Este ensayo analiza el libro Man Enough: Lo suficientemente hombre desde una perspectiva de género, resaltando sus virtudes y abordando sus debilidades. La obra se examina en el contexto de la nueva ley 21.675 en Chile, que busca prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Finalmente, se identifica lectores que podrían beneficiarse de la lectura y se concluye con una recomendación basada en la evidencia presentada.
Introducción
El libro, Man Enough: Lo suficientemente hombre de Justin Baldoni, traducido por Eric Levit Mora, ofrece una visión detallada y comprensiva sobre la masculinidad y cómo el autor ha desdefinido su propia concepción de lo que significa ser hombre.
A través de sus páginas, Baldoni explora los estereotipos y expectativas tradicionales de la masculinidad, brindando insights y análisis que son especialmente relevantes en el contexto actual.
En este ensayo, analizaremos las virtudes del libro y las contrastaremos con sus debilidades, usando una perspectiva de género. Además, consideraremos la relevancia del libro en el marco de la nueva ley 21.675 en Chile.
Virtudes
Una de las principales virtudes de Man Enough es su capacidad para cuestionar y desafiar los estereotipos de género. Baldoni señala:
“La masculinidad no debe definirse por la fuerza física o la falta de emoción, sino por nuestra capacidad para ser vulnerables y auténticos” (Baldoni, 2021, p. 45).
Esta cita ilustra claramente cómo el libro aborda la redefinición de la masculinidad, proporcionando un análisis profundo y detallado que es accesible incluso para lectores no especializados.
Otra ventaja significativa del libro es su enfoque inclusivo y empático.
Baldoni comparte experiencias personales y vulnerables que resuenan con muchos lectores, mostrando que es posible ser un hombre fuerte y emocionalmente abierto al mismo tiempo. Una de las feministas españolas más respetadas, Amelia Valcárcel, ha dicho:
“La verdadera igualdad se alcanza cuando todos, independientemente de su género, pueden ser auténticos y vulnerables” (Valcárcel, 2018).
Esta perspectiva resuena profundamente con la obra de Baldoni, subrayando su relevancia y la importancia de su mensaje.
Debilidades
A pesar de sus muchas virtudes, Man Enough no está exento de algunas debilidades.
Por ejemplo, en algunos capítulos, el autor tiende a repetir ciertas ideas, lo que puede resultar redundante para algunos lectores. Aunque esto no disminuye significativamente el valor del libro, es un aspecto que podría haberse mejorado. Baldoni menciona:
“A veces me encontré repitiendo las mismas historias para enfatizar diferentes puntos” (Baldoni, 2021, p. 128).
Este aspecto, aunque menor, puede ser una limitación para algunos lectores que buscan un análisis más variado en ciertas áreas.
Otra debilidad es que el libro puede parecer demasiado centrado en la experiencia personal del autor, lo que podría limitar su aplicabilidad para algunos lectores.
Aunque el enfoque general del libro es sólido, esta área específica podría beneficiarse de una mayor diversidad de experiencias y perspectivas.
Coherencia y Valor Contemporánea
En términos de coherencia, Man Enough se destaca por su estructura bien organizada. Cada capítulo fluye naturalmente al siguiente, creando una narrativa cohesiva y fácil de seguir.
Esto es especialmente importante para un público no académico, que puede beneficiarse de la claridad y la estructura bien organizada del libro.
El valor del libro es particularmente evidente cuando se considera la nueva ley 21.675, publicado el 14 de junio 2024, en el Diario Oficial de Chile, después una tramitación de siete años y un fallo de la Tribunal Constitucional de Chile en favor de la constitucionalidad de la parte de la ley que obliga los establecimientos educacionales a asegurar una educación no sexista.
La Ley 21.675 busca prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en razón de su género. Man Enough proporciona un marco teórico y práctico que puede ser muy útil para comprender y abordar los desafíos que esta ley intenta enfrentar. Como señala Nuria Varela, otra destacada feminista española:
“Entender y desmantelar los estereotipos de género es esencial para construir una sociedad más justa y equitativa” (Varela, 2020).
Esta cita refuerza la relevancia y el valor del libro en el contexto actual.
Público
El libro Man Enough es adecuado para un público amplio y diverso.
Tanto hombres como mujeres pueden beneficiarse de su lectura, especialmente aquellos interesados en explorar y cuestionar las normas de género.
Su estilo accesible y su enfoque comprensivo lo hacen ideal para lectores con diferentes niveles de conocimiento y experiencia en el tema.
Conclusión
En conclusión, Man Enough es una obra valiosa que ofrece una perspectiva detallada y accesible sobre la masculinidad y cómo redefinirla. A pesar de algunas debilidades menores, sus virtudes superan con creces estas limitaciones.
Su relevancia en el contexto de la nueva ley 21.675 en Chile lo convierte en una lectura esencial para quienes buscan comprender y abordar la violencia de género. Basado en la evidencia presentada, recomiendo sin reservaciones la adquisición de este libro.
Este ensayo explora el impacto de protagonistas femeninas en la literatura, el cine y la televisión de los últimos tres años. Analizaremos cinco libros, cinco películas y cinco series recientes que han destacado por sus personajes femeninos fuertes y complejos.
A través de una epistemología feminista y la teoría crítica, discutiremos cómo estos ejemplos reflejan un cambio en la representación de las mujeres, desafiando roles tradicionales y destacando su importancia en la narrativa contemporánea.
También se abordará si la popularidad de series como “Los Soprano” responde a una nostalgia del pasado o si es un reflejo de elementos que nunca se fueron.
Introducción
En los últimos dos años, hemos visto un aumento significativo en la representación de mujeres como protagonistas en diversas formas de narrativa.
Este cambio refleja una evolución en cómo se perciben y se retratan los roles de género en la sociedad.
Desde una perspectiva feminista, ocupando la teoría crítica, es importante analizar estas representaciones para entender cómo influyen en la cultura y en la percepción del poder femenino.
Libros con Protagonistas Femeninas
“La ciudad de vapor” de Carlos Ruiz Zafón (2020)
Este libro póstumo de relatos cortos de Zafón presenta varias protagonistas femeninas que son fuertes, ingeniosas y llenas de misterio.
“Hamnet” de Maggie O’Farrell (2020)
Una poderosa historia sobre Agnes, la esposa de Shakespeare, que revela su fortaleza y resiliencia en tiempos difíciles.
“Los días del abandono” de Elena Ferrante (2020, nueva traducción)
La novela sigue a Olga, una mujer que debe reconstruir su vida después de ser abandonada por su esposo, mostrando su lucha y eventual empoderamiento.
“La mujer de la falda violeta” de Natsuko Imamura (2021)
Este libro sigue a una misteriosa mujer cuya vida es observada por la narradora, explorando la complejidad y la invisibilidad de las mujeres en la sociedad.
“Cosas que no quiero saber” de Deborah Levy (2021)
Una autobiografía que examina la vida de Levy a través de sus experiencias como mujer, ofreciendo una perspectiva íntima y poderosa.
Películas con Protagonistas Femeninas
“Nomadland” (2020)
Dirigida por Chloé Zhao, esta película sigue a Fern (Frances McDormand) mientras navega por la vida como una nómada moderna, resaltando su fortaleza y autonomía.
“Promising Young Woman” (2020)
La historia de Cassie (Carey Mulligan), una mujer que busca venganza y justicia en un mundo lleno de misoginia y violencia de género.
“Black Widow” (2021)
Natasha Romanoff (Scarlett Johansson) enfrenta su pasado en esta película de Marvel, mostrando su poder y complejidad como heroína.
“The Lost Daughter” (2021)
Basada en la novela de Elena Ferrante, sigue a Leda (Olivia Colman), una mujer que enfrenta sus propios demonios mientras explora la maternidad y la identidad femenina.
“CODA” (2021)
Ruby (Emilia Jones), la única miembro oyente de su familia sorda, lucha por seguir sus sueños mientras apoya a su familia, mostrando su fuerza y determinación.
Series con Protagonistas Femeninas
“The Queen’s Gambit” (2020)
Beth Harmon (Anya Taylor-Joy), una joven prodigio del ajedrez, navega por el mundo masculino de este deporte, demostrando su genialidad y fortaleza.
“Mare of Easttown” (2021)
Mare Sheehan (Kate Winslet), una detective en una pequeña ciudad, enfrenta sus propios traumas mientras resuelve un caso complejo.
“I May Destroy You” (2020)
Creada y protagonizada por Michaela Coel, la serie aborda el consentimiento y el empoderamiento a través de la experiencia de Arabella.
“The Handmaid’s Tale” (continuación 2021)
June Osborne (Elisabeth Moss) sigue luchando contra el régimen opresivo de Gilead, representando la resistencia y la lucha por la libertad.
“WandaVision” (2021)
Wanda Maximoff (Elizabeth Olsen) explora su dolor y poder en esta serie innovadora de Marvel, desafiando las expectativas tradicionales de la feminidad.
La reciente celebración del 25 aniversario de “Los Soprano” ha generado debates sobre si la serie sigue impactando debido a la nostalgia o si aborda temas que nunca se fueron. “Los Soprano”, con su enfoque en la masculinidad y el poder, ofrece una perspectiva intrigante sobre los roles de género.
Aunque se centra en un protagonista masculino, la serie también presenta personajes femeninos complejos como Carmela Soprano, quienes desafían las expectativas tradicionales.
Desde una epistemología feminista crítica, podemos ver que la serie refleja y cuestiona los roles de género establecidos. La nostalgia por “Los Soprano” podría estar ligada a un deseo de entender y reinterpretar estos roles en un contexto moderno.
La serie nunca dejó de ser relevante, ya que aborda temas universales de poder, familia y género que siguen resonando hoy en día.
La representación de mujeres como protagonistas en la literatura, el cine y la televisión ha evolucionado significativamente en los últimos años. Estos personajes fuertes y complejos desafían los roles tradicionales, ofreciendo nuevas perspectivas y empoderando a las audiencias.
La nostalgia por series como “Los Soprano” muestra que los temas de género y poder siguen siendo relevantes, pero ahora se interpretan de maneras más inclusivas y diversas.
Este cambio refleja una evolución cultural hacia una representación más equitativa y rica de las mujeres en todos los ámbitos narrativos.
El tema de la mujer, de su situación en un mundo dominado por los hombres, es el asunto tratado en esta farsa feminista impregnada de buen humor y aguda picardía que transita en lo irreverente.
Obra única en la teatrística mexicana, muestra la preocupación central de Rosario Castellanos vertida en su lírica y en su prosa.
El eterno femenino: Desenmascarando mitos y celebrando mujeres
Rosario Castellanos, en su obra “El eterno femenino”, nos sumerge en una parodia crítica que desnuda los mitos y roles impuestos a las mujeres a lo largo de la historia.
Esta farsa, aunque llena de humor y sátira, ofrece una profunda reflexión sobre las estructuras de poder y las desigualdades de género desde una perspectiva feminista, postestructural e interseccional.
A través de personajes icónicos y situaciones absurdas, Castellanos nos invita a cuestionar las narrativas tradicionales y a repensar el lugar de la mujer en la sociedad.
Un retrato de la opresión y la resistencia
“El eterno femenino” es una obra que desborda ingenio y crítica social. Castellanos utiliza la comedia para revelar las contradicciones y limitaciones de los roles de género.
Por ejemplo, en una escena hilarante pero significativa, Eva, la primera mujer, se lamenta: “No es fácil ser el modelo de todas las mujeres, la culpa de todos los males y el premio prometido para los justos” (Castellanos, p. 23).
Aquí, Castellanos no solo parodia el mito de Eva, sino que también critica la carga histórica y moral impuesta sobre las mujeres desde tiempos inmemoriales.
Esta obra no se detiene en la crítica superficial; su enfoque post-estructural desmantela las narrativas patriarcales al mostrar cómo se construyen y perpetúan los roles de género.
Castellanos nos recuerda que estos roles no son naturales ni fijos, sino que son el resultado de una construcción social que debe ser cuestionada y transformada.
Interseccionalidad y diversidad
Uno de los puntos fuertes de “El eterno femenino” es su capacidad para abordar la diversidad de experiencias femeninas.
A través de personajes de diferentes épocas y contextos, Castellanos muestra que la opresión de género se manifiesta de diversas formas y que no todas las mujeres viven las mismas realidades.
Este enfoque interseccional es crucial para entender que la lucha feminista debe considerar las múltiples capas de identidad, como la clase, la raza y la sexualidad.
En un diálogo memorable, Sor Juana Inés de la Cruz, otra protagonista de la obra, declara: “Mi celda es mi reino y mi condena. Aquí, entre libros y pensamientos, soy libre y prisionera a la vez” (Castellanos, p. 78).
Esta cita refleja la complejidad de ser mujer y erudita en una sociedad que restringe la autonomía femenina. Sor Juana representa a aquellas mujeres que, a pesar de las restricciones, encuentran formas de resistencia y autoexpresión.
El poder de la sátira y la crítica cultural
La sátira en “El eterno femenino” no solo es un recurso literario, sino una herramienta poderosa de crítica cultural. Castellanos utiliza el humor para desarmar las ideas preconcebidas y obligar al lector a ver más allá de las apariencias.
Este estilo, accesible y entretenido, es ideal para un público joven que puede encontrar en la obra una forma divertida de cuestionar y entender la desigualdad de género.
Una cita que encapsula la agudeza de la sátira de Castellanos es cuando La Malinche, otra figura histórica, dice: “Me culpan por la traición, pero nadie habla de mi voz silenciada y de mi lucha por sobrevivir en un mundo que me negaba” (Castellanos, p. 52).
Aquí, Castellanos resalta cómo las mujeres son juzgadas y etiquetadas sin considerar el contexto y las circunstancias que enfrentan.
Resonancia contemporánea
La relevancia de “El eterno femenino” no se limita a su contexto histórico.
La obra sigue siendo pertinente hoy en día, cuando las discusiones sobre género y poder están más presentes que nunca.
Las reflexiones de Castellanos resuenan con las palabras de bell hooks, una feminista de renombre mundial, quien afirma: “La feminidad tradicional se construye sobre la base de la dominación masculina, y el feminismo busca desmantelar esas estructuras opresivas” (hooks, 2000).
La obra de Castellanos, al igual que los escritos de hooks, nos impulsa a desafiar las normas y a buscar una sociedad más justa e igualitaria.
Recomendación
“El eterno femenino” es una lectura imprescindible tanto para jóvenes como para adultos.
Su estilo accesible y su humor hacen que la obra sea disfrutable y educativa a la vez.
Los estudiantes de secundaria encontrarán en esta farsa una forma amena de acercarse a temas complejos como la construcción de género y la crítica social.
Al mismo tiempo, los académicos y estudiosos del feminismo apreciarán la profundidad y el ingenio de Castellanos.
Recomiendo sin reservación adquirir “El eterno femenino” no solo por su valor literario, sino por su capacidad de inspirar reflexión y cambio. Esta obra está disponible en librerías y plataformas digitales, lo que facilita su acceso a una amplia audiencia.
Conclusión
Rosario Castellanos, con su obra “El eterno femenino”, nos ofrece una farsa que, a través del humor y la sátira, desnuda las estructuras opresivas de género y nos invita a imaginar nuevas posibilidades.
Su enfoque interseccional y post-estructural enriquece la lectura, proporcionando múltiples capas de interpretación y reflexión.
Esta obra no solo es relevante para un público joven y curioso, sino también para académicos y feministas que buscan comprender y transformar las narrativas tradicionales sobre la mujer.
En definitiva, “El eterno femenino” es una joya literaria que, con su agudeza y profundidad, se convierte en una lectura esencial para todos aquellos que desean explorar y cuestionar las construcciones de género en nuestra sociedad.
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Sobre la autora
Rosario Alicia Castellanos Figueroa (25 de mayo de 1925-7 de agosto de 1974) fue una escritora, periodista y diplomática mexicana; considerada una de las literatas mexicanas más importantes del siglo xx. Fue embajadora de México en Israel hasta la fecha de su fallecimiento en 1974.1 También es considerada como una de las pioneras del feminismo mexicano.
Rosario Castellanos nació el 25 de mayo de 1925 en la Ciudad de México; sin embargo, sus padres la trasladaron inmediatamente a Comitán de Domínguez en Chiapas, al sur de México, donde vivió toda su infancia y adolescencia.
Sus padres fueron Adriana Figueroa y su esposo César Castellanos, quienes conformaron una familia conservadora o familia típica de aquella época, su padre trabajaba mientras su madre era ama de casa.
Además, tenían una notable y clara preferencia por su hijo Benjamín, esto solo por ser varón.
Tal preferencia se mantuvo incluso tras la muerte del niño a los siete años en 1933.
Castellanos se sintió culpable por ser ella quien seguía con vida y no su hermano.
Fue criada por su nana Rufina, la cual la acercó a la realidad indígena.
Rosario Castellanos creció en la hacienda de su familia en Comitán de Dominguez, en la meseta comiteca, en Chiapas. A la edad de siete años, su hermano menor Mario murió de apendicitis, y sus padres murieron en 1948.
Ella se quedó huérfana y con medios financieros limitados. Sintió una necesidad urgente para la autoexpresión y pronto se convirtió en la primera mujer escritora de Chiapas.
Posteriormente, emigró a la Ciudad de México donde, en 1950, se graduó como maestra en filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México. También, estudió estética en la Universidad de Madrid, con una beca, de 1950 a 1951.
Fue profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en la Universidad de Wisconsin, en la Universidad Estatal de Colorado y en la Universidad de Indiana. Escribió durante años en el diario mexicano Excélsior.
De 1958 a 1961 redacta textos escolares en el Instituto Nacional indigenista de México. Se casó con el profesor de filosofía Ricardo Guerra Tejada, en 1958, con quien en 1961 tuvo un hijo, Gabriel Guerra Castellanos.
Se divorció después de trece años de matrimonio, tras sufrir depresión e infidelidades de su marido. Dedicó una extensísima parte de su obra y de sus energías a la defensa de los derechos de las mujeres, labor por la que es recordada como uno de los símbolos del feminismo latinoamericano.
Desenredando Narrativas: La Evolución de Género en las Princesas y Príncipes de Disney
El artículo “Princesas y Príncipes en las películas Disney (1937-2013). Análisis de la modulación de la feminidad y la masculinidad” de Dr. Iván Gómez Beltrán, publicado en 2017 en Filanderas, la Revista Interdisciplinar de Estudios Feministas, ofrece un análisis detallado sobre cómo las representaciones de género han evolucionado en las películas de Disney a lo largo de más de siete décadas.
Desde una perspectiva de equidad de género y una epistemología feminista, este análisis puede ser enriquecedor y crítico, pues permite observar cómo se han perpetuado y transformado ciertos estereotipos de género en un medio cultural tan influyente como el cine de animación.
