Liceo Augusto D’Halmar: El Mejor Colegio Municipal y el Tercero a Nivel País

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Liceo D’Halmar: la fórmula del mejor establecimiento municipalizado en el SIMCE

Fuente: T13

El Liceo D’Halmar de Ñuñoa nuevamente consiguió el mejor resultado Simce entre los colegios municipalizados. Tiene un proyecto educativo diferente que antes de formar buenos alumnos pretende formar “buenos ciudadanos”. Los alumnos aprenden a cocinar y procedimientos de primeros auxilios.

El establecimiento lleva cuatro años consecutivos como el mejor entre los municipales.”Buscamos formar estudiantes integrales y con actitud, no estudiantes que sean repetidores de información”, dice el director del liceo. Liceo Augusto D’Halmar, de la comuna de Ñuñoa, alcanzó el tercer lugar a nivel país con un promedio PSU de 690 puntos, ubicándose por cuarto año consecutivo como uno de los mejores recintos municipales. “Nosotros hemos demostrado que querer es poder”, declaró su director desde hace 25 años, Jaime Andrade.

SANTIAGO.- El listado de los 100 establecimientos con mejores puntajes en la Prueba de Selección Universitaria (PSU) es dominado, con alta mayoría, por los particulares pagados. De hecho, entre los cincuenta más destacados, hay sólo dos municipales. Pese a esto, uno de ellos logró posicionarse entre los diez mejores colegios del país.  

Por cuarto año consecutivo, el Liceo Augusto D’Halmar de Ñuñoa es el mejor establecimiento municipal del país en resultados de la PSU y se colocó en el tercer lugar del ranking, por debajo del Cambridge College (Providencia) y el Francisco Encina (Ñuñoa).

“Trabajo y lealtad” son el lema del recinto público que en dos años saltó del puesto 34 a ser terceros a nivel nacional. Este 2018 logró tener ocho resultados sobre los 800 puntos y un puntaje nacional en Matemáticas. Además, desde el 2007 que tienen puntajes sobre los 600 puntos.

“El liceo es súper exigente, hay que venir dispuesto a sacrificarse, dispuesto a fracasar, pero a levantarte y acá te ayudan a eso”, señaló a La Tercera el estudiante y máximo nacional Francisco Manríquez.

Personas íntegras

GastroEn el plan educativo del Augusto D’Halmar, que tiene 690 alumnos, no están separadas las áreas humanista y científica, por lo que hasta cuarto medio se imparte para todos matemática, lenguaje y ciencias, con nueve horas semanales para cada ramo. Asimismo, realizan cinco exámenes solemnes al año con un formato que es similar al de la PSU.

“Hay que enseñarles a estudiar para aprender, para hacer las cosas correctas, pero no por las notas”, señala Jaime Andrade, director del liceo desde hace 25 años.

Por eso recalca que “buscamos formar estudiantes integrales y con actitud, no estudiantes que sean repetidores de información”.

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Sin embargo, asegura que “no hay claves mágicas” para obtener buenos rendimientos, sino que la “única clave es trabajar con cariño y con verdadera vocación de maestro.

Tenemos un proyecto educativo que posibilita estos resultados.

Esto significa trabajar todos los días y con verdad, sin regalar nada”.

Y es que Andrade detalla que “no se colocan notas falsas“, porque en D’Halmar “llegan niños a séptimo con notas siete, pero cuando llegan aquí se encuentran con otro nivel y por eso tenemos una base de cinco cursos que termina con tres cursos, y eso pasa porque en el transcurso muchos no son capaces de resistir las exigencias“.

“El sistema está equivocado al creer que hace equidad regalando notas, porque después llegan a la universidad y al medio año fracasan“, agrega Andrade.

El Liceo Augusto D’Halmar es uno de los tres mejores a nivel nacional en resultados de la Prueba de Selección Universitaria (PSU), y el mejor entre los municipales, lugar que ha ostentado durante los últimos cuatro años. Pero ¿cómo un liceo gratuito, con 690 alumnos en total y 53 que rindieron el examen este año logra tener, a lo menos, ocho resultados sobre los 800 y un puntaje nacional?

