de este mismo mediocre sistema, acaba pagando el doble, o incluso el triple de lo que el empresario por sus bancos le presto, con los intereses, seguros y servicios que este jamás pidio. Nos endeudamos hasta el cuello en honor de nuestros sueños por tener una casa, una forma de movilizarnos, de poder ESTUDIAR, de poder surgir y ser alguien en la vida y no un número más de vuestras filas de deudores, morosos a quienes finalmente persiguen como criminales si se atrasan un sólo día, pero en cambio a ellos nadie les persigue a ellos por no ser TRANSPARENTES y robar a manos llenas por un poco de dinero que bien sabrá para ellos es una miseria.

    ¿Sabe usted lo que es tener que hacer malabares con un sueldo que nisiquiera llega a los $200.000 pesos? ¿temerle a fin de mes? ¿verse recien pagado y que con suerte le queden $10.000 o $5.000 pesos para el mes porque todo se le va en deudas y mas deudas? nuestros padres lo saben perfectamente y ese es presisamente uno de los motivos del porque al final muchos no acaban sus carreras, tienen que congelar porque no les alcanza para seguir estudiando, porque tienen que trabajar para ayudar en la casa porque con el sueldo de sus padres simplemente no alcanza y cada año todo sube de precio, ecepto los sueldos. ¿Le parece justo señor? yo creo, que si usted pudiese ver mas de cerca LA REALIDAD del chileno común simple y yanamente se tragaría todas las palabras que escribió llenas de despotismo y desprecio al estudiante que comienza a demostrar que es conciente y se esta movilizando presisamente para poder conseguir algo que usted quiere negar, un poco de justicia social. Y por último sí, somos mediocres porque es como desde nuestra infancia nos han hecho ver quienes tenían el deber de formarnos como personas, nuestros padres en el camino del saber, nuestros profesores. Pero, le diré, puede que no nos entienda, ni nos apoye, pero siento que esta es nuestra forma de decir basta ya con la educación del miedo, ahora nosotros queremos educar sin temor y sin que nos teman y la mejor forma para ello, es luchando por un Chile mejor.

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