Equidad de Género
El concepto de equidad de género implica el tratamiento justo de mujeres y hombres según sus respectivas necesidades.
En el contexto del artículo, esta perspectiva nos invita a examinar si las representaciones de princesas y príncipes en las películas de Disney han promovido o desafiado las normas tradicionales de género.
El análisis de Gómez Beltrán revela que, aunque ha habido algunos avances hacia representaciones más equitativas, muchas películas de Disney siguen reproduciendo roles de género tradicionales.
Por ejemplo, las primeras princesas de Disney, como Blancanieves y Cenicienta, son retratadas como pasivas, dependientes y en espera de ser rescatadas por un príncipe.
Estas representaciones refuerzan la idea de que el valor de las mujeres radica en su belleza y su capacidad para atraer y mantener a un hombre. Desde una perspectiva de equidad de género, estas narrativas son problemáticas porque limitan las aspiraciones y la agencia de las mujeres.
En contraste, las princesas más recientes, como Mérida en “Brave” y Elsa en “Frozen”, muestran un mayor grado de independencia y fuerza.
Sin embargo, es importante notar que, aunque estas películas presentan personajes femeninos más fuertes, la estructura narrativa a menudo sigue centrada en relaciones heteronormativas y en la resolución de conflictos a través de medios tradicionales.
La evolución de estas representaciones sugiere un progreso, pero también una persistente influencia de los roles de género convencionales.
Epistemología Feminista
La epistemología feminista critica cómo el conocimiento ha sido históricamente producido y valorado, subrayando la necesidad de incluir las experiencias y perspectivas de las mujeres.
Desde esta perspectiva, el análisis de Gómez Beltrán se puede evaluar en términos de cómo se construyen y perpetúan las narrativas de feminidad y masculinidad en las películas de Disney, y cómo estas representaciones afectan la percepción y el conocimiento sobre los roles de género.
El artículo señala que las películas de Disney han desempeñado un papel crucial en la formación de las ideas de feminidad y masculinidad en generaciones de espectadores jóvenes.
Desde un punto de vista feminista, es esencial cuestionar cómo estas representaciones influyen en las expectativas sociales y personales de género.
Por ejemplo, la constante representación de princesas que deben ser salvadas y príncipes como salvadores refuerza una dicotomía de género que subordina a las mujeres y exalta a los hombres en roles de poder y acción.
Además, la epistemología feminista enfatiza la importancia de las voces marginadas. En este sentido, el artículo podría beneficiarse de una mayor inclusión de perspectivas de género no binarias y análisis interseccionales que consideren cómo factores como la raza, la clase y la sexualidad interactúan con las representaciones de género en las películas de Disney.
Esto permitiría una comprensión más completa y matizada de cómo se construyen y modulan las identidades de género en estos relatos.
Conclusión
El artículo de Dr. Iván Gómez Beltrán ofrece un análisis valioso sobre la evolución de las representaciones de género en las películas de Disney. Desde una perspectiva de equidad de género y una epistemología feminista, podemos apreciar tanto los avances como las limitaciones en estas representaciones.
Aunque ha habido un progreso hacia personajes femeninos más complejos y empoderados, persisten las narrativas tradicionales que refuerzan los roles de género convencionales. Para un análisis más inclusivo y completo, sería beneficioso incorporar perspectivas de género no binarias y enfoques interseccionales, enriqueciendo así la comprensión de cómo las películas de Disney modulan la feminidad y la masculinidad.
En las últimas décadas, las representaciones que Disney ha realizado de la masculinidad y la feminidad se han actualizado tendiendo hacia formas más igualitarias que se alejan de los patrones tradicionales de sumisión femenina y heroización masculina.
Sin embargo, estas tendencias coexisten con otras características asociadas a los modelos clásicos patriarcales en los que el amor romántico heterosexual es entendido como el organizador de las relaciones entre los géneros.
Por esta razón, este texto supone una aproximación a las transformaciones que Disney, desde su surgimiento en los años veinte, ha realizado en sus representaciones fílmicas de los arquetipos de género en los cuentos de hadas, concretamente me refiero al príncipe azul y a la princesa.
De acuerdo con esto, diferenciaré tres periodos cronológicos con los que agruparé las diferentes representaciones de género en relación a las olas del movimiento feminista y al contexto sociopolítico.
🧩”Compartir es vivir” y con esta (espero) serie de posts, quiero dejar en este espacio virtual algunas herramientas, recursos y dinámicas que uso o estoy explorando; huyendo de fórmulas mágicas, eso siempre.
🤹Trabajar la masculinidad en el aula (y entiendo aula como cualquier espacio educativo, también una plaza o en casa) es muchas veces muy complicado y genera muchas resistencias, preguntas trampa, acusaciones y callejones discursivos sin salida.
🍃Es muy dificil que tu objeto de trabajo sean precisamente los discursos patriarcales interiorizados en maneras de entender el mundo y entenderse a unx mismx. Meternos ahí y querer entusiasmar al alumnado para hacer del aprendizaje algo significativo es un ejercicio de submarinismo guiado muy complejo, sistemático y agotador. Una revisión de estereotipos y fórmulas rígidas y encarnadas que conforman nuestra sociedad.
⚡Las frases hechas no funcionan, las infografías de instagram tampoco. Los textos que nos emocionan a veces no nos dan la funcionalidad que necesitamos. Los videos se quedan cortos.
⚡A veces falta aire en la bombona y no sabes muy bien de donde obtenerlo. A veces el alumnado no quiere ponerse la bombona y otras (las menos) te la lanzarían a la cabeza si pudieran. Es dificil digerir que aunque quieres ofrecer herramientas para un mundo mejor estas son recibidas como un ataque o amenaza.
💫Reajustar los objetivos; reacondicionar nuestras mentes para no concebir cada taller como un fracaso. No confundir contundencia con beligerancia. Y aceptar que, a veces, todo se cae. Y todxs nos caemos.
🧶Si comparto este post es, sobre todo, para agotarnos menos, para intentar encontrar nuestras fórmulas de trabajo y desmontar resistencias. Para poder abordar las violencias machistas, para prevenirlas, para trabajarlas en lo cotidiano, para tejer vidas más vivibles para todxs.
** Iván Gómez Beltrán Doctor en Género y Diversidad. Investigador y formador en igualdad, masculinidades y colectivo LGTBIA+. Coordinador del área de formación y divulgación de XEGA, xente LGTBIA+ astur.
¿Hasta qué punto los niños y las niñas de corta edad han incorporado ya a su perspectiva los esquemas de género que existen en el mundo adulto?
Cuando nos propusimos hacer esta investigación, que fue publicada en la revista Frontiers in Psychology, queríamos averiguar en qué medida los niños y niñas de entre 4 y 9 años asociaban atributos y profesiones a los hombres y a las mujeres de forma diferenciada.
En una primera fase, se presentaban a los participantes distintos estímulos visuales (fotografías de adultos y niños desconocidos) a los que debían identificar como una persona que era muy inteligente, muy presumida o muy cuidadosa (entre otros atributos).
En la segunda parte de la investigación se introducían distintas profesiones (como policía o florista), que habitualmente aparecen asociadas a uno u otro sexo, y les pedíamos que indicaran en qué medida les parecía que debían ser trabajos realizados solo por los hombres, solo por las mujeres o por los dos tipos de personas.
Los resultados obtenidos nos confirman que los niños y niñas de entre 4 y 9 años que participaron en este estudio tenían interiorizados de forma generalizada los esquemas de género, y los aplicaban de forma clara cuando debían asignar atributos personales o roles profesionales.
Un niño, durante una de las fases de la investigación.,, Imagen cedida por la autora.
No obstante, estos resultados generales presentan matices y cursos evolutivos diferentes en el grupo de los niños y de las niñas, así como en relación a la masculinidad y la feminidad, siguiendo la línea de múltiples trabajos previos realizados en esta área.
Por un lado, niños y niñas tienden a percibir y hacer propios con mayor rapidez los roles correspondientes a su grupo.
Así, por ejemplo, los chicos asocian antes y con más fuerza la inteligencia a los varones, mientras que, por su parte, las niñas tenían un sesgo mayor y más temprano que sus compañeros, según el cual se asociaba la amabilidad a las mujeres.
Un niño identifica el uso de un microscopio con la figura de un hombre. Imagen cedida por la autora.
El desarrollo de estos roles parece estar asociado al proceso de construcción de una identidad propia, que está en parte influida por el grupo (hombre/mujer) en el que se ubican.
La incorporación de determinados roles de género en edades tan tempranas (por ejemplo, asociando la agresividad a la masculinidad y el ser presumidas a las mujeres), de forma paralela al desarrollo de la identidad de género, tendrá sin duda consecuencias evidentes en los niños, al constreñir su desarrollo de forma temprana y promover unas expectativas en muchos casos dañinas.
Género y profesiones
Respecto a la aplicación de los esquemas de género al análisis de las profesiones, hay que destacar que una parte relevante de los participantes consideró que las profesiones expuestas debían ser ocupadas de forma indistinta por hombres y mujeres.
No obstante, los datos muestran la aplicación de una cantidad no desdeñable de estereotipos de género tradicionales a la hora de realizar la asignación de profesiones.
Como ocurría en la tarea sobre atributos personales, se observó una mayor estereotipación de las profesiones masculinas que de las femeninas, constatando de nuevo la aparición de una asimetría de género (mayor rigidez en el ámbito de la masculinidad).
Prestigio social frente a un menor estatus
Por otro lado, como ocurre en la realidad, las profesiones con mayor prestigio social son las que se asociaron con mayor frecuencia a los hombres, frente a las que perciben menos sueldo y tienen menos estatus, en cuyo caso fueron más comunes las respuestas flexibles.
En el grupo de los más jóvenes los esquemas de género tradicionales parecían estar ya incorporados (tanto para los atributos masculinos como para los femeninos, tal y como ocurre en otros estudios previos).
Sin embargo, la aplicación de los mismos como expectativas ante personas desconocidas aumentó significativamente con la edad para los roles masculinos, mientras que en el caso de los femeninos se mantuvo estable.
Respecto a las profesiones, la estereotipación de género fue más importante en el grupo de participantes más jóvenes y se redujo en los cursos posteriores, aunque persistieron las respuestas sesgadas en el grupo de los mayores.
Cuidado con los mensajes
Puesto que sabemos que el desarrollo de los intereses vocacionales se forja en la etapa de la educación primaria, debemos prestar especial atención a los mensajes que se envían desde todos los ambientes de desarrollo en relación a estos temas.
El objetivo es promover un entorno libre de prejuicios y que permita a niñas y niños dedicarse a aquello que más les guste, independientemente de su sexo.
De modo general, los resultados de esta investigación nos enseñan por primera vez en una muestra infantil española que los avances realizados en las últimas décadas en materia de igualdad de género parecen no ser suficiente, pues persisten esquemas de género que limitan el desarrollo infantil y condicionan las expectativas vocacionales de unas y otros.
Estas vivencias incluyen experiencias con personas en el núcleo familiar (distribución desigual de las tareas domésticas), infrarrepresentación de las mujeres en los libros de texto, reproducción de roles tradicionales en los medios de comunicación, distribución desigual de la atención y el uso del espacio en los centros educativos, etc.
Todos estos ambientes parecen seguir promoviendo entre los más jóvenes, aún sin ser conscientes de ello, un aprendizaje del mundo como un lugar habitado por dos grupos de personas que tienen diferentes características (la inteligencia, la agresividad, los cuidados) y que deben aspirar a distintos tipos de profesiones en el mundo adulto.
Partiendo de estos hallazgos y otros estudios similares que presentan conclusiones parecidas, proponemos en este artículo distintas medidas que pueden implementarse en los contextos de desarrollo para promover una sociedad más libre y flexible respecto a las categorías identitarias de hombre y mujer.
Estas recomendaciones incluyen, por ejemplo, evitar los contextos segregados (colegios o actividades diferentes para niños y niñas), la eliminación de mensajes que defiendan las diferencias entre los hombres y las mujeres o la promoción entre el alumnado de un análisis crítico de los mensajes sexistas, más o menos explícitos, a los que niñas y niños están expuestos desde que nacen.
Voces Entre Rejas: Reflexiones Humanas en ‘Diálogos en la Cárcel
“Diálogos en la cárcel” es una obra fascinante escrita por Víctor M. Sánchez López, J. Alfonso Molina y Alejandro Muñoz, que nos sumerge en las profundidades del sistema penitenciario a través de conversaciones reveladoras y humanas. Este libro ofrece una mirada única y honesta a la vida detrás de los barrotes, destacando las historias de quienes viven en confinamiento y las reflexiones de aquellos que trabajan dentro del sistema carcelario.
La estructura del libro se basa en diálogos entre los autores y diversas personas que han tenido experiencias significativas en el entorno penitenciario. Esto incluye a reclusos, personal de seguridad, y trabajadores sociales, cada uno aportando su perspectiva y conocimiento. A través de estas conversaciones, los lectores pueden comprender mejor los desafíos, las injusticias y las dinámicas complejas que caracterizan a las cárceles.
Uno de los puntos fuertes de “Diálogos en la cárcel” es su capacidad para humanizar a las personas encarceladas. Los autores nos presentan a individuos con historias de vida conmovedoras, resaltando sus luchas personales, arrepentimientos y sueños. Por ejemplo, en uno de los diálogos más impactantes, un recluso comparte cómo ha encontrado redención y propósito a través del arte, a pesar de las adversidades.
El libro también aborda temas críticos como la reintegración social, la rehabilitación y las condiciones de vida dentro de las cárceles. A través de estos diálogos, se pone de manifiesto la necesidad urgente de reformas en el sistema penitenciario, subrayando la importancia de un enfoque más humano y comprensivo.
“Diálogos en la cárcel” es una lectura accesible y esclarecedora para cualquier persona interesada en comprender mejor el mundo de las prisiones. Su lenguaje claro y directo lo hace adecuado para lectores con diversos niveles de educación. Además, su enfoque en las experiencias humanas permite una conexión emocional con los relatos presentados.
En conclusión, “Diálogos en la cárcel” es un libro que no solo informa, sino que también invita a la reflexión y la empatía. Es altamente recomendable para estudiantes, profesionales del área social y cualquier persona interesada en temas de justicia y derechos humanos. Puedes adquirirlo en librerías locales o en plataformas en línea como Amazon y otras tiendas especializadas.
No he tenido la oportunidad de sentir esta sensación a lo largo de mi vida muchas veces, porque no son muchos los libros que he escrito o en los que he participado, pero sin duda hoy, cuando me ha pasado mi editora esta foto, he sentido un escalofrío tan especial, que es difícil de describir y contar.
De repente te viene a la memoria el tiempo y esfuerzo invertido en la escritura de un texto en el que se han volcado tantas emociones y experiencias (durante un año entero), la cantidad de personas que se han cruzado e involucrado en un proyecto como éste para hacerlo posible (año y medio de preparativos para poder llevarlo a cabo), y sobre todo, lo bien que les está viniendo a los hombres que acuden quincenalmente a este círculo a revisarse profundamente, en un ámbito tan aparentemente inhóspito y poco empático, como es el de los centros penitenciarios.
Cuestionar la masculinidad propia no es sólo una responsabilidad grandísima (que la es y la asumimos como corresponde), sino que también es una necesidad imperiosa personal, para que esos cambios que demandamos en los hombres, sean todo lo profundos y continuos que necesitamos.
Ojalá un libro y un proyecto como éste, consiga llegar a muchos centros penitenciarios y sirva de acompañamiento para que iniciativas similares surjan en tantos sitios.
Este libro es un resumen de lo acontecido en las sesiones del círculo de hombres en el centro penitenciario Madrid V – Soto del Real, respetando la confidencialidad del testimonio de los participantes, pero con el propósito de compartir lo que allí se ha tratado.
También sirve de continuidad al trabajo que realizamos en el propio círculo, cuyo carácter inmediato es más directo y espontáneo, mientras que con la crónica se invita a un espacio de reflexión y análisis posterior, aportando matices y comentarios a aspectos a los que quizás en la sesión no les hayamos prestado la atención que merecen, y que nos pueden venir bien para seguir profundizando en este proceso de autoconocimiento.
It is hard to find a word that is more relevant to the world’s greatest challenges and policy priorities than “inclusion,” the theme of this year’s International Women’s Day.
Inclusive, green economic growth that benefits all of society is an essential component of sustainable prosperity, social cohesion, competitiveness, and geopolitical stability.
Supporting a “just transition” that includes all members of our societies is crucial to ensuring that climate action and the digital transformation lead to a more sustainable and secure world.
Gender equality and equal rights are not just a matter of equity; they are also of paramount economic importance. Research from the International Monetary Fund suggests that narrowing the gender gap in labor markets could increase GDP in emerging markets and developing economies by almost 8%.
The gains from fully closing the gender gap would be even higher, lifting GDP in those countries by 23% on average.
Simply put, diversity and an equal role for women in the economy, in decision-making, and in policy debates bring better results. Mobilizing all available talent maximizes productivity and competitiveness, which will be crucial for addressing climate change and promoting global prosperity.
It is especially important at a time when the combined effects of the climate crisis, the COVID-19 pandemic, and Russia’s invasion of Ukraine threaten to reverse many of the achievements we thought we had secured.
With four billion people around the world voting in elections this year, there is no better time to highlight the large, positive impact that gender equality has on all societies.
For example, research by the European Central Bank suggests that a one-percentage-point increase in female managers at a firm leads to a 0.5% drop in carbon dioxide emissions.
Similarly, the European Investment Bank has found that firms led by women have higher environmental, social, and governance (ESG) scores.
Likewise, IMF research shows that such firms are also more profitable, and that greater gender balance on bank boards is associated with greater financial stability and better performance.
These findings suggest that the greatest challenges of our time cannot be addressed without inclusion – throughout organizations and at the top.
There has been clear evidence of progress. More and more women today are starting businesses, despite having less access to financing. World Bank data for 71 countries show that, in 45 of them, women represent an increasing share of “sole owners” of companies.
How might we build on this progress? A study by the European Bank for Reconstruction and Development demonstrates that blended-finance programs can help women entrepreneurs to access more credit and expand their businesses.
Given that women make or influence 80% of consumer-product purchase decisions, firms must take women’s views and experiences into account if they want to sell more of their goods.
Women also tend to be more environmentally conscious, which helps to explain the growing customer demand for green financial services. Globally, one in three consumers reports that she would pay a premium of as much as 25% for sustainable financial services.
This points to yet another reason that inclusion is good for business: research shows that more women on corporate boards correlates positively with the disclosure of CO2 emissions.
Women now control 40% of global wealth, and they want to invest in a sustainable future.