Su director desde hace 25 años, Jaime Andrade, descarta que en el recinto exista “descreme”, pese a que en séptimo ingresan 150 alumnos y no más de 70 logran llegar a cuarto medio. “Llevamos más de 12 años con puntajes sobre los 600 (este año promediaron 690,1). Acá se quedan los que se esfuerzan, los luchadores, los que quieren y pueden”, dice enfático. Añade que quienes deciden dejar el colegio lo hacen porque no soportan el ritmo, un ritmo “normal, donde se pasan contenidos que se tienen que pasar y no se regalan las notas. Acá llegan niños acostumbrados a sacarse puros 7, pero no así a la exigencia, entonces cuando empiezan a bajar las notas no lo soportan”.

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Según agrega, “la lógica es formar personas completas, buenos ciudadanos y profesionales, de sectores que no pueden acceder a colegios privados, esa siempre ha sido nuestra meta”, indicó. Califica su sistema como “universal”, es decir, “aquí hay que ser bueno para todo y ahí está la dificultad”.

Es así como no existe separación de las áreas humanista y la científica. Es más, hasta cuarto medio se imparte matemáticas, lenguaje y ciencias para todos por igual, con nueve horas semanales para cada ramo. Los exámenes solemnes, que son cinco al año, tienen el formato de la PSU: consideran 45 preguntas y 90 minutos de tiempo para responder.

“La clave es acostumbrarse al sistema y sobrevivir. El que finalmente se va, no lo hace porque sea menos capaz, sino que no se acostumbró a estudiar, a las interrogaciones sorpresa, o dejar cosas de lado, como en mi caso el skate, pero al final vale la pena”, explica Claudio Aro, alumno del colegio que logró más de 800 puntos en la PSU.

Francisco Manríquez, puntaje nacional en Matemática, ingresó en séptimo sabiendo que quería estudiar Astronomía y que el colegio le ayudaría con ese objetivo. “El liceo es súper exigente, hay que venir dispuesto a sacrificarse, dispuesto a fracasar, pero a levantarte y acá te ayudan a eso”, explicó.

Class

El emblemático Instituto Nacional festejó una importante alza en el registro general de colegios, al pasar desde el puesto 90 del país, que ocupó el año pasado, al 75, que obtuvo en la medición del proceso de admisión 2019 de la PSU. No obstante, el establecimiento, que en 2013 ostentaba el lugar 13° en el país y era, además, el mejor liceo municipal en el promedio de las pruebas de Matemáticas y Lenguaje, esta vez bajó un puesto entre los establecimientos públicos, para quedar en la cuarta posición.

El rector del plantel, Fernando Soto, rescata lo positivo del actual proceso de admisión y explica que uno de los factores que pudieron haber incidido en la mejora es que los alumnos no tuvieron paralizaciones o tomas este año. “Esto permitió que los jóvenes terminaran sus asignaturas en diciembre, lo que no venía pasando”, dijo Soto.

Este año, 542 alumnos del Nacional rindieron la PSU, de los cuales seis lograron puntajes nacionales, “aunque hay 80 que decidieron no autorizar que se entregaran públicamente sus datos”, señaló Soto.

Pese a que es un instrumento deficiente, la PSU se ha transformado en el principal barómetro de la calidad de la educación, al punto que distintos medios organizan rankings basados en el resultado de cada establecimiento en el test. Junto a otros aspectos -como la presión de los padres y las decisiones de las directivas de los colegios-, esto ha generado que nuestra enseñanza media sea “PSU-céntrica”.
Al menos dos consecuencias perversas se desprenden de esta realidad.

Primero, una uniformidad creciente en la enseñanza, pues los contenidos y las preguntas de la PSU son fijados centralmente, sin injerencia de los colegios, los que se concentran en pasar las materias evaluadas en la forma en que son medidas. Algunos, incluso, hacen de cuarto medio una suerte de preuniversitario dedicado a preparar a sus estudiantes para la PSU.

Segundo, hay materias que pierden presencia en el currículum escolar o que ya no se enseñan. Se minimizan algunos contenidos y retroceden ámbitos como las artes o la filosofía, marginalizados por su ausencia en la PSU.

Como resultado, instituciones que se precian de contar con tradición e idearios fuertes ceden sin chistar parte de su sello distintivo. Además, los alumnos quedan mal formados. El sistema pierde variedad y riqueza cuando todos hacen lo mismo, y dejan de enseñar materias que enriquecen el espíritu y expanden los horizontes vitales de nuestros adolescentes.

Fuente: Emol

Fuente: Credichile

Fuente: Tele13

 

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About profesorbaker

Thomas Baker is the Past-President of TESOL Chile (2010-2011). He enjoys writing about a wide variety of topics. The source and inspiration for his writing comes from his family.
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