Some 74% of women report being interested in increasing the share of ESG investments in their current investment portfolios, compared to 53% of men.
Firms that fail to make room for women overlook an opportunity to outperform their competitors.
Over many centuries, women have developed strategies for dealing with unequal situations, and this has made us especially valuable to organizations that want to change the world.
Owing to our historical experience of exclusion and inequality, we are more likely to recognize the need for change and to consider the impact of a company’s operations or policy decisions on others.
Durante este jueves 27 de junio, la Ministra de las Culturas, Carolina Arredondo, dio a conocer a la poeta y docente nacional Rosabetty Muñoz como ganadora del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2024 que entrega el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
Además de la Secretaria de Estado, quien encabezó la deliberación como ministra de fe, la ocasión también contó con la presencia del jurado a cargo de escritoras y escritores del ámbito de la poesía como: Olvido García Valdés (España), Carmen Alemany (España), Washington Cucurto (Argentina), María Luisa Fischer (Chile), Cecilia Vicuña (Chile). Además de la secretaria ejecutiva del Libro y la Lectura, Aracelly Rojas.
La autora Rosabetty Muñoz señala que la obtención de este reconocimiento “fue una sorpresa porque no es un premio al que uno postule y yo siempre he pensado que los premios lo que hacen es iluminar ciertos trabajos, para que personas que no tienen la oportunidad de conocerlo puedan acercarse a él”. “Estoy muy agradecida del jurado que trabajó y creyó en mi poesía.
Además, quiero agradecer a la Cátedra Gonzalo Rojas de la Universidad de Concepción que me dio la posibilidad de vivir y trabajar en una ciudad tan intensa, y creo que son experiencias como esa las que han contribuido a la obtención de este premio”, afirma.
La ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Carolina Arredondo, mencionó las razones que entregó el jurado en el acta para elegir a Rosabetty Muñoz como ganadora de este importante premio internacional: “Rosabetty Muñoz escribe una poesía situada.
Con una extraordinaria eficacia comunicativa, nos habla desde la naturaleza, los paisajes, las costumbres y ritos de las islas de Chiloé y de qué manera el capitalismo está acelerando la pérdida de tierras y formas culturales. La autora crea a partir de la depredación de esas culturas, que ella sigue y documenta poéticamente. Observa en detalle amoroso la destrucción de esas formas de vida”.
Creado el año 2004, el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, de carácter bienal, es concedido por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través del Consejo Nacional del Libro y la Lectura.
El reconocimiento se realiza a un autor o autora iberoamericana de destacada trayectoria, cuya obra sea considerada un aporte notable al diálogo cultural y artístico de Iberoamérica.
La ceremonia de premiación se realizará próximamente donde se le entregará a la autora una medalla, un diploma firmado por la Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y 45 millones de pesos chilenos. Además, de la edición de una antología poética de la ganadora, que estará disponible en todas las bibliotecas públicas del país.
Poeta y profesora chilena. Nació el 9 de septiembre de 1960 en Ancúd, Región de Los Lagos, Chile. La creadora es vinculada a los movimientos culturales Chaicura de Ancud, Aumen de Castro e Índice y Matra de Valdivia.
Dio los primeros pasos como poeta en el grupo Chaicura y se tituló de profesora de castellano en la Universidad Austral de Chile. Publicó su primer poemario “Canto de una oveja del rebaño”, en 1981 cuando estudiaba en Valdivia.
En dicha ciudad escribirá la mayor parte de su segundo libro, “En lugar de morir”, en 1987. El tercer poemario “Hijos” lo redactó en 1991.
En 2022 fue seleccionada como la primera Poeta Residente de la Cátedra Gonzalo Rojas, que la llevó a estar por varios meses en la Universidad de Concepción liderando el Taller Literario Gonzalo Rojas y trabajando en la reescritura de su libro “Ratada”, que fue presentado en la Escuela de Verano 2024.
Además, en 2022 también obtuvo el Premio Atenea a la Mejor Obra Poética 2021 por su libro Santo Oficio.
Creaciones:
• Canto de una oveja del rebaño, El Kultrún, Valdivia, 1981 (2ª ed.: Ariel, Santiago, 1994).
• En lugar de morir, editorial Cambio, 1987.
• Hijos, El Kultrún, Valdivia, 1991.
• Baile de señoritas, El Kultrún, Valdivia, 1994.
• La santa, historia de una su elevación, LOM, Santiago, 1998.
• Sombras en El Rosselot, LOM, Santiago, 2002.
• Ratada, LOM, Santiago, 2005.
• En nombre de ninguna, El Kultrún, Valdivia, 2008
• Polvo de huesos, antología elaborada por Kurt Fs Tácolch; Edicioneitas, Santiago, 2012
• Ceremonias, Ediciones Del Árbol, Buenos Aires, Argentina, 2012
• Técnicas para cegar a los peces, Ediciones UV, Valparaíso, 2019
Mi madre recitaba poemas larguísimos que había aprendido en las escuelas de Chiloé por donde anduvo. Siguió repitiéndolos para nosotros, sus hijos, en las largas noches pre-televisivas, contagiándonos ese ritmo, esa musicalidad y la intensa emoción que desbordaba. También los temas se hicieron carne (especialmente dolorosos o épicos) sobre todo porque hasta avanzada la adolescencia fue toda la literatura poética disponible.
Esta relación que se acentuaba en las eternas tardes invernales, sumada a una infancia plagada de historias fantásticas conversadas entre los adultos en las noches sin luz eléctrica, contadas como hechos cotidianos, verídicos, comprobables; fue armando el magma que hoy nutre toda mi poesía.
En el lenguaje del Chiloé doméstico hay una gran riqueza lírica: uso de metáforas, personificaciones, alegorías (usadas con soltura de cuerpo y tanta eficacia), que gatillaron en mí una atracción irresistible hacia las palabras.
Me gusta ver desde el movimiento de las bocas, hasta ir ensanchando el círculo de atención a todos los músculos de la cara y sentir la densidad de las palabras según el eco que producen, según la forma en que han sido pronunciadas…
Palabras duras, gruesas, dulcísimas, acres, suaves , verdosas, ácidas, pesadas… Reconozco también en mi trabajo muchos “arcaismos” continentales que en la isla no son tales sino que, por el contrario, se hallan en la conversación cotidiana reinando en gloria y majestad.
Todo lo anterior preparó el terreno, lo abonó con largueza, pero hasta los dieciocho años, aproximadamente, no fui más que una aficionada, ávida de aprender, pero con un entorno precario respecto de lecturas, conversaciones, experiencias estimulantes.
Mi llegada a la Universidad Austral de Valdivia, marca el momento en que asumí la poesía como un oficio al que quería entregar mi vida. Fundamentalmente esto ocurre por la creación del Grupo Índice donde tuve contacto sistemático con la “escuela Aumen” que había desarrollado en mis compañeros una relación vital con la poesía.
Descubrí con ellos la ruptura de varios mitos personales y esencialmente recuerdo de esos años la vivencia de la poesía como un espacio de Encuentro, así con mayúscula, una celebración constante.
Los mismos maravillados amigos que leían a Kavafis, Ginsberg, Vallejo, eran capaces de desatar su furia contra la injusticia reinante y también capaces de escribir poemas espesos de ternura y, también, darse el gusto de no hacer nada por tardes enteras sintiéndose livianamente dueños de sí mismos.
Todo tan cierto y tan necesario, especialmente cuando se está al borde de los veinte.
Rosabetty Muñoz (Ancud, Chiloé, 1960). Inicia su formación literaria en el grupo “Chaicura” de Ancud, dirigido por el poeta Mario Contreras. Durante la década de los 80′ se traslada a estudiar a la Universidad Austral de Chile, donde se recibe como profesora de Castellano.
Es una de las mujeres poetas del sur más difundidas y su obra ha sido premiada nacional e internacionalmente. Aparte de las numerosas antologías en la que ha sido incluida, Rosabetty ha publicado:
Canto de una oveja del rebaño, en 1981 (Ed. Ariel); En lugar de morir, 1987 (Ed. Cambio); Hijos, 1991 (Ed. El Kultrún); Baile de señoritas, 1994 (Ed. El Kultrún); La Santa, 1998 (Ed. LOM).
Rosabetty ha habitado casi desde siempre en Ancud, Chiloé. Desde hace muy poco tiempo se trasladó a Chaitén. Allá nos encontramos después de volar en una frágil avioneta que siete meses después se estrellaría. Su habla es la de una madre que aconseja, y se empina como una carta susurrada:
Todos mis libros están estrechamente relacionados con el momento vital en que fueron iniciados, aunque luego fueron sufriendo el proceso posterior de enajenaciones en que el otro, que es uno también, pero que aporta el desapego, transforma toda la emocionalidad de origen a lo que algunos llaman inspiración.
A pesar de que escribí mucho siempre, mi trabajo se inicia en la universidad con Canto de una oveja del rebaño que es una sincera, espontánea y limitada reacción al mundo -más-allá-del-Canal-de-Chacao, que significó para mí, estar en el continente, por primera vez enfrentándome a la crudeza de esos años (década del setenta).
Las noticias que hubo antes (tengo que decirlo) no llegaron, no sufrí su impacto. Estuvo el tiempo previo marcado por una especie de inconsciencia feliz en que mucho tuvo que ver mi familia (mi padre era carabinero en esa época) y las familias de mis más cercanos.
En Concepción me encontré con un grupo de jóvenes con los cuales formamos la Juventud Franciscana, nuestro asesor era el padre Enrique White, muy castigado por la dictadura, que sufría constantemente las repercusiones que la tortura había dejado en su organismo y su estabilidad.
A través del amor, otra parte de la realidad que estaba en sombras me fue develada. Tal vez relacionado con eso, como reacción primaria, Concepción sea, para mí, una ciudad inhóspita, húmeda y ajena. Respecto de la forma en que está escrito ese libro, marca una ruptura, una fundamental diferencia con todo lo que había escrito hasta entonces (muy Mistraliano y modernista).
Creo que esto se debe a que la versión final fue escrita en Valdivia y ya estaba en pleno trabajo con el grupo Índice: todo mi lenguaje anterior estaba en entredicho, todos los días descubría una lectura subyugante, compartíamos recursos expresivos. Fue radical el tema, fue radical el alejamiento de todo lo que había hecho hasta entonces.
En lugar de morir se publica en 1987, pero casi todo el material fue escrito en Valdivia antes de 1984. Es mi poética síntesis del tiempo valdiviano, un tiempo de crecimiento, reflexión, búsqueda.
Con el mundo abierto ante mí, me veo llena de posibles y con miedos atroces al mismo tiempo, con limitaciones extraordinarias para ser feliz. Fue quedar al borde, por eso el título y claro, cualquier ejercicio posterior es precario pero se opta…
Hijos, evidente, fue trabajado tras un negro período de sequedad en el que creí haber secado el pozo de mi poesía. Si bien mi vida personal transitaba por terreno seguro, con experiencias plenas corno la maternidad; no encontraba mi as.
Y llegó el tiempo de escribir lo que había estado incubando. Pasó por mucho cedazo y lecturas amigas, pero igual hay poemas que no publicaría de nuevo.
Baile de señoritas, Hijos y mi último libro, La Santa, los veo casi como una trilogía en la que Chiloé hace de tema, materia, substancia. Inacabado, pero ahí está ese proyecto de deshacerme de esa pulpa para ver debajo de ese territorio del deseo, donde están guardadas las reservas de un tiempo, una historia que quisiera traspasar a los hijos de esta época y a los que se vienen.
Ahora estoy otra vez enredada en la circunstancia personal.
Vivo en un lugar de privilegio, salvaje y elevado de verdes agresivos y aguas en corriente perpetua. La casa donde vivo fue una popular casa de remolienda en tiempos del inicio de la carretera austral.
Con este ardiente material, los versos andan de fiesta en fiesta dando cuerpo a un trabajo que ya tiene nombre Casa de citas.
ESCRIBIR EL DOLOR
Rosabetty se reclina sobre sí. Sus palabras se sostienen en la emoción y los ojos. La vuelvo a descifrar, ahora, en casa de Mariana Matthews y Ricardo Mendoza, en Valdivia. Ha interrumpido la cadencia de voz tenue, una risa amplia donde se clava algo de ironía. Ahora critica con fuerza el proyecto de puente que uniría Chiloé con el continente.
Ahora regala un abrazo cálido a una amiga que llega y nos sirve un poco de vino. Le comento lo intenso de su búsqueda en el imaginario colectivo femenino en Chiloé, el temor constante por la muerte en alta mar y el duelo recurrente, algo resuelto magistralmente en su libro Hijos donde se encuentra el poema “No se crían hijos para verlos morir”.
Parte de la estrofa final dice: “Sin hijos bajo sus ojos/ quisiéramos las madres/ ofrecerle un trozo de pañal/ para vendar sus muñones o un arca/ donde recoger los salados restos.” Regresa al susurro y dicta al aire otra misiva:
Valdivia, verano de 1998.
A mí me produce una cosa física el dolor. Quiero decir que la compasión, como la aprende uno de chilota, no es una actitud de superficie, sino que la desgracia ajena agrede el propio estar. Gran parte de los terrores nocturnos, de la permanente desazón, de un telón de fondo entristecido se debe a la imposibilidad de la indiferencia.
Estaba oyendo radio en Ancud, cuando escuché que tres hermanos de Pulelo (un sector rural cerca de Chacao) habían desaparecido cuando se hundió su embarcación. No hacía mucho que habían nacido mi María José y Juan Luis, yo estaba esperando a Matías; fue sentir la descarga de dolor compartida. El poema salió de un solo impulso esos días.
He tratado en mi poesía de mostrar a otros-otras, dejarme traspasar por voces, hacernos un poco yo y mi palabra instrumentos, en el sentido cristiano. Creo que he tenido la ambición de escribir el dolor para ahí, contenido, lograr la purificación y su elevación a otro estado. Esto es bastante claro en mi último libro La santa.
Al centro del doble espejo está el calor, vicio y corrupción desde el principio
Desde otro punto de vista, considero mi escritura pariente lejana a la esencia del “lar” entendido como la recuperación de un espacio-tiempo que raya en lo onírico. Sin embargo, aún cuando en mi poesía se puede reconocer la huella que rescata un pasado de algún modo mejor, su instalación de estos restos en el “aquí y el ahora” es parte esencial de la lectura.
No es la nostalgia su motor sino la búsqueda de claves que permitan la justificación de ser y vivir en este tiempo enajenante.
Me interesa una palabra que une a su propia substancia, la de otros. No soy yo la que habla, cuando menos no soy solamente yo, sino varios y arnpliando esta capacidad, soy capaz de contenerlos. Reconozco señas de esto que te digo: he asumido personajes como oveja (despojada de identidad, una más del rebaño), bailarina, señoritas en estado de desaparición, etc.
Percibo mi trabajo como un proyecto circular en cuyo centro está Chiloé y toda su carga en una especie de estallido primigenio, como el poderoso inicio del universo.
Desde ahí, la palabra poética se hace cargo de juntar algunos fragmentos y va dando cuenta de esta astillada realidad que funde un antes con el presente y que apuesta por un devenir donde este procedimiento es esencial.
Hay, por lo tanto, un sujeto poético que se hace cargo de una historia despedazada y siente que en la palabra es posible una reconstrucción que no sea el remedo de lo que fue, sino un nuevo orden enriquecido.
Esto, otra vez, en los terrenos del deseo, porque lo hasta ahora visible es más bien apegado al minuto de la pérdida, el momento de tomar conciencia.
En el plano del lenguaje, he asumido el verso corto como mi más lograda expresión, una imagen que parece limitada, pero es capaz de explotar hacia adentro, expandiendo su poder. Incorporación de términos en aparente desuso, repeticiones que aportan la sumatoria de la emoción creciente.
Utilización de mitos y lecturas populares fundidas en mi palabra, sin ya casi rasgos reconocibles, como desearía que finalmente lograra ser mi poesía.
Me sitúo en la tradición, siento que mi poesía tiene tras de sí la suma de lecturas, tanto de los grandes poetas nacionales que nos preceden, como de mis compañeros de generación.
Aún cuando tengo conciencia de la precariedad del lenguaje y su creciente vacío, de la inutilidad de muchos intentos por acercarse a la materia viva que está en el centro de nuestro espíritu poético (siempre escurridiza, siempre robando el cuerpo a nuestros limitados medios); aún cuando reconozco que muchas veces el uso del lenguaje en los términos tradicionales no hace más que arañar la superficie de las cosas, apuesto por una comunicación mayor con quienes completarán la experiencia poética según la entiendo, algo así como una experiencia colectiva concentrada.
SER EL SUR, DECIR EL SUR
Es octubre de 1998 en Santiago de Chile. Rosabetty va pegada a la ventana, en el asiento de mi lado. Vamos en un micro, que si no fuera por la mugre adosada al aire en su interior, se vería modernamente acicalado.
El II Congreso Iberoamericano de Escritores nos espera. Rosabetty conoce a muchos poetas internacionales invitados y está alegre de reencontrarse con ellos, especialmente con Ana Rosetti, con quien estuvo hace poco en Madrid.
Llevamos una hora esperando que llegue la calle Grecia. Ella me ha “dicho”, durante el viaje, muchas cartas, las cuales he respondido, preguntándole sobre la ciudad que vamos aplanando, el centro, la metrópoli y nuestros lugares de procedencia.
Santiago, primavera de 1998.
No está dentro de mis preocupaciones ser original, pero si algún aporte en conjunto estamos haciendo los poetas que escriben en el sur de Chile, es que arrojamos cierta luz sobre sectores negados, marginados de esta triunfalista sociedad.
Sumando esta poesía, llamada “etnocultural” por Iván Carrasco, hacemos el aporte de dar efectivo cuerpo a “lo nacional”, y lo hacemos intencionadamente desde la provincia, con otro de nuestros rasgos distintivos: la convicción de que nuestro trabajo tiene el aire suficiente para crecer al margen del centro y que, hasta ahora, sólo los mecanismos de difusión nos han resultado escasos.
Ser consecuentes con nuestra circunstancia histórica, con nuestra identidad y rastrear en ella una expresión propia, son tal vez características de “lo nuevo” con lo que ingresamos a la tradición poética nacional.
Siento que seguir en Chiloé (o Chaitén) tiene sentido en cuanto a que la obra poética ha de estar vinculada estrechamente a la circunstancia vital y en ese caso, necesito que tenga una repercusión o consecuencia visible en el medio que habito.
Quiero decir que es en la provincia, particularmente en mi región, donde mi trabajo tiene alguna posibilidad de coherencia esencial con el propósito que fue escrito.
Mis libros son parte de un proceso histórico en que estamos muchos involucrados: ser el sur, decir el sur y desde allí sumarnos a otros espacios soñados y posibles.
Sólo en estos términos tendrá algún valor la tan mentada globalización. Permanecer aquí, en este momento del desarrollo personal y comunitario, es resistir activa y productivamente frente a una sistema que absorbe toda manifestación local.
Esta postura corre el riesgo de radicalizarse y enceguecerse de sí misma, dejando fuera toda la grandeza que es abrirse al mundo ancho y expectante.
En Chiloé, desgraciadamente, hoy se produce este ensimismamiento y se sigue un camino peligrosamente replegado en la historia y en la tradición, resaltando sus rasgos más proclives al anquilosamiento.
Mucha de la potencia intelectual de la isla está concentrada en archivar el pasado y hacer una avanzada de difusión local que rescata elementos que están en vías de extinguirse. Siento que es un error apostar sólo en esta dimensión. Conocer Chiloé es un real aporte pero en consonancia con los cambios necesarios, por lo demás, en imparable curso.
En este sentido, me siento más cerca de los artistas y escritores que hemos ido asumiendo un desarrollo en consonancia con los tiempos: primero, decidiendo quedarnos sin complejo en la provincia; luego, desarrollar nuestro trabajo reforzando medios de comunicación y difusión.
En eso estamos. La relación con el centro que es Santiago, pero también con todos los otros centros de los cuales vamos a ser siempre periferia.
Si así nos planteamos, la relación con el centro, entonces, es necesaria para completar las redes de lectura-circulación de las obras, pero la estatura de dicha relación depende de nosotros. No hemos profundizado lo necesario para esta segunda parte del proceso.
Aún cuando hemos dado prueba de capacidad editorial y creativa, nuestro nivel de reflexión no ha ido a la par y nos ha faltado reforzar los espacios de diálogo con ese centro que no nos quiere ver.
En este sentido, considero un sustantivo avance la preparación de una revista literaria que inaugure el diálogo desde nuestras coordenadas. La provincia lee al centro, convoca incluso a otros países y se ve a sí misma con seriedad e independencia.
Hemos visto cómo durante los años de la “transición” a la democracia, la inyección de fondos al área de la cultura ha servido sólo en forma parcial y no ha contribuido a fortalecer un proceso que se había iniciado en tiempos de dictadura, por lo menos en esta región.
El Estado, en términos ideales, debiera implementar una política cultural para fomentar el desarrollo cultural y la libre creación artística.
Para ello seria necesario un debate abierto y permanente donde los actores de la cultura sean interlocutores realmente considerados.
Especialmente al Estado le compete armar espacios de encuentro entre la ciudadanía y los artistas e intelectuales.
En el área de la literatura, por ejemplo, pienso en una editorial que edite, difunda y venda a precios módicos la obra de autores cuyas propuestas enriquezcan la cultura nacional; obviamente previniendo las contaminaciones posibles de corrupción en un ente de esta envergadura.
Un verdadero desarrollo regional necesita perentoriamente de la capacidad creadora, del pensamiento y el alma contenidos en su patrimonio cultural y artístico.
En este sentido, desde el Estado se debería propiciar una reflexión crítica respecto del papel de los Medios de Comunicación Social, en donde lo regional prácticamente no existe más que en una obligada e insignificante cuota.
Eso, en el mejor de los casos. Parece de perogrullo afirmar que el Estado debiera favorecer la pluralización de los medios con el objeto de dar a cada miembro de este cuerpo-país un desarrollo real.
El caso del cierre del diario La Época es Especialmente patético, puesto que era un medio periodístico que contribuyó a ampliar un poco el diálogo en el país y fue librado a su suerte en un espacio donde el salvajismo del poder económico dio rápida cuenta de él. Y eso que de la provincia apenas hablaba.
En cuanto a la distribución de fondos para actividades culturales, creo necesaria la independencia de la región en términos de la asignación de los recursos y la definitiva inclusión de un jurado idóneo para determinar quiénes y cómo usarán el apoyo económico en beneficio de la cultura regional.
Tal jurado debe rotar, nunca permanecer, de modo que se cuide lo más posible la transparencia.
Por ejemplo, gente que haya tenido proyectos un año, no podría postular al siguiente y así se establece un número de actores culturales entre los cuales elegir al jurado anual.
Pero éstas y otras cuestiones prácticas debieran ser fijadas en un acuerdo que se generara en un encuentro amplio donde tuviéramos la oportunidad real de dialogar acerca de lo que queremos en este plano en tanto región y en tanto país.
La obra artística producida en provincia no necesitaría un trato especial por ser tal, no en el sentido de apoyo al desvalido.
Quisiéramos que nuestro trabajo funcione en igualdad de condiciones con el producido en la capital y eso se refiere más bien a los medios de difusión y la posibilidad de acceder a beneficios que irían en directo apoyo al trabajo creativo, como becas, representación del país frente al extranjero, etc.
Para superar las dificultades de trabajar en provincias (y, por lo tanto, casi no existir “en el país”) he actuado vitalizando el proceso regional tanto en lo reflexivo (organizando encuentros) como en otros aspectos (producción, difusión cultural).
También asumo mi papel como escritora en la constante participación en eventos nacionales, aunque se me invite un poco anecdóticamente.
La verdad es que creo que hay que enfrentar la precariedad de comunicación con todos los elementos que estén a nuestro alcance: comunicación con el exterior, participación en concursos, desarrollo de proyectos personales y colectivos, etc.
PARA ENSORDECER EL CENTRALINO ANIMAL INDIFERENTE
Percibo, en términos globales, que la actividad literaria en mi entorno más cercano ha perdido fuerza. Parto del convencimiento de que tenemos poderosas voces poéticas, importantes libros publicados y un interesante proceso que tuvo su momento de gloria hace unos diez años.
Actualmente veo los mismos proyectos escriturales que siguen un desarrollo personal por parte de sus autores, pero se ha perdido el vínculo con las generaciones emergentes que estuvo sostenido por los talleres literarios que muchos de nosotros dirigíamos en las diversas comunas donde vivimos.
Por lo tanto los nuevos poetas, por muy interesantes que sean, pierden valioso tiempo en un trabajo solitario que no siempre es abonado por las mejores lecturas. Otro rasgo de esta etapa es la ausencia de espacios realmente productivos en el trabajo en común, como los encuentros, las tertulias, las lecturas sistemáticas.
Es cierto que han aparecido varias Ferias del Libro, pero, por su carácter, las actividades se suceden una tras otra, más bien dirigidas a un público que a la oportunidad de compartir entre compañeros de labor.
Aunque pareciera ser parte de este tiempo la conclusión de repetir el esquema del escritor concentrado en su obsesión particular, percibo tres razones para desarrollar un trabajo comprometido con un proceso más solidario: primero, nuestra propia historia que apostó por una solidaridad sin la cual muchos de nosotros no estaríamos en este estadio de desarrollo.
Tuvimos la oportunidad histórica de formarnos comunitariamente, de desarrollar un juicio crítico, compartir lecturas, difundir nuestro trabajo, aunque sea dentro de los márgenes de la provincia y, sobre todo, relacionarnos con la tradición literaria chilena participando “en vivo” con escritores fundamentales, como Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Jorge Teillier, José Donoso.
Considero una responsabilidad repetir o enriquecer esta forma de trabajo, de modo que los próximos poetas del sur tengan, por lo menos, las oportunidades que tuvimos nosotros.
En segundo lugar, y considerando las condiciones actuales de la cultura en Chile, veo que el único modo de herir a la bestia es engrosando la voz. Hacerla temblar. Cada uno de nosotros aporta su potencia al vozarrón que habrá de salir de la provincia para ensordecer el centralino animal indiferente.
Y no sólo para probarle al centro la dimensión de nuestra propuesta. Tener claro nosotros mismos que somos capaces de sostener un espacio independiente con rigor ético y estético.
En tercer lugar, y muy ligado a lo anterior, el meollo del asunto es que desde el sur no estamos escribiendo una obra ligada a nuestra historia personal y comunitaria, por lo tanto, su destino, si bien excede nuestro dominio, es consubstancial a esa historia.
Reconozco un tiempo de oro en esta reflexión. Fue visible su práctica. En este momento, es creciente un individualismo que sostiene el discurso del éxito. Muchos compañeros se inquietan por la falta de reconocimiento a su trabajo.
Siento que los dineros de becas, proyectos y premios funcionan, parcialmente, como distractores y algunos de los nuestros se están quedando iluminados bajo esa estrecha luz. Esta visión, en todo caso, traspasa lo regional y se hace aun más evidente en Santiago.
Personalmente me duele más ver rasgos de degradación en la provincia, aquí donde están mis afectos.
Como consecuencia natural de estos nuevos “males” veo la falta de rigor en el trabajo, la poca disposición a realizar una actividad que no sea directamente beneficiosa, la falta de participación en el debate de los grandes temas nacionales. Percibo una especie de letargo en lo relativo a la elaboración de proyectos comprometidos con este país quebradizo que nos permita una poesía actual, profunda, necesaria.
Estamos alejados de aquellos días de mil novecientos noventa y ocho. El último dígito ahora es nueve. Caminamos por Futrono en un verano de febrero. Está preocupada por sus amigos poetas de Chiloé. Reconoce congestionarse por las querellas producidas entre ellos.
Le pido que me “escriba” sobre la eventual existencia de una discriminación positiva frente a sus condiciones de mujer y chilota. Gran parte de su obra ha transitado aquella exploración: la constitución de lo femenino en un espacio cultural “otro”, mas, con extrema sutileza y elipsis.
Su búsqueda ha ampliado, por tanto, los fetiches manidos de la literatura llamada de “género” y aporta, según diversos críticos, alta originalidad al paisaje nutrido de poetas mujeres. Le pido que me hable como siempre, como una carta enviada desde lejos.
Futrono, verano de 1999
Las condiciones de “mujer” y “chilota” son imprescindibles en mi trabajo poético.
Escribo desde lo que soy, marcada por una clase social, un determinado tiempo histórico, una suma de experiencias vitales, igual corno le ocurre a cualquier poeta, hombre o mujer. Hay experiencias sensibles que son privativas de mi sexo, así como hay otros rasgos que sostienen mi poesía que no podrían haberse generado en otra cultura que no sea la chilota.
Lo mismo que ha sido mi nutriente, es también mi límite; mi capacidad de vuelo claramente establecida desde antes y para siempre. Aún cuando haya otros, siento que la información del “disco duro” tiene un alcance limitado y esa constatación es también parte de mí.
En cuanto al ejercicio de la escritura y su aparataje exterior o redes de relaciones y difusión, diré que aún cuando ha habido una apertura (por lo menos del interés y atención) hacia la literatura de género, sin duda yo no he sido beneficiada de los privilegios de estos circuitos. Es más, he sentido directamente la falta de solidaridad y desvalorización por mi trabajo más desde lecturas (o no lecturas) de mujeres que de hombres.
En todo caso, el tema no me preocupa, creo que se trata de un proceso natural en el que se están mirando unas a otras, reconociéndose, y no ha llegado el tiempo en que realmente se enfrenten a la poesía sin el género como elemento discriminatorio.
Respecto de la condición chilota, sé que provoca una cierta expectación y existe en este país, tan falto de sueños, una idealización del archipiélago. Sé también que hay invitaciones que se me hacen en este contexto, pero también quiero ser justa con algunos lectores interesados en el real valor de mi trabajo y desde esas lecturas ambas condiciones (mujer y chilota) pesan, pero también se puede “pasar de ellas”, sobrepasarlas.
UN CHARCO INTERIOR
Pero quiero terminar esta “carta” -corno dices que hablo- con lo siguiente: yo nunca he esperado nada de la poesía. Cada alegría que me ha dado es un milagro: ediciones, viajes, encuentro con personas valiosas, distinciones, conocer a los amigos más entrañables que tengo.
Siento que la poesía es mi verdadera columna vertebral; toda mi vida la he armado alrededor de ella.
Cuando a veces se va y pasan meses en que no la siento cerca, en esas terribles sequedades (que, por suerte, no ocurren a menudo) todo se debilita en torno a mí, se desdibuja, pierde consistencia. Si entiendo el deseo como sinónimo de espera, podría resumirlo en que deseo estar siempre unida en y con la palabra y ser capaz de irradiar esta fiesta de la creación por todos mis costados.
Creo que la poesía de algún modo es un espacio de resistencia en un tiempo de vertiginosa superficialidad. Los afectos, la sensibilidad, la costosa reflexión sobre nosotros mismos están siendo licuados al extremo y, escribir, es tener conciencia de no estar dentro del juego.
No me interesa aprender el discurso de este tiempo “para estar al día” y las transacciones que acostumbrarnos a presenciar en esta gran pantalla de la globalización, no me seducen en lo más mínimo.
Suscribo a Teillier quien habló del poeta como el “guardián del mito”. Alguna vez va estallar este sistema enajenante y los sobrevivientes mirarán a su alrededor buscando el agua esencial que estará esperando por ellos. Y como el tiempo es este continuo simultáneo y eterno, ese estallido ya comenzó. No es una alucinación mesiánica.
He ido a colegios donde ojos y rostros vidriosos parecen no reflejar más que un charco interior y, sin embargo, al calor de un encuentro afortunado, de poesía comunicante, se inicia ese chisporroteo del alma que se enciende. En lo personal, necesito ampliar mi vista.
Quisiera viajar, leer y conversar mucho con otras culturas, renovar mis viejos y gastados recursos, ampliar otro poco los afectos, en fin, ensanchar el aire que nutre mi poesía.
Supongo que mis temores se han concentrado siempre en el peligro de vivir la medianía, en ir negociando con la vida el bienestar personal, aguando los instintos…
En ese sentido, acallo la loba que contengo. He vivido por mucho tiempo bordeando el territorio doméstico con auténtico pavor de su bajo tono y supongo también que este temor me acompañará mientras viva porque es parte estructural de mí.
P.D.: Los mayores riesgos que estoy dispuesta a asumir, los asumo en la poesía, donde concentro fuerzas y me uno a todas las que me habitan.
Espero el mes próximo volver a vivir nuevamente en Ancud. Allá te espero.
de Héroes civiles & Santos laicos. Palabra y periferia: trece entrevistas a escritores del Sur de Chile. (Valdivia, Ediciones Barba de Palo, 1999.)
Invisibilización e Inequidad: Violencia Simbólica en Textos Escolares Chilenos
Violencia simbólica es un concepto creado por el sociólogo francés Pierre Bourdieu en la década de los 70, que en ciencias sociales se utiliza para describir las formas de violencia no ejercidas directamente mediante la fuerza física, sino a través de la imposición por parte de los sujetos dominantes a los sujetos dominados de una visión del mundo, de los roles sociales, de las categorías cognitivas y de las estructuras mentales. Fuente: Facultad de Trabajo Social UNLP
La educación escolar en Chile ha sido un campo de batalla para la reproducción de estereotipos de género y la perpetuación de la violencia simbólica.
Este fenómeno se manifiesta de manera insidiosa en los textos escolares aprobados por el Ministerio de Educación (Mineduc), contribuyendo a la consolidación de roles y expectativas de género que limitan el desarrollo equitativo de niños y niñas.
La violencia simbólica se refiere a la imposición de significados y valores que refuerzan la subordinación de un grupo a través de representaciones aparentemente neutrales.
En este ensayo, exploraremos cómo los textos escolares chilenos refuerzan estas dinámicas de poder, basándonos en estudios recientes y una tesis inédita sobre el tema.
Violencia Simbólica: Lectura complementaria de 4º básico
El estudio de Lopez de Lerida Milicic (2021) señala que los libros infantiles muestran imágenes estereotipadas de los roles femeninos y masculinos. Este estudio revisó las representaciones de género en los planes de lectura complementaria de 4º básico en Chile.
El corpus de 247 libros provino de 20 escuelas de La Pintana, con estudiantes de familias de bajos ingresos, y 18 escuelas de Vitacura, que tiene principalmente estudiantes de familias de muy altos ingresos.
Se revisó la presencia de autores e ilustradores femeninos vs. masculinos, y la presencia y características de los personajes masculinos vs. femeninos en textos e ilustraciones.
Se concluyó, de acuerdo con estudios previos, que existe sesgo de género.
Los personajes masculinos están asociados a los roles principales y a una gama amplia de ocupaciones, mientras que los personajes femeninos son menos importantes y están relegados a ocupaciones “femeninas”. No se encontraron diferencias significativas por nivel socioeconómico.
Invisibilización de las Mujeres en la Historia | Violencia Simbólica
Un análisis de Álvarez (2022) se analizan las representaciones de las mujeres presentes en los manuales que abordan la historia de Chile desde el año 13.000 a. C. (datación de los hallazgos arqueológicos de Monteverde) hasta 1810 (año de la Primera Junta Nacional de Gobierno) y aborda la forma en que estas se alinean o distancian de la producción historiográfica reciente (2008-2021) sobre la participación femenina en el periodo histórico enunciado.
Para ello, en una primera fase, se desarrolló un análisis hermenéutico de 13 textos escolares publicados entre 2009 y 2017 por cuatro editoriales chilenas, utilizando categorías apriorísticas procedentes del discurso orientado textualmente, del método histórico discursivo y de las modalidades discursivas de Jurjo Torres.
Posteriormente, en una segunda instancia, se recurrió al análisis documental para evaluar la investigación histórica reciente (2008-2021) acerca del rol de la mujer en el periodo estudiado de la historia chilena, a fin de contrastar sus aportaciones con los resultados obtenidos del análisis de los textos escolares.
Se concluye, por una parte, que los libros de texto tienden a marginar o minimizar la participación femenina en la historia pre-republicana chilena a partir de una serie de convenciones, tales como la exclusión parcial, la relevancia histórica relacional, la supresión, la asignación de roles pasivos y la representación generalizada; y, por otra, se evidencia una clara desconexión entre la historia escolar y la producción historiográfica dedicada a los periodos prehispánico, de conquista y colonial debido a que el currículum chileno de Historia, Geografía y Ciencias Sociales se ha focalizado en preservar la historia androcéntrica del país.
La invisibilización histórica es una forma de violencia simbólica que perpetúa la idea de que las mujeres han sido, y deben seguir siendo, agentes secundarios en el desarrollo social y político.
Violencia Simbólica: Lenguaje y Comunicación
El estudio de Gamonal (2013) sobre los libros de lenguaje y comunicación destaca cómo el uso del lenguaje en los textos escolares refuerza estereotipos de género. Los principales resultados señalan que en los textos escolares las mujeres siguen siendo asociadas a roles tradicionales, así como presentadas bajo actitudes de pasividad, trasmitiendo tristeza y de dependencia de los varones.
Además de tener una presencia escasa en imágenes y en contenidos. Con ello, se perpetúa la desigualdad de géneros que privilegia socialmente la posición de lo masculino por sobre lo femenino. Esta forma de violencia simbólica, a través del lenguaje, contribuye a la construcción de realidades que limitan las posibilidades de desarrollo equitativo entre géneros.
Violencia Simbólica en los Textos de Inglés
La tesis (inédita) de maestría de Baker (2023), ofrece una perspectiva contemporánea sobre el sexismo y el sesgo de género en los textos de inglés de sexto básico. Baker destaca cómo los personajes femeninos en estos textos son frecuentemente retratados en roles de apoyo y con menos líneas de diálogo en comparación con sus contrapartes masculinas.
Además, los textos a menudo representan a las mujeres de manera estereotipada, limitando su presencia a actividades domésticas y de cuidado. Este sesgo no solo refuerza la idea de que el inglés y, por extensión, el conocimiento global es dominio masculino, sino que también priva a las niñas de modelos a seguir en el aprendizaje de una lengua extranjera.
Violencia Simbólica en los Textos de Matemática
La siguiente investigación (Pichún et al., 2022) indaga en las representaciones de género, etnia y familia que se exponen en los textos de Educación Matemática de 1° a 4° básico entregados por el Ministerio de Educación de Chile.
Mediante un análisis de contenido de los problemas contextuales e imágenes presentes se indaga cómo es representado el género, la etnia y la familia.
Se ha encontrado una disminuida representación de las etnias y de los distintos tipos de familias. Se concluye cuestionando las representaciones presentes desde una perspectiva igualitaria y exponiendo las carencias de los textos escolares.
Reflexiones Finales
La violencia simbólica en los textos escolares chilenos es un problema arraigado que requiere atención urgente. Las representaciones sesgadas de género no solo perpetúan desigualdades, sino que también limitan el potencial de desarrollo de niñas y niños por igual.
Es imperativo que los textos escolares sean revisados y reformulados para promover una representación equitativa y justa de todos los géneros. Solo a través de una educación inclusiva y libre de estereotipos podremos aspirar a una sociedad más equitativa y justa.
Referencias
Álvarez, H. (2022). Los libros de texto y sus discursos: representaciones de las mujeres en la historia escolar chilena (13.000 a. C. – 1810). História Da Historiografía, 15(38) p. 97-136, jan.-abr. 2022 –https://doi.org/10.15848/hh.v15i38.1817
En un contexto marcado por eventos desestabilizadores de gran escala y diversa índole, resulta importante y cada vez más urgente considerar las maneras en que la literatura contemporánea interpreta este devenir, imaginando caminos desde, a través y más allá de las experiencias límites que marcan el acontecer actual en todo el mundo y, en particular, en los territorios de habla hispana.
Mediante un examen crítico centrado en el potencial de la literatura prospectiva y especulativa para referirse tanto a las condiciones de posibilidad como a las consecuencias derivadas de este acontecer, este volumen busca consignar la diversidad de perspectivas que la literatura actual escrita en español ofrece al momento de dar cuenta de presentes preocupantes y futuros inciertos.
Claire Mercier (Bourg-Saint-Maurice, 1988) Licenciada en Artes, Letras y Lenguas, mención Letras Modernas, posee un Magíster en Literatura Francesa, Extranjera y Comparada por la Universidad Savoie Mont-Blanc (Francia) y un Doctorado en Literatura Latinoamericana, mención Literatura Chilena e Hispanoamericana por la Universidad de Chile.
Realizó un Postdoctorado en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Es actualmente Profesora Asociada del Instituto del Estudios Humanísticos de la Universidad de Talca (Chile), directora del Doctorado en Ciencias Humanas y Coordinadora del Premio Iberoamericano de Letras José Donoso, además de ser editora en jefa de la revista de Humanidades y Ciencias.
Sus líneas de investigación se centran en la narrativa prospectiva latinoamericana contemporánea. Es investigadora responsable de varios proyectos académicos concursables, miembro de grupos y asociaciones internacionales de investigación, así como autora de libros, diversos capítulos y numerosos artículos científicos.
Universidad de Talca, Claire Mercier, Directora del Doctorado en Ciencias Humanas y Coordinadora del Premio Iberoamericano de Letras José Donoso.
Imagine this: Joe Biden is blind, crippled, and crazy all at the same time. Now, you might think that would make him a pretty bad president. But let’s think about it a bit more. Could he still be better than Donald Trump, even if Trump was on his best behavior? The answer is yes, and here’s why.
1. Empathy and Kindness
One of Joe Biden’s biggest strengths is his empathy. Empathy means he cares about other people and tries to understand their feelings. Even if he couldn’t see, walk, or think clearly, his kind heart would still shine through. He has always shown care for regular people, like you and me.
On the other hand, Trump has often been criticized for not showing empathy. He has made fun of people with disabilities, insulted others, and always, at all times, cared more about himself than about the country.
A leader who cares for people (Biden) is always better than one who doesn’t (Trump).
2. Experience and Knowledge
Joe Biden has spent many years in government. He was a senator for a long time and then served as Vice President under Barack Obama. This experience means he knows how to get things done in Washington, D.C. He understands the laws and how to work with other leaders to make things happen.
Even if he were blind and crippled, he would still have all that knowledge and experience in his mind.
Donald Trump, on the other hand, had no political experience before becoming president. He often made decisions that seemed rushed and not well thought out. He also had trouble working with others, even those in his own party.
Experience matters, and Biden’s long career in public service would still make him a better leader.
3. Respect for Democracy
A good president respects the rules of democracy. This means they believe in fair elections, free speech, and the rights of all people. Joe Biden has always shown respect for these important parts of our system.
He believes in listening to others and making sure everyone’s voice is heard.
Trump, however, has shown less respect for democratic norms. He has attacked the media, questioned the legitimacy of elections, and encouraged his supporters to distrust the democratic process.
Even on his best behavior, his actions have harmed the very foundations of our democracy.
4. Building Unity
The United States is a diverse country with people of many different backgrounds. A good president tries to bring people together. Joe Biden has a record of trying to build unity.
He often talks about working across party lines and bringing Americans together, no matter their differences.
Donald Trump, however, has often been a divisive figure.
He has used harsh language against those who disagree with him and has been slow to condemn hate groups.
Even if he tried his best to behave, his track record shows that he often creates division rather than unity.
5. Crisis Management
When bad things happen, like natural disasters or pandemics, we need a president who can handle the situation calmly and effectively. Joe Biden has shown he can do this.
During the COVID-19 pandemic, he listened to scientists and experts and worked hard to get vaccines distributed quickly and fairly.
Trump, on the other hand, often downplayed the seriousness of the pandemic and spread misinformation. He also attacked experts and didn’t follow their advice.
A president who can handle crises well is crucial, and Biden has proven he can do this.
Conclusion
Even if Joe Biden were blind, crippled, and crazy, his empathy, experience, respect for democracy, ability to build unity, and crisis management skills would still make him a better president than Donald Trump.
Being president is about more than just physical health or perfect behavior.
It’s about caring for the country and its people, knowing how to get things done, respecting democratic values, bringing people together, and handling crises effectively.
In all these areas, Joe Biden stands out as the better choice.
I will be voting for Joe Biden and Kamala Harris, once again, in the presidential election of 2024.
As with other identities, experiences related to masculinity often intersect with experiences of other identities, such as sexual orientation, socioeconomic class, age, physical ability, and race and ethnicity.
The experience and notion of what it means to be a man or to be “masculine,” for example, may be qualitatively different for individuals from various backgrounds. Furthermore, different gender stereotypes may exist for individuals who belong to different groups.
For example, power is an integral component of most Western traditional masculine ideology, which is often quantified in the modern world in terms of financial power. As individuals from lower SES groups may lack this type of power, they may become overly reliant on other expressions of traditional masculinity, such as physical or interpersonal dominance (Kilmartin & Smiler, 2015).
Indeed, Gelles (1997) identified a connection between low SES and family violence. However, it is important to note that despite that unemployment and economic hardship are linked to abusive behavior and intimate partner violence (Schneider et al., 2016), IPV is present in all SES groups, and most men in lower SES groups do not engage in interpersonal violence.
It is further possible that some men in higher SES groups may overvalue the importance of power and success in their definitions of masculinity, which could also lead to feelings of inadequacy from viewing their successes as not being good enough. It is thus important to understand how SES interacts with individual-level and group-level factors, particularly race and sex, to either promote or inhibit experiences of IPV violence.
The experience and notion of what it means to be a man or to be “masculine” may be qualitatively different for individuals from various backgrounds.
Another key component in Western traditional masculinity is heterosexuality. Indeed, anti-gay attitudes are inherently related to anti-femininity, a core component of traditional masculine ideology, as loving a man is seen as highly socially feminine (Kilmartin & Smiler, 2015).
Because of this, men of other sexual orientations may construct their own different definitions of masculinity, which typically demonstrate broader gendered behavior. Indeed, it is speculated that the identification of oneself as different from traditional notions of masculinity can prompt a critical look at other aspects of one’s gender role and masculine identity (Herek, 1985).
As such, gay men’s masculine identity can vary greatly in its expression, from more traditionally feminine aesthetics (commonly referred to as “camp”) or with the embracing of traditional masculine features (sometimes referred to as “gay macho” or “bear culture”).
Importantly, scholars emphasize that gay lifestyles are shaped by social structures and cultures outside of their communities, and that the creation of these communities themselves are in part a response to heteronormativity and the stigma surrounding gay roles and behavior (Levine, 1991).
The identification of oneself as different from traditional notions of masculinity can prompt a critical look at other aspects of one’s gender role and masculine identity.
Additionally, an individual’s perceived fit to the masculine identity or even their notion of masculinity itself may change as one ages. Gendered behavior is also seen to experience a shift as individuals grow older, and both men and women typically become more flexible in their gender roles as they age (Broderick & Blewitt, 2020).
Although research suggests that the infamous “midlife crisis” is more of a myth than reality (Lachman et al., 2015), it is certainly true that most men experience physical declines in their 40s and 50s that may contrast earlier or traditional notions of masculinity, such as decreased muscularity, weight gain, graying hair, and physical pains.
Many men can no longer play sports as they used to, and men with physical jobs may have difficulty keeping up with their younger counterparts. Traditional masculine ideology has demonstrated clear negative impacts on older men, such that they are less likely to seek a physician’s help and more likely to downplay symptoms.
One result of this is that men in established adulthood (40-65) and older adulthood (75+) are at an increased risk of suicide (Garnett et al., 2020).
It is possible that the contrasts between aging, life experiences, and traditional masculine ideology may be responsible for aging adults’ growing flexibility in their gender roles, and may work as a protective factor against negative physical and mental health impacts.
Lachman, M. E., Teshale, S., & Agrigoroaei, S. (2015). Midlife as a pivotal period in the life course: Balancing growth and decline at the crossroads of youth and old age. International Journal of Behavioral Development, 39(1), 20–31. https://doi.org/10.1177/0165025414533223
Levine, M. P. (1991). The life and death of the gay clone. In G. Herdt (Ed.), Gay culture in America: Essays from the field (pp. 68-86). Beacon.
Schneider, D., Harknett, K., & McLanahan, S. (2016). Intimate partner violence in the Great Recession. Demography, 53(2), 471–505. https://doi.org/10.1007/s13524-016-0462-1
Note: Much of the information summarized here is elaborated on in Chapter Six of Kilmartin & Smiler’s The Masculine Self(5th ed.). If interested in a deeper dive on this topic, we encourage you to check it out!
God’s people are meant to be a blessing to others. Yet in the Scriptures, throughout history, and in our own times we too often see the people of God causing harm to people on the margins.
Rather than caring for the widowed and the orphaned or loving the sojourner, too often we see abuse of power that breaks spirits and inflicts lasting harm.
For anyone who has felt left out or pushed out of the church, Othered is your invitation to find spiritual rest and belonging in a God who loves, restores, and blesses the outcast and the marginalized.
Jenai Auman draws on her experience growing up as a biracial kid in the American South as well as working within toxic ministry environments to reveal a hopeful, trauma-informed way forward.
This book illuminates how hurt and betrayal in the church are longstanding problems that God neither sanctions nor tolerates. It offers holistic responses to the grief, anger, and trauma that come with being ostracized or oppressed by the church. And it shows how God provides shelter and provision in the midst of the wilderness.
Because God sees, hears, and loves you–even if the church has failed you.
In Othered, Jennai Auman explores the profound and often painful experiences of those who find themselves marginalized by society. This compelling work is a beacon of empathy and understanding, shining a light on the narratives of individuals who are frequently overlooked.
Auman’s eloquent prose and insightful reflections make this book an essential read, especially for those of us who strive to live out Christian values of love, compassion, and justice.
From a Christian perspective, Othered offers a poignant reminder of Jesus’ ministry. Christ consistently reached out to those on the peripheries—the lepers, the tax collectors, the sinners. Auman’s book echoes this call, inviting us to see and love those whom society deems “other.”
Her stories are not just tales of suffering; they are testimonies of resilience, courage, and the transformative power of being truly seen and heard.
One of the book’s virtues is its capacity to foster deep empathy. Auman’s storytelling is rich and immersive, drawing readers into the lived experiences of diverse individuals.
As Christians, we are called to “weep with those who weep” (Romans 12:15). Through Othered, we are given the opportunity to understand and empathize with the struggles of those who differ from us, be it in terms of race, gender, sexuality, or social status.
Auman’s writing is also a powerful tool for self-reflection. Her work challenges us to examine our own biases and prejudices. In doing so, it aligns with the biblical exhortation to “remove the log from our own eye” (Matthew 7:5).
By confronting our own shortcomings, we can better fulfill our Christian duty to love our neighbors as ourselves. Othered serves as a mirror, reflecting not only the pain of those marginalized but also the ways in which we, perhaps unknowingly, contribute to their marginalization.
The book is particularly beneficial for several groups within the Christian community. Church leaders and pastors will find it an invaluable resource for fostering more inclusive congregations.
Youth ministers and Sunday school teachers can use it to educate young believers about the importance of empathy and social justice.
Moreover, Christian social workers and counselors will gain deeper insights into the experiences of their clients, enabling them to provide more compassionate care.
Auman’s work is also a call to action. She does not merely present stories of hardship; she urges us to respond. This aligns with the Christian imperative to act justly and love mercy (Micah 6:8).
Othered inspires readers to become advocates for the marginalized, to speak out against injustice, and to create spaces where all individuals are valued and loved.
In conclusion, Jennai Auman’s Othered is a transformative book that every Christian should read.
It challenges us to live out our faith in tangible ways, to extend Christ-like love to those who are different from us, and to work towards a more inclusive and just society.
Auman’s compassionate and thought-provoking prose will linger in your heart long after you turn the final page.
I wholeheartedly recommend purchasing Othered. It is more than a book; it is a journey into the heart of what it means to be truly Christian in a world that desperately needs love and understanding.
Let Othered guide you in embracing the margins, and in doing so, find the true essence of Christ’s love.
“Marcas femeninas” de Cecilia Tapia Villanueva es una obra que resuena profundamente con las luchas y vivencias de las mujeres en una sociedad patriarcal. Tapia Villanueva, con su pluma afilada y sensible, nos sumerge en una narrativa que visibiliza las cicatrices y las fuerzas que conforman la identidad femenina.
Exploración de la Identidad Femenina
El libro es un viaje a través de las múltiples facetas de ser mujer. Tapia Villanueva explora cómo las expectativas sociales, los roles de género y las experiencias personales se entrelazan para formar la identidad femenina. La autora no se detiene en la superficie; se adentra en los aspectos más íntimos y dolorosos, aquellos que a menudo se silencian. Cada relato es una pieza de un rompecabezas complejo, que refleja la diversidad y la singularidad de cada mujer.
Crítica al Patriarcado y la Normatividad de Género
Desde una perspectiva feminista, “Marcas femeninas” es una crítica incisiva al patriarcado. Tapia Villanueva denuncia cómo las estructuras sociales y culturales perpetúan la opresión y el control sobre los cuerpos y las mentes de las mujeres. El libro no solo expone estas dinámicas de poder, sino que también invita a la reflexión y a la acción. Nos recuerda que las marcas, tanto físicas como emocionales, son testigos de una resistencia continua y de una lucha por la autonomía y la equidad.
La Fuerza de la Narrativa Colectiva
Uno de los aspectos más poderosos de la obra es su enfoque en la narrativa colectiva. Tapia Villanueva no se centra únicamente en experiencias individuales, sino que teje una red de historias que reflejan la solidaridad y el apoyo entre mujeres. Este enfoque colectivo subraya la importancia de la sororidad y el empoderamiento mutuo en la lucha feminista. Las historias de las mujeres en “Marcas femeninas” son un recordatorio de que, aunque cada una lleva sus propias marcas, no están solas en su camino.
El estilo de Tapia Villanueva es directo y evocador. Su capacidad para captar la esencia de las experiencias femeninas, con todas sus complejidades y contradicciones, es notable. La autora utiliza un lenguaje que es accesible pero profundo, permitiendo que sus palabras resuenen con una amplia audiencia. Su voz auténtica y su compromiso con la verdad hacen de “Marcas femeninas” una lectura imprescindible para quienes buscan comprender y empatizar con las realidades de las mujeres.
Conclusión
“Marcas femeninas” de Cecilia Tapia Villanueva es una obra que no solo se lee, sino que se siente y se vive. Desde una perspectiva feminista, el libro es una contribución valiosa al entendimiento de las luchas y las resistencias de las mujeres en una sociedad patriarcal. Tapia Villanueva nos ofrece una narrativa que es tanto un espejo como un faro, reflejando nuestras propias marcas y guiándonos hacia una sociedad más justa y equitativa. Esta obra es un llamado a la empatía, a la acción y, sobre todo, a la resistencia.
“Man’s inhumanity to man”–the phrase is all too familiar. But until Phyllis Chesler’s now-classic book, a profound silence prevailed about woman’s inhumanity to woman. Women’s aggression may not take the same form as men’s, but girls and women are indeed aggressive, often indirectly and mainly toward one another.
They judge harshly, hold grudges, gossip, exclude, and disconnect from other women. Like men, women are exposed to the messages of misogyny and sexism that permeate cultures worldwide.
Like men, women unconsciously buy into negative images that can trigger abuse and mistreatment of other women. But like other social victims, many do not realize stereotyping affects members within the victimized group as well as those outside the group. They do not realize their behavior reflects society’s biases.
How women view and treat other women matters. Are women oppressed? Yes. Do oppressed people internalize their oppressors’ attitudes? Without a doubt. Prejudice must first be acknowledged before it can be resisted or overcome.
More than men, women depend upon one another for emotional intimacy and bonding, and exclusionary and sexist behavior enforces female conformity and discourages independence and psychological growth.
Continuing the pioneering work begun in Women and Madness—Chesler’s bestselling book that broke the story on double standards in psychology—Woman’s Inhumanity to Woman draws on important studies, revolutionary theories, literature, and hundreds of original interviews.
Chesler urges us to look within, to treat other women realistically, ethically, and kindly, and to forge bold and compassionate alliances. This is a necessary next step for women, without which they will never be liberated.
In “Woman’s Inhumanity to Woman,” Dr. Phyllis Chesler delves into the often overlooked and uncomfortable topic of how women can be perpetrators of gender inequity against other women. Chesler, a seasoned feminist psychologist and author, confronts this issue with a blend of academic rigor, personal insight, and a deep commitment to gender justice.
A Feminist Perspective on Internalized Misogyny
Chesler’s work is a powerful exploration of the internalized misogyny that leads to female-on-female antagonism. She argues that societal structures, which perpetuate gender inequality, also foster environments where women compete rather than collaborate. This competition, often born out of survival in patriarchal systems, manifests in behaviors such as gossiping, backstabbing, and undermining one another.
Chesler meticulously dissects the origins of these behaviors, tracing them back to childhood socialization and societal expectations. She provides compelling evidence from psychological studies, historical contexts, and contemporary examples, showing how these dynamics play out in various spheres of life, including the workplace, social settings, and even within feminist movements themselves.
One of the book’s key virtues is its honesty. Chesler does not shy away from controversial topics or from critiquing her fellow feminists. Instead, she encourages a necessary conversation about the complexities of female relationships. Her approach is not to blame women but to understand the root causes of these behaviors and to seek ways to overcome them.
Chesler’s writing is both scholarly and accessible, making it an essential read for anyone interested in feminist theory and gender studies. She balances theoretical discourse with real-life anecdotes, making the book relatable and engaging. Her candid discussion about her own experiences adds a layer of authenticity and vulnerability, inviting readers to reflect on their own behaviors and biases.
Who Can Benefit from This Book?
“Woman’s Inhumanity to Woman” is particularly beneficial for feminists, gender studies students, and professionals working in fields related to social justice and equality. However, its reach extends beyond academia. Any woman who has experienced the sting of another woman’s cruelty, as well as men interested in understanding the nuanced dynamics of female relationships, will find valuable insights in Chesler’s work.
Chesler’s book could aptly be titled “Sisterly Strife: The Silent Struggle” to capture its essence. This alliterative and easily memorable title underscores the often silent and subtle nature of female rivalry and its impact on the broader struggle for gender equity.
Conclusion: A Strong Recommendation
Phyllis Chesler’s “Woman’s Inhumanity to Woman” is an eye-opening and thought-provoking exploration of the ways women can harm each other within a patriarchal society. It is a call to action for women to recognize these behaviors, understand their origins, and work towards more supportive and collaborative relationships. By fostering awareness and promoting empathy, Chesler aims to strengthen the feminist movement from within.
I strongly recommend this book to anyone committed to gender equity. Its insights are crucial for building a more inclusive and supportive feminist community. By addressing the uncomfortable realities of female relationships, Chesler provides a pathway to greater solidarity and, ultimately, a more just society.
Phyllis Chesler is an Emerita Professor of Psychology and Women’s Studies at City University of New York. She is a best- selling author, a legendary feminist leader, a psychotherapist and an expert courtroom witness. Dr. Chesler has published thousands of articles and, most recently, studies, about honor-related violence including honor killings. She has published many classic works such as Women and Madness, Mothers on Trial. The Battle for Children and Custody, and Woman’s Inhumanity to Woman. She is about to publish her fifteenth book in October, 2013, titled An American Bride in Kabul.
Dr. Chesler has lived in Kabul and Jerusalem and now lives in New York City. She has led campaigns and lectured in Europe, the Middle East, and the Far East.
Dr. Chesler is co-founder of the Association for Women in Psychology (1969), the National Women’s Health Network (1974), and the International Committee for the Jerusalem based Women of the Wall (1989).
A revised and updated edition of Women and Madness was published in 2005; a new edition of Woman’s Inhumanity to Woman with a new Introduction was published in 2009; and a Twenty Fifth anniversary edition of Mothers on Trial with eight new chapters was published in 2011. In 2009, 2010, and 2012, Dr. Chesler published three pioneering academic studies on honor killings and an academic article about the Burqa. All four studies appeared in Middle East Quarterly. Her work has been translated into many European languages and into Japanese, Chinese, Korean, and Hebrew.
Since 9/11, Dr. Chesler has focused on the rights of women, dissidents, and gays in the Islamic world; on anti-Semitism and the demonization of Israel; the psychology of terrorism; the nature of propaganda; and honor-related violence. She has testified for Muslim and ex-Muslim women who are seeking asylum or citizenship based on their credible belief that their families will honor kill them.
Over the years, Dr. Chesler has appeared in the mainstream, leftwing, and rightwing media. She has been on The Today Show and The O’Reilly Factor; on Donahue, Geraldo, and Oprah–and on the 700 Club; Israel National radio, and Al-Hurrah. Dr. Chesler has been on Nightline, Court TV, the History Channel, MSNBC, NPR, the MacNeil-Lehrer Report and CNN–and on FOX News.
Dr. Chesler has been published, interviewed, and reviewed in The Washington Post, The International Herald Tribune, The Times of London, The New York Times, The Weekly Standard, National Review, Il Foglio, Ha’aretz, Frontpage.com, Salon, The Globe and Mail, The London Guardian, Israel National News, The Jewish Week, The Jewish Press, Psychology Today, Science Magazine, etc.
There are over 4 million references to Dr. Chesler’s work online. She has been profiled in many encyclopedias, including Feminists Who Have Changed America, Jewish Women in America, and in the latest Encyclopedia Judaica. Approximately 100,000+ people visit her website each year and from more than 180 countries. Her articles are archived at her website http://www.phyllis-chesler.com/ where she may also be contacted.
Judith Butler, una de las figuras más influyentes en la teoría feminista contemporánea, presenta en “Deshacer el género” (2004) una colección de ensayos que continúa su exploración sobre la performatividad de género y la construcción social de las identidades. Publicado por Paidós en 2006 en su edición en español, este libro se sitúa en la intersección del feminismo, la teoría queer y la filosofía postestructuralista, ofreciendo una crítica incisiva a las nociones tradicionales de género y sexualidad.
Contexto y Objetivos
“Deshacer el género” no es solo una extensión de las teorías previamente desarrolladas por Butler en “El género en disputa” y “Cuerpos que importan“, sino que también representa una respuesta a las críticas recibidas y un intento de profundizar en la implicación ética y política de sus ideas. Butler se propone desestabilizar las categorías fijas de género y explorar cómo las normas sociales y culturales configuran nuestras experiencias y percepciones de identidad.
Desde una perspectiva feminista postestructuralista, Butler se cuestiona la naturalización del binarismo de género y sugiere que tanto el género como el sexo son constructos sociales performativos. Este enfoque subraya que las identidades de género no son inherentemente estables o coherentes, sino que se producen y reproducen a través de actos repetitivos y normativos.
Principales Temas y Argumentos
Uno de los temas centrales de “Deshacer el género” es la crítica a las nociones hegemónicas de género que excluyen o marginan a aquellos que no se ajustan a las normas binarias tradicionales. Butler aboga por una concepción más inclusiva y flexible de la identidad de género, que reconozca la diversidad y complejidad de las experiencias humanas.
En el ensayo “Cambiando el Esquema del Género: El Futuro del Feminismo“, Butler argumenta que el feminismo debe ampliar su comprensión del género para incluir las experiencias de las personas transgénero y no binarias. Esta inclusión no solo es una cuestión de justicia social, sino que también enriquece la teoría feminista al desafiar las suposiciones tradicionales sobre el género.
Otro aspecto importante del libro es la discusión sobre el papel del lenguaje en la construcción de la realidad de género. Butler sostiene que el lenguaje no solo refleja la realidad, sino que también la produce y la regula. Las categorías de género son, por tanto, efectos de un discurso regulador que mantiene y legitima ciertas identidades mientras excluye a otras.
En “El Racismo y la Imaginación Sexual“, Butler explora la intersección entre el género, la sexualidad y la raza, argumentando que las identidades de género y sexuales no pueden entenderse en aislamiento de otros ejes de opresión y poder. Este enfoque interseccional es crucial para comprender cómo las diferentes formas de discriminación se entrelazan y refuerzan mutuamente.
Contribuciones y Críticas
“Deshacer el género” ha sido ampliamente elogiado por su rigor teórico y su compromiso con la justicia social. La obra de Butler ha sido fundamental para el desarrollo de la teoría queer y ha tenido un impacto significativo en la teoría feminista, la filosofía y los estudios culturales.
Una de las principales contribuciones del libro es su defensa de la performatividad de género, que desafía la idea de que las identidades de género son naturales o esenciales. Al enfatizar que el género es un acto performativo, Butler abre nuevas posibilidades para la resistencia y la subversión de las normas de género.
Sin embargo, la obra de Butler también ha sido objeto de críticas. Algunos académicos han argumentado que su enfoque postestructuralista puede ser demasiado abstracto y desconectado de las experiencias vividas de las personas. Además, se ha cuestionado si la teoría de la performatividad de género puede aplicarse de manera efectiva en contextos no occidentales, donde las concepciones de género y sexualidad pueden diferir significativamente.
Epistemología Feminista Postestructuralista
Desde una perspectiva feminista postestructuralista, “Deshacer el género” ofrece una crítica potente y necesaria de las categorías normativas de género. El postestructuralismo, con su énfasis en la contingencia y la inestabilidad de las estructuras sociales, proporciona una base teórica sólida para cuestionar las certezas y las esencias que tradicionalmente han sustentado las concepciones del género.
La epistemología feminista postestructuralista rechaza las nociones de verdad y conocimiento universal, argumentando en cambio que todo conocimiento es situado y contextual. Butler adopta esta postura al analizar cómo las normas de género son producidas y sostenidas a través de prácticas discursivas específicas. Esta perspectiva nos invita a cuestionar las “verdades” sobre el género que damos por sentadas y a considerar cómo estas verdades funcionan para mantener relaciones de poder desiguales.
En “Deshacer el género“, Butler también se enfrenta a la cuestión de la agencia en el contexto de la performatividad de género. Aunque las identidades de género son construidas socialmente, no implica que los individuos sean meramente pasivos en este proceso. Butler argumenta que hay espacio para la resistencia y la subversión dentro de las estructuras normativas, lo que sugiere una forma de agencia que no depende de la autonomía individual clásica, sino de la capacidad para reconfigurar las normas mismas a través de la repetición y la variación.
Implicaciones Éticas y Políticas
Las implicaciones éticas y políticas de “Deshacer el género” son profundas. Al desnaturalizar las categorías de género, Butler nos llama a repensar nuestras responsabilidades hacia aquellos cuyas identidades de género no encajan en los moldes normativos. Esto tiene consecuencias directas para las políticas de reconocimiento y derechos humanos, ya que desafía a las instituciones a reconsiderar cómo categorizan y tratan a las personas.
El enfoque de Butler también tiene importantes ramificaciones para el activismo feminista y queer. Al rechazar la idea de identidades fijas y esencializadas, “Deshacer el género” sugiere formas más fluidas y flexibles de coalición y solidaridad. Esto puede permitir formas más inclusivas y adaptativas de organización política que sean capaces de responder a la diversidad y complejidad de las experiencias de género y sexualidad.
Conclusión
“Deshacer el género” de Judith Butler es una obra fundamental en la teoría feminista y queer contemporánea. A través de su crítica postestructuralista de las categorías de género, Butler ofrece una visión radicalmente inclusiva y subversiva de la identidad de género que desafía las normas hegemónicas y abre nuevas posibilidades para la justicia social.
Desde una epistemología feminista postestructuralista, el libro nos invita a reconsiderar nuestras suposiciones sobre el género y a reconocer la contingencia y la variabilidad de las identidades humanas. Al hacerlo, “Deshacer el género” no solo enriquece nuestra comprensión teórica del género, sino que también proporciona herramientas críticas para la transformación ética y política.
El género en disputa, obra fundadora de la llamada teoría queer y emblema de los estudios de género como se conocen hoy en día, es un volumen indispensable para comprender la teoría feminista actual.
Constituye una lúcida crítica a la idea esencialista de que las identidades de género son inmutables y encuentran su arraigo en la naturaleza, en el cuerpo o en una heterosexualidad normativa y obligatoria.
Esta obra interdisciplinaria que se inscribe simultáneamente en la filosofía, la antropología, la teoría literaria y el psicoanálisis es deudora de un prolongado acercamiento de la autora al feminismo teórico, a los debates sobre el carácter socialmente construido del género, al psicoanálisis, a los estudios pioneros sobre el travestismo, y también a su activa participación en movimientos defensores de la diversidad sexual.
Así, con un pie en la academia y otro en la militancia, apoyada en su lectura de autores como Jacques Lacan, Sigmund Freud, Simone de Beauvoir, Claude Lévi-Strauss, Luce Irigaray, Julia Kristeva, Monique Wittig y Michel Foucault, Judith Butler nos ofrece una teoría original, polémica y desde luego subversiva, responsable también de más de una disputa.
Judith Butler is Distinguished Professor in the Graduate School at the University of California, Berkeley. They are the author of:
Subjects of Desire, Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity, Bodies that Matter, Undoing Gender, The Psychic Life of Power, Precarious Life, Parting Ways: Jewishness and the Critique of Zionism, Frames of War, Senses of the Subject, The Force of Nonviolence, What World is This? A Pandemic Phenomenology, and Who’s Afraid of Gender?
Co-edited volumes include: Contingency, Hegemony, Universality with Slavoj Zizek and Ernesto Laclau; Vulnerability in Resistance, with Leticia Sabsay and Zeynep Gambetti.
Co-authored books include: Who Sings the Nation-State? with Gayatri Chakravorty Spivak, Dispossession, with Athena Athanasiou, and The Livable and the Unlivable, with Frederic Worms.
El Género en Disputa: Replanteando Identidades desde la Epistemología Feminista
Judith Butler, en su influyente libro “El Género en Disputa“, ofrece una exploración profunda y provocadora sobre la construcción de las identidades de género y las normativas sociales que las sostienen. Desde una perspectiva de género y una epistemología feminista postestructural, Butler deconstruye las categorías tradicionales de género y sexualidad, cuestionando su supuesta naturalidad y demostrando cómo estas categorías son, en realidad, productos de prácticas discursivas y sociales.
Butler argumenta que el género no es una identidad estable ni una esencia interior, sino más bien un acto performativo que se repite y se instituye a través de la práctica diaria. Esta visión postestructuralista rompe con la idea esencialista del género, proponiendo que la identidad de género se forma y se reforma continuamente a través de la performance. En palabras de Butler: “El género es una identidad tenuemente constituida en el tiempo, instituida en un espacio exterior a través de un estilo corporal repetido” (p. 140).
Desde un enfoque interseccional, “El Género en Disputa” también aborda cómo las categorías de género interactúan con otras identidades sociales como la raza, la clase y la sexualidad. Butler nos insta a reconocer la multiplicidad de las opresiones y a entender cómo estas intersecciones moldean las experiencias individuales y colectivas. Este enfoque es crucial para un análisis más inclusivo y comprensivo de las estructuras de poder.
Las virtudes del libro son numerosas. En primer lugar, su capacidad para desestabilizar conceptos arraigados y abrir nuevas vías de pensamiento crítico. Butler nos desafía a reconsiderar nuestras propias creencias y a entender que las identidades no son fijas, sino fluidas y contextuales. Además, su estilo riguroso y meticuloso en el análisis teórico está respaldado por una sólida base filosófica, incorporando ideas de Michel Foucault, Jacques Derrida y otros pensadores postestructuralistas.
Una de las fortalezas principales del libro es su poder transformador. Butler no solo teoriza sobre el género; también ofrece herramientas para cuestionar y resistir las normas opresivas. Esto lo convierte en una lectura esencial para académicos y activistas por igual, así como para cualquier persona interesada en las dinámicas de poder y la justicia social. Al respecto, Butler afirma: “Deshacer el género es, en parte, deshacer el poder, sus mecanismos y sus normas que lo sostienen” (p. 45).
El libro también se destaca por su relevancia contemporánea. En una era donde las cuestiones de género y sexualidad son cada vez más visibles y debatidas, “El Género en Disputa” proporciona un marco teórico robusto para entender estos debates y contribuir a ellos de manera informada. Su análisis es tan aplicable hoy como lo fue en su publicación original, y sigue siendo una fuente de inspiración para nuevas generaciones de estudiosos y activistas.
Para quienes buscan una frase célebre que resuene con los temas del libro, la autora feminista española Celia Amorós ofrece una reflexión pertinente: “La igualdad no es la meta, sino el punto de partida“. Esta cita encapsula la idea de que la lucha por la igualdad y el reconocimiento de las identidades de género no es un fin en sí mismo, sino un proceso continuo que debe ser constantemente revisado y rearticulado.
En resumen, “El Género en Disputa” de Judith Butler es una obra seminal que desafía las nociones tradicionales de género y sexualidad desde una perspectiva feminista postestructural e interseccional. Su capacidad para cuestionar y transformar las normas sociales la convierte en una lectura esencial para cualquiera interesado en las dinámicas de poder y justicia social. Butler nos ofrece no solo un análisis teórico, sino también una invitación a participar en la creación de un mundo más justo e inclusivo.
En conclusión, “El Género en Disputa” es una obra que no solo ilustra las complejidades de la identidad de género, sino que también empodera a sus lectores a desafiar las normas y construir nuevas realidades. Su relevancia, rigor académico y perspectiva transformadora la hacen indispensable para entender y actuar en el mundo contemporáneo.
¿Es realmente el feminismo el movimiento social más exitoso del siglo xx?
Para pensar esta pregunta, las mujeres indígenas y afrodescendientes de la región han puesto puntos sobre las íes de la cuestión, empezando por dejar claro que no existe un feminismo, porque no existe un solo mundo.
De la mano de ellas, en las últimas décadas el discurso feminista ha introducido riquísimos debates acerca de la urgencia de pensar nuestra emancipación como mujeres, pero en clave decolonial, abrazando un esencialismo estratégico.
Este libro está dedicado al análisis de los sentidos de los derechos de las mujeres indígenas y afrodescendientes en el debate contemporáneo. El volumen aborda las distintas miradas con las que ellas interpelan el discurso del derecho moderno y la manera en la que éste interpreta y reformula sus reivindicaciones.
Las luchas de resistencia de las mujeres indígenas y afrodescendientes tienen una fuerza fundamental, porque interrogan desde otra mirada el discurso colonial depredatorio.
Sus aportes al entendimiento de nuestro presente nos invitan a construir un mundo que ponga en el centro de la reproducción social, no la dictadura del valor, sino la reproducción de la vida.
La colección, Miradas Latinoamericanas: Un Estado del Debate, tiene como objetivo relevar las novedades teóricas, metodológicas y temáticas en diversos campos del saber, tanto a través de perspectivas trans e interdisciplinares, como desde diferentes tradiciones intelectuales.
Los libros que integran esta colección reúnen trabajos que exponen las novedades y dan cuenta de las transformaciones en relación con las temáticas, abordajes, enfoques teóricos, preguntas y objetos de investigación en los campos de las ciencias sociales y las humanidades, para poner en valor la originalidad, la relevancia y el impacto del conocimiento producido desde la región.
El libro “Mujeres indígenas y afrodescendientes ante el discurso del derecho moderno” de la Dra. Alma Guadalupe Melgarito Rocha es una obra indispensable para comprender cómo las estructuras legales modernas perpetúan las desigualdades de género, raza y clase.
Desde una perspectiva feminista postestructuralista y un enfoque interseccional, la autora desentraña las complejas relaciones de poder que afectan a las mujeres indígenas y afrodescendientes, utilizando una epistemología fenomenológica que centra las experiencias vividas de estas mujeres.
El Derecho Moderno como Instrumento de Exclusión
Melgarito sostiene que el derecho moderno, a menudo considerado neutral y universal, en realidad funciona como un instrumento de exclusión que marginaliza a las mujeres indígenas y afrodescendientes.
La autora argumenta que las leyes actuales están diseñadas por y para una élite que no refleja las realidades ni las necesidades de estas comunidades. Un ejemplo contundente es la falta de reconocimiento de los sistemas legales tradicionales y las formas de justicia comunitaria practicadas por estas mujeres.
“La universalidad del derecho moderno es una falacia que invisibiliza y deshumaniza a las mujeres indígenas y afrodescendientes, imponiendo un modelo hegemónico de justicia que no les sirve” (Melgarito, 2021, p. 50). Esta afirmación destaca la necesidad de una reforma legal que incluya y respete la diversidad cultural y las prácticas tradicionales de justicia.
Resistencia y Resiliencia de las Mujeres Indígenas y Afrodescendientes
A pesar de los desafíos, Melgarito resalta la resistencia y resiliencia de las mujeres indígenas y afrodescendientes. Estas mujeres no solo enfrentan y desafían las estructuras legales opresivas, sino que también desarrollan y mantienen formas alternativas de justicia y derechos.
La autora presenta casos de mujeres que han luchado por la justicia en sus comunidades, enfrentando tanto normas patriarcales internas como leyes discriminatorias externas.
Por ejemplo, Melgarito cuenta la historia de María, una líder afrodescendiente que ha trabajado para proteger los derechos de su comunidad frente a la explotación y la violencia.
María dice: “Nuestras formas de justicia son ignoradas por el Estado, pero son las únicas que realmente entienden y responden a nuestras necesidades” (Melgarito, 2021, p. 105).
Esta historia ilustra cómo las mujeres de estas comunidades están en la vanguardia de la lucha por una justicia inclusiva y equitativa.
El enfoque interseccional de Melgarito es crucial para entender cómo las múltiples formas de opresión interactúan y afectan a las mujeres indígenas y afrodescendientes. La autora explora cómo el género, la raza y la clase se entrelazan para crear experiencias únicas de discriminación y marginalización.
Este análisis muestra que no es suficiente abordar solo una forma de opresión; todas deben ser consideradas y combatidas de manera simultánea.
“La opresión no es monolítica; es un entramado de fuerzas que se refuerzan mutuamente, y solo a través de un enfoque interseccional podemos desentrañar sus complejidades y trabajar hacia una verdadera igualdad” (Melgarito, 2021, p. 150). Esta perspectiva es fundamental para cualquier esfuerzo que busque la justicia y la igualdad.
Escuchando las Voces: Epistemología Fenomenológica
Melgarito utiliza una epistemología fenomenológica para centrar las experiencias vividas de las mujeres indígenas y afrodescendientes. Este enfoque permite que las voces de estas mujeres sean escuchadas y respetadas, desafiando las narrativas dominantes que tienden a silenciarlas. Al poner en primer plano sus historias y experiencias, la autora nos ofrece una comprensión más rica y matizada de sus realidades.
“Las experiencias vividas de las mujeres indígenas y afrodescendientes son una fuente vital de conocimiento que debe ser reconocida y valorada si queremos construir un sistema legal verdaderamente justo” (Melgarito, 2021, p. 190). Este enfoque nos invita a reconsiderar nuestras propias percepciones y a valorar las diversas formas de conocimiento que estas mujeres aportan.
“Mujeres indígenas y afrodescendientes ante el discurso del derecho moderno” es una obra esencial que ofrece una visión crítica y profunda de cómo el derecho moderno perpetúa las desigualdades de género, raza y clase. A través de un enfoque interseccional y una epistemología fenomenológica, la Dra. Melgarito Rocha nos invita a escuchar y aprender de las experiencias vividas de las mujeres indígenas y afrodescendientes. Su análisis no solo es riguroso y académico, sino también accesible y relevante para cualquier lector interesado en las dinámicas de poder y justicia social.
Este libro es especialmente valioso para estudiantes, académicos, activistas y cualquier persona interesada en comprender y desafiar las estructuras legales que perpetúan la desigualdad. Melgarito nos muestra que la lucha por la justicia no puede ser limitada por los marcos legales existentes, sino que debe ser una lucha inclusiva que reconozca y celebre la diversidad de experiencias y formas de conocimiento.
En resumen, “Mujeres indígenas y afrodescendientes ante el discurso del derecho moderno” es una obra fundamental que ilumina las opresiones entrelazadas de género, raza y clase, y celebra la resistencia y resiliencia de las mujeres de color. Recomiendo encarecidamente adquirir este libro y sumergirse en su profundo análisis y su inspiradora visión de una justicia verdaderamente inclusiva y equitativa.
Desde una perspectiva socio-constructivista y con una epistemología feminista post-estructuralista, este ensayo abordará las definiciones y formas de violencia estipuladas en la ley, explorando también los conceptos de machismo y marianismo en América Latina y su expresión específica en Chile.
Se analizarán las expectativas sociales de la masculinidad y la feminidad en el contexto chileno actual, y se propondrán recomendaciones para capacitar a los docentes en la identificación y eliminación de sesgos de género en su práctica pedagógica.
Definición y Formas de Violencia según la LeyNum.21.675
La ley define la violencia contra las mujeres como “cualquier acción u omisión, basada en motivos de género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a las mujeres, tanto en el ámbito público como en el privado” (Diario Oficial de la República de Chile, 2024). Esta definición abarca diversas formas de violencia, entre ellas:
Violencia física: Cualquier acto que cause daño corporal a la mujer.
Violencia psicológica: Comportamientos que causen daño emocional, disminuyan la autoestima o busquen degradar o controlar acciones, comportamientos y decisiones.
Violencia sexual: Actos que atenten contra la libertad sexual de las mujeres, incluyendo violación, abuso sexual y acoso sexual.
Violencia económica: Control y limitación de recursos económicos de la mujer, afectando su capacidad de autosustento.
Violencia simbólica: Utilización de símbolos, mensajes, valores y signos que perpetúen la subordinación de la mujer en la sociedad (el patriarcado).
Violencia institucional: Obstaculización del ejercicio de derechos por parte de funcionarios.
Violencia política: Hostigamiento que obstaculiza la participación política.
Violencia en el trabajo: Amenazas o vulneraciones en el ámbito laboral.
Violencia gineco-obstétrica: Maltratos en la atención de salud reproductiva.
Machismo y Marianismo en América Latina y Chile
El machismo, entendido como la actitud o comportamiento de quien cree que el hombre es superior a la mujer, se manifiesta de diversas maneras en América Latina.
En Chile, este concepto se traduce en comportamientos que perpetúan la desigualdad de género, tanto en el ámbito público como privado.
Por otro lado, el marianismo, que exalta la virtud de la mujer en roles pasivos y abnegados, refuerza estereotipos tradicionales sobre la feminidad y la maternidad.
En Chile, el machismo ha evolucionado, pasando de una aceptación casi generalizada a una resistencia creciente y un rechazo social más fuerte.
Sin embargo, aún persisten prácticas y actitudes que relegan a las mujeres a roles secundarios, especialmente en contextos rurales y comunidades más conservadoras.
El marianismo, mientras tanto, sigue influyendo en la percepción de la mujer ideal como madre abnegada y esposa sumisa, aunque también se observa un cambio hacia modelos de feminidad más autónomos y empoderados.
Las expectativas sociales de la masculinidad en Chile han experimentado una transformación significativa. Tradicionalmente, el hombre chileno era visto como el proveedor y la figura de autoridad en el hogar. Sin embargo, en las últimas décadas, ha habido un cambio hacia una imagen de masculinidad más equitativa y participativa.
Hoy en día, se espera que los hombres sean padres presentes, cercanos y activamente involucrados en la crianza de sus hijos y en el trabajo doméstico. Este cambio no solo refleja una evolución en las normas sociales, sino también un reconocimiento de la importancia de la paternidad compartida y la igualdad de género en el hogar.
Alcanzamos una cifra histórica de mujeres al volante en el sistema @Red_Movilidad 👏🏻🚍
Gracias al programa #MujeresConductoras aumentó un 20% el número de conductoras en Santiago en el último año, permitiéndoles a mujeres capacitarse y fortalecer su autonomía económica. pic.twitter.com/QkxuMqBKRP
— Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (@MTTChile) June 17, 2024
— Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género (@MinMujeryEG) June 17, 2024
Feminidad y Roles Tradicionales
A pesar de estos avances, la feminidad en Chile sigue siendo mayoritariamente tradicional. Más de la mitad de las mujeres se encuentran en el hogar, desempeñando roles tradicionales de esposa, madre y cuidadora.
Entre las mujeres que trabajan, la “triple jornada” (trabajo remunerado, trabajo doméstico y trabajo de cuidados) es una realidad agotadora.
Esta carga desproporcionada no solo afecta la salud física y mental de las mujeres, sino que también perpetúa la desigualdad de género en la sociedad.
Capacitación Docente y Educación No-Sexista
Para avanzar hacia una educación no-sexista, es fundamental capacitar a los docentes en la identificación y eliminación de sesgos de género en su práctica pedagógica. Esta capacitación debe incluir:
Reconocimiento de sesgos: Ayudar a los docentes a identificar y cuestionar sus propios prejuicios de género.
Revisión de materiales didácticos: Evaluar y actualizar los textos escolares y otros materiales educativos para asegurar que no perpetúen estereotipos de género.
Actualización de reglamentos internos: Adaptar los reglamentos escolares para reflejar una educación no-sexista, garantizando la igualdad de trato y oportunidades para todos los estudiantes.
Protocolos de actuación: Establecer protocolos claros para abordar casos de discriminación o violencia de género en el entorno escolar.
Recomendaciones para una Educación No-Sexista
Implementación de políticas de igualdad: Adoptar políticas que promuevan la igualdad de género en todos los niveles educativos.
Currículo inclusivo: Desarrollar un currículo que incluya la perspectiva de género, destacando la importancia de la igualdad y el respeto mutuo.
Formación continua: Ofrecer programas de formación continua para docentes y personal educativo sobre temas de género y diversidad.
Participación de la comunidad: Involucrar a padres, madres y miembros de la comunidad en la promoción de una educación no-sexista, fomentando un entorno de apoyo y colaboración.
Conclusión
La promulgación de la Ley de Prevención, Sanción y Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres por Razón de su Género en Chile es un paso significativo hacia la erradicación de la violencia de género. Para asegurar que esta ley tenga un impacto duradero, es esencial promover una educación no-sexista.
Esto incluye la capacitación de docentes, la actualización de reglamentos y protocolos escolares, y la implementación de una pedagogía con perspectiva de género. Solo así podremos construir una sociedad más justa y equitativa, donde todas las personas, independientemente de su género, tengan las mismas oportunidades de desarrollarse y prosperar.
Hiner, H. y Garrido, J. (2017). ““Porque ser pobre y maricón es peor”: la violencia anti-queer en Chile, 2000-2012”, pp. 195-223. En: Vera, María Antonieta (ed.). Malestar social y desigualdades en Chile. Santiago: Ediciones Universidad Alberto Hurtado.
Este ensayo proporciona una visión comprensiva de los desafíos y oportunidades en la implementación de una educación no-sexista en Chile, subrayando la importancia de un enfoque integral y colaborativo para lograr la igualdad de género en todos los aspectos de la vida educativa y social.
This essay critically examines the social construction of masculinity in contemporary Chile from a feminist, post-structural, gender equity perspective. It contrasts societal expectations of masculine and feminine characteristics and explores the implications for non-sexist education mandated by the recently passed Law for the Prevention, Sanction, and Elimination of Violence Against Women Based on Gender.
The discussion extends to how educational institutions must adapt to this legislative change, updating protocols, regulations, and pedagogy to foster a non-sexist education environment.
The article concludes with recommendations for advancing non-sexist education in Chilean schools, emphasizing the importance of deconstructing traditional gender norms and promoting gender equity.
Masculinity in Chile, as in many other societies, is a social construct deeply embedded within cultural, historical, and political contexts. Traditional Chilean masculinity is often characterized by attributes such as strength, stoicism, and dominance, juxtaposed with feminine characteristics of nurturing, passivity, and subordination.
These constructs perpetuate gender inequalities and shape societal expectations that reinforce the patriarchal status quo. The recent enactment of the Law for the Prevention, Sanction, and Elimination of Violence Against Women Based on Gender marks a significant step towards addressing gender-based violence and promoting gender equity.
This legislation also poses new challenges and opportunities for educational institutions tasked with implementing non-sexist education.
Social Construction of Masculinity in Chile
Masculinity in Chile has been shaped by a complex interplay of factors, including the country’s colonial history, religious influences, and socio-economic dynamics.
Traditional Chilean masculinity, often referred to as “machismo,” emphasizes traits such as physical strength, emotional restraint, and authority.
Men are expected to be providers and protectors, roles that reinforce their dominance within both the public and private spheres.
The construction of masculinity is reinforced through various social institutions, including the family, media, and educational systems. From a young age, boys are socialized into these gender norms through interactions with family members, peers, and educators.
This socialization process perpetuates a binary understanding of gender, where masculinity is associated with power and femininity with subservience.
Contrasting Gender Characteristics: Masculinity vs. Femininity
In Chilean society, masculine and feminine characteristics are often viewed as oppositional. Masculinity is linked to traits such as assertiveness, independence, and rationality, while femininity is associated with empathy, dependence, and emotionality.
These dichotomous constructions limit the expression of gender identities and reinforce hierarchical gender relations.
The expectation that men embody certain masculine traits leads to the marginalization of those who do not conform. For instance, men who display emotional vulnerability or engage in caregiving roles may be stigmatized.
Similarly, women who exhibit assertiveness or pursue careers traditionally dominated by men may face resistance and discrimination.
These rigid gender norms not only constrain individual identities but also perpetuate systemic gender inequalities.
Impact of the New Gender Violence Law on Societal Expectations
The recently enacted Law for the Prevention, Sanction, and Elimination of Violence Against Women Based on Gender represents a significant shift in Chilean legal and social frameworks.
The law aims to address and prevent gender-based violence by establishing comprehensive measures for protection, support, and justice for victims.
It also seeks to challenge the underlying cultural norms that perpetuate such violence.
One of the key aspects of this law is its emphasis on transforming societal attitudes towards gender and violence.
By recognizing gender-based violence as a systemic issue rooted in patriarchal structures, the law calls for a reevaluation of traditional gender norms.
This legislative change necessitates a critical examination of how masculinity is constructed and the ways in which it contributes to gender-based violence.
Educational institutions play a crucial role in shaping gender norms and promoting gender equity.
In light of the new law, schools must undertake significant reforms to ensure compliance and foster a non-sexist education environment.
This involves updating school rules and regulations, protocols, and pedagogy to reflect the principles of gender equity and non-discrimination.
Updating School Rules and Regulations
To comply with the new legislation, schools must revise their rules and regulations to explicitly address gender-based violence and discrimination.
This includes developing clear policies for preventing and responding to incidents of gender-based violence, providing support for victims, and promoting a safe and inclusive school environment.
Schools should also implement training programs for educators and staff to ensure they are equipped to handle gender-based violence and discrimination effectively.
A key component of fostering non-sexist education is transforming pedagogical approaches to challenge traditional gender norms and promote gender equity.
This involves integrating gender studies into the curriculum, encouraging critical discussions about gender and power, and promoting diverse representations of gender identities and roles.
Educators must adopt teaching methods that challenge binary understandings of gender and create space for students to explore and express their gender identities freely.
Promoting Gender Equity in School Culture
Beyond curriculum and policies, schools must work to create a culture of gender equity that permeates all aspects of school life.
This includes promoting equal opportunities for all students, regardless of gender, in academic, extracurricular, and leadership activities.
Schools should also foster a supportive and inclusive environment where students feel safe to express their identities and challenge gender norms.
Recommendations for Advancing Non-Sexist Education
Comprehensive Training for Educators: Schools should provide ongoing training for educators on gender equity, non-discrimination, and strategies for fostering a non-sexist education environment. This training should equip educators with the knowledge and skills to challenge traditional gender norms and support students in exploring diverse gender identities.
Curriculum Reform: Schools should integrate gender studies into the curriculum at all levels of education. This includes incorporating discussions of gender, power, and equity into subjects such as history, literature, and social studies. Curriculum reform should also prioritize the representation of diverse gender identities and roles.
Student Engagement: Schools should actively engage students in discussions about gender and equity. This can be achieved through student-led initiatives, gender equity clubs, and inclusive extracurricular activities. Encouraging student participation in these efforts helps to create a culture of inclusivity and respect.
Community Involvement: Schools should collaborate with parents, community organizations, and local authorities to promote gender equity and non-sexist education. Engaging the wider community in these efforts helps to reinforce the importance of gender equity and create a supportive environment for students.
Monitoring and Evaluation: Schools should establish mechanisms for monitoring and evaluating the effectiveness of their efforts to promote gender equity and non-sexist education. This includes collecting data on incidents of gender-based violence and discrimination, as well as assessing the impact of curriculum and policy changes on students’ attitudes and behaviors.
Conclusion
The construction of masculinity in Chile is deeply entrenched in cultural, historical, and social contexts that perpetuate gender inequalities. The recent Law for the Prevention, Sanction, and Elimination of Violence Against Women Based on Gender marks a significant step towards addressing these inequalities and promoting gender equity.
Educational institutions play a critical role in this process by fostering non-sexist education and challenging traditional gender norms. Through comprehensive reforms to school policies, curriculum, and culture, schools can create an environment that supports gender equity and empowers all students to explore and express their identities freely.
Finally, by advancing non-sexist education, Chile can move towards a more inclusive and equitable society for all.
This essay provides a comprehensive examination of masculinity in Chile, the impact of new legislation on gender norms, and the role of educational institutions in promoting non-sexist education. By implementing the recommendations outlined, Chilean schools can create a more inclusive and equitable environment for all students.
“Race, Ethnicity, Gender, and Class: The Sociology of Group Conflict and Change” by Joseph F. Healey, Andi Stepnick, and Eileen O’Brien is a comprehensive and insightful exploration of the complex interplay between various social categories. Now in its eighth edition, the book continues to be an invaluable resource for both academics and general readers who seek to understand the underlying factors driving social stratification and conflict.
A Holistic Approach to Social Stratification
The book’s strength lies in its holistic approach, examining how race, ethnicity, gender, and class intersect to shape individual and group experiences. The authors adeptly illustrate that these social categories are not isolated but interconnected, influencing each other in significant ways. For instance, they argue, “Understanding race and ethnicity requires understanding the larger social context, including the roles of gender and class” (Healey, Stepnick, & O’Brien, 2021, p. 45). This interconnectedness is a recurring theme, emphasizing that to comprehend one aspect of social identity, one must consider the others.
Engaging and Accessible Content
One of the book’s notable achievements is its accessibility. The authors employ clear, jargon-free language, making complex sociological concepts understandable to a broad audience. This approach is evident when they explain the concept of intersectionality: “Intersectionality is a way of understanding social inequality that takes into account the multiple dimensions of identity that combine to create unique experiences of advantage and disadvantage” (p. 78). Such explanations are not only informative but also engaging, inviting readers from various backgrounds to engage with the material.
In-Depth Case Studies
Healey, Stepnick, and O’Brien use in-depth case studies to bring theoretical concepts to life. These case studies provide real-world examples of how social categories intersect and impact individuals’ lives. For example, the authors discuss the experiences of African American women in the labor market, highlighting how race and gender discrimination intersect to create unique challenges. They note, “African American women face both racial and gender discrimination, which together result in a double disadvantage in the labor market” (p. 112). These case studies are invaluable for illustrating abstract concepts and making them relatable to readers.
Critical Analysis of Historical and Contemporary Issues
The book excels in its critical analysis of both historical and contemporary issues related to race, ethnicity, gender, and class. The authors delve into the historical roots of social inequality, providing a thorough examination of how past events continue to influence present-day dynamics.
For instance, they explore the legacy of slavery and its ongoing impact on African American communities, stating, “The legacy of slavery is still evident in the economic and social disparities faced by African Americans today” (p. 138). This historical perspective is crucial for understanding the persistence of social inequalities.
Contemporary issues are also addressed with equal rigor. The authors discuss current events and trends, such as immigration policies and the #MeToo movement, providing a timely analysis of how these issues intersect with race, ethnicity, gender, and class.
They assert, “Immigration policies often reflect and reinforce racial and ethnic hierarchies, impacting the lives of immigrants in multifaceted ways” (p. 196). This contemporary focus ensures that the book remains relevant to ongoing social debates.
Areas for Future Exploration
While the book is comprehensive, there are areas where future editions could expand. One such area is the impact of digital technology and social media on social dynamics. The authors touch on this topic but could delve deeper into how digital platforms shape and reflect social inequalities.
Additionally, the book could benefit from a more extensive examination of global perspectives on race, ethnicity, gender, and class, providing a broader comparative analysis beyond the primarily U.S.-focused content.
Beneficiaries of the Book
This book will benefit a wide range of readers. Academics and students in sociology, anthropology, and related fields will find it a valuable resource for understanding social stratification. The clear explanations and real-world examples make it an excellent introductory text for undergraduate courses.
Policy makers and social activists can also gain insights from the book’s critical analysis of social issues, helping them to develop more effective strategies for addressing inequality. Additionally, general readers with an interest in social justice will find the book informative and thought-provoking.
Conclusion
In conclusion, “Race, Ethnicity, Gender, and Class: The Sociology of Group Conflict and Change” is a well-crafted and insightful exploration of the complexities of social identity and inequality. Healey, Stepnick, and O’Brien provide a thorough analysis that is both accessible and engaging, making the book a valuable resource for a wide audience.
As the authors themselves state, “To understand the dynamics of social inequality, we must consider the intersections of race, ethnicity, gender, and class” (p. 272). This book not only helps readers understand these dynamics but also inspires them to think critically about the social structures that shape our world.
Future editions could build on this foundation by exploring the impact of digital technology and providing a more global perspective, ensuring the book remains relevant in an ever-changing social landscape.
Dr. Eileen O’Brien is passionate about facilitating community dialogues about racism, with the goal of promoting evidence-based understanding and ending racial inequalities and injustices. As a sociologist of race relations, Dr. O’Brien bases her teaching and learning on decades of her own research as well as generations of knowledge collected before her—scholar-activists like WEB DuBois and Angela Davis; mentors like Joe Feagin and Eduardo Bonilla-Silva; and skilled public antiracists like Tim Wise and Jane Elliott are all influential heroes that have helped shaped her work.
In addition to her work as a college professor where she serves “non-traditional” students (whose demographics are actually becoming the norm—working, first-generation, supporting selves and families while attending school, multiracial, age-diverse…), Dr. O’Brien also serves on community boards where learning across differences is the priority. Having studied extensively the history of white involvement in struggles for racial justice, Dr. O’Brien strives to both practice and coach others on how to strike the balance between speaking out to confront injustice, and practicing humility and critical self-reflection. She is currently working on her 6th book, an interview study of participants in the Summer 2020 marches for racial justice.
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Sociology Professor Sparks Compelling Conversations in Online Classes
Meet Dr. Eileen O’Brien, a longtime Saint Leo University sociology professor who encourages plenty of engagement and interaction in her online classes.
Dr. Eileen O’Brien loves engaging with her students, even in an online learning environment. According to the Saint Leo University sociology professor and associate chair of the Department of Social Sciences, when students share their own personal experiences, this is when the learning environment truly comes to life.
The 50-year-old affectionately goes by “Dr. O” to many of her students. She is a native of Newport News, VA and currently resides in nearby Yorktown. She has a 19-year-old daughter, Kaya, and a 15-year-old son, Kaden. Their two cats, Cal and Luna, are rescues.
Identifying An Early Interest in the Sociology Field
As a teenager, O’Brien quickly recognized how some of her decisions were being negatively perceived by others.
“My personal experiences dating interracially and being ostracized by family at the time taught me a lot of lessons about how people don’t always practice what they preach,” O’Brien explains. “This struck me at a very impressionable age.”
These experiences fueled her desire to eventually study sociology.
“I knew I wanted to study racism in some capacity,” she says. “Early on, I didn’t know what sociology was. Even today, I ask my students if they can really define it. Plus, there are no ‘help wanted’ signs for sociology majors out there, but there are so many careers graduates can pursue. To me, this makes it a very unique field.”
Her Educational Journey Studying Sociology
O’Brien attained a BA in sociology degree from the College of William & Mary in 1994. She attended The Ohio State University to earn a master’s in sociology in 1996. Her Ph.D. in sociology came from the University of Florida where she graduated in 1999.
“I like to call myself the ‘Heisman Trophy good-luck charm.’ This is because Eddie George won the Heisman Trophy for Ohio State in 1996 when I finished my master’s there, and Danny Wuerffel won it in 1997 at Florida when I was starting my Ph.D. there.”
Approaching the Lectern
Fresh off her Ph.D. program, O’Brien became a college professor at the age of 27. Her first teaching role was a four-year stint at the State University of New York (SUNY) in Brockport. She then transitioned to teach at the University of Richmond. Her next stop was Christopher Newport University in Virginia.
Landing a Teaching Role with Saint Leo University
She first learned of Saint Leo University in 2011 when she saw a job posting for a sociology professor position. She inquired about the university through a fellow professor.
“A business professor at the time, DR. Mayes Mathews, was a shared local Saint Leo connection. His wife, Cheryl, was teaching with me at Christopher Newport University. He was a great man who had put many of our business courses online early on in the world of online education. I am really thankful for him demystifying this opportunity through conversations enlightening me on how Saint Leo was set up here in the area. He made it sound like an enticing and unique place to be.”
She made the connection, interviewed for the job, and soon began teaching at some of the university’s locations around Virginia. She taught at the Newport News, Little Creek, and Chesapeake Education Centers, as well as at the Ft. Eustis Education Office on base when the university had physical locations throughout the state.
Her Perspectives on Sociology
She provides her take on the definition of sociology.
“Sociology is getting you to think about being a fish out of water. Society and culture teach us to think a certain way, but sometimes we lose sight of what goes on in other cultures.”
She offers up one example she and her fellow instructors have used in their classes.
“In our senior seminar class, we will ask students if they would consider driving a hearse in their regular day-to-day travels. You have to remember that some societies don’t use hearses at all, and then in others, people don’t even drive vehicles. Each culture attributes its own meaning to material objects that may not always translate the same everywhere, but our own ethnocentrism can keep us from realizing that at first.”
Looking at information and data to back up statements is also a must, she adds.
“Sociology isn’t always common sense,” she explains. “You might have a hunch about something, but you still have to test things and look at the data. What many people think is the most common pattern of human behavior is actually not. This is why I try to ground my students in data and make them think critically.”
An Overview of the BA in Sociology Degree Program
Saint Leo University’s BA in sociology program is offered at University Campus and online. O’Brien strictly teaches in the online version of the undergraduate degree program.
In 2016, the program added two concentrations from which sociology students can choose as areas of focus for their coursework. These include Diversity and Inequality and Applied/Clinical Studies.
O’Brien was lucky enough to have created a Racial and Ethnic Relations course and another called Sex and Gender. She has also taught Building a Multiracial Society, Global Social Change, The Social Ladder: Diversity and Inequality in America, among a number of other course topics.
Unique Experiential Learning Opportunities in the Undergraduate Program
The research experience students gain is a big selling point of the program, the sociology professor says.
“The big thing that is unique to our BA in sociology program is that students conduct their own independent research. They apply to the Institutional Review Board (IRB) to do live human studies. It’s almost like doing a mini master’s thesis because it involves original data collection.”
One example of this is that students gain hands-on experience with IBM SPSS, a cutting-edge data analysis software. She can’t stress how much of a differentiator this is for students to include on their resume and earn an edge in their future job search.
“This is definitely a skill set our students can brag about and use in their careers. There are so many transferable skills students learn through their senior seminar projects and the program in general, everything from human resources to social work to law enforcement.”
In addition to its high-quality academic courses, students in the BA in sociology program get a chance to become members of the Alpha Kappa Delta International Honor Society chapter. Induction into this chapter can lead to a number of professional networking opportunities.
Her Approach to a Virtual Learning Environment
While she enjoys teaching in a traditional classroom a little more than virtually, she absolutely sees the numerous benefits of online learning.
“Zoom is good because it does offer lots of opportunities for interaction among the students,” she says. “Right now, Zoom sessions are still optional for students in our online sociology program, so these sessions provide a space for those who are highly motivated and able to do so to gather for a value-added, enhanced experience.”
She opens each class period by providing a clear roadmap.
“It is really important to have a structure to each class period to let students know what we are doing that day,” she explains. “They need to understand how we are getting from Point A to Point B.”
Interaction is a key ingredient to her teaching recipe.
“I get them involved in the conversation as much as possible. I want the students to be able to bring their own life experiences to class. If they can relate the concepts we are learning to their own lives, I think they will understand them better.”
She occasionally employs another unique method as well.
“At the beginning of a class period, I will sometimes ask 10 true-or-false questions. The students will then work together in small groups to come up with the answers to these questions. I think this activity can help orient the students to the topics of the day.”
She also tries to bring a lighthearted mood to each course, something she believes can set a positive tone for the students and help them feel more comfortable speaking up.
“I love to laugh with my students and I never know when it’s going to happen. I try to be in the moment, riff off of who is there, and bring certain personalities into the discussion. The most important thing is to get to know your students.”
Additionally, observing her fellow faculty members has also provided her a unique vantage point on what she can do to become a more effective instructor.
“While I’ve taught at several universities, Saint Leo University is the only one that has a very strong peer observation program. You get different perspectives from others who do this work. I’ve learned a lot observing other faculty on things I can add to my own classes and teaching style.”
A Rewarding Profession
According to O’Brien, showing her students what they can accomplish is the most powerful aspect of her role as a sociology professor.
“For me, the most rewarding thing is to be able to hold a mirror up to the students, letting them know what they are capable of but may not realize or haven’t discovered,” she says. “Especially with adult learners, being part of their educational journey to help them empower themselves is amazing.”
She thoroughly enjoys teaching adult learners, many of whom are close to her age.
“I love this student population because I can relate to the students with their cultural references.”
She notes that it warms her heart to receive messages from former students who tell her how much she meant to them.
“My students are my extended family, especially when they become alumni,” she says. “What they can say to my current students is so much more valuable than what I can tell them. This is why I try to keep in touch with alumni and invite them to speak to my classes.”
Professional Affiliations in the Sociology Field
She is a proud member of the American Sociological Association (ASA). She is also involved in the Southern Sociological Society, an organization whose conferences she has attended with students where they have presented their research. She serves on the board of All Together Williamsburg, a group facilitating community race dialog, and leads community workshops on white privilege and racism. In addition, she is on the Citizen Advisory Committee for the Yorktown Sheriff’s Office.
Published Works of Note
Her most recent book, published in 2020, is White Privilege: The Persistence of Racial Hierarchy in a Culture of Denial. Co-authored with Dr. Ninochka McTaggart, it examines race, gender, and hip-hop with a focus on Asian-American and African-American relations, as well as white privilege. They recently issued a revised edition with an additional chapter on the impacts of the pandemic on black and brown cultures, recent racial uprisings, and the white supremacy aspects of the January 6, 2021 insurrection.
In her free time, working out is a passion of hers.
“Fitness is very important to me. I was a fitness instructor for over 20 years. I find it to be a great stress reliever, and we have a great community at the gym where I’m currently a member.”
She also likes following local musical artists, traveling, and trying out new restaurants.
“El trabajo doméstico es mucho más que la limpieza de la casa. (…) Es la crianza y cuidado de nuestros hijos ―los futuros trabajadores― cuidándoles desde el día de su nacimiento y durante sus años escolares, asegurándonos de que ellos también actúen de la manera que se espera bajo el capitalismo. Esto significa que tras cada fábrica, tras cada escuela, oficina o mina se encuentra oculto el trabajo de millones de mujeres que han consumido su vida, su trabajo, produciendo la fuerza de trabajo que se emplea en esas fábricas, escuelas, oficinas o minas”.
El concepto de “triple jornada” para mujeres se refiere a las tres áreas principales de trabajo y responsabilidad que muchas mujeres enfrentan en su vida cotidiana. Estas áreas son:
Trabajo remunerado: Este es el empleo formal o informal que las mujeres tienen fuera del hogar, por el cual reciben un salario. Puede ser cualquier tipo de trabajo profesional, administrativo, técnico, de servicio, etc.
Trabajo doméstico: Este incluye todas las tareas no remuneradas relacionadas con el hogar, como cocinar, limpiar, lavar la ropa, hacer las compras, y otras actividades necesarias para el mantenimiento del hogar.
Trabajo de cuidado: Este se refiere al cuidado de otras personas, generalmente miembros de la familia, como niños, personas mayores, o personas enfermas. También puede incluir actividades como ayudar a los hijos con la tarea escolar, llevarlos a sus actividades extracurriculares, y cuidar de los padres ancianos.
La “triple jornada” destaca la carga significativa y a menudo invisible que muchas mujeres llevan, ya que deben equilibrar estas tres áreas de responsabilidad simultáneamente.
Esto puede llevar a altos niveles de estrés, falta de tiempo para el autocuidado, y dificultades para avanzar en sus carreras profesionales debido a la necesidad de atender a las responsabilidades del hogar y de cuidado.
La noción de la “triple jornada” también pone de manifiesto las desigualdades de género en la distribución del trabajo y subraya la necesidad de políticas y cambios sociales que promuevan una mayor equidad en la distribución de las tareas domésticas y de cuidado, así como en el reconocimiento y valoración del trabajo no remunerado.
Para 2030, este número debería llegar a 2.300 millones al sumarse otros 200 millones de ancianos y de niños.
“La prevalencia mundial de familias nucleares y hogares monoparentales, así como el crecimiento del empleo de las mujeres en ciertos países, incrementan la demanda de cuidadores.
Si no se abordan de manera adecuada los déficits actuales en la prestación de cuidados y en su calidad, se generará una crisis del cuidado global insostenible y aumentarán aún más las desigualdades de género en el mundo del trabajo”, declaró Laura Addati, principal autora del informe.
Los datos de 64 países, que representan dos terceras partes de la población activa del mundo, muestran que en el mundo se emplean 16.400 millones de horas (anuales?) en el trabajo de cuidado no remunerado, lo cual equivale a 2.000 millones de personas trabajando ocho horas diarias sin recibir remuneración alguna.
Si estos servicios fuesen valorados sobre la base del salario mínimo por hora, representarían 9 por ciento del PIB mundial, es decir 11 billones (mil millones) de dólares (paridad del poder adquisitivo en 2011).
Las mujeres llevan la mayor carga
Según el informe, las mujeres tienen a su cargo 76,2 por ciento de todas las horas del trabajo de cuidado no remunerado, más del triple que los hombres.
En algunos países, la contribución de los hombres al trabajo de cuidado no remunerado ha aumentado a lo largo de los últimos 20 años.
Sin embargo, en 23 países que suministraron estos datos, la desigualdad de género en el tiempo dedicado a las responsabilidades de cuidado no remunerado disminuyó de sólo 7 minutos al día durante las últimas dos décadas.
“A este ritmo, serán necesarios 210 años para acabar con las diferencias entre ambos sexos en la prestación de cuidados en estos países.
El ritmo extremadamente lento de estos cambios cuestiona la efectividad de las políticas pasadas y actuales para hacer frente a la extensión y distribución del trabajo de cuidado no remunerado a lo largo de las dos últimas décadas”, declaró Shauna Olney, Jefa del Servicio de Género, Igualdad y Diversidad y de OITSIDA de la OIT.
El informe señala que el trabajo de cuidado no remunerado es el principal obstáculo que impide a las mujeres incorporarse, permanecer y progresar en la fuerza de trabajo.
En 2018, 606 millones de mujeres en edad de trabajar declararon que no habían podido hacerlo a causa del trabajo de cuidado no remunerado. Apenas 41 millones de hombres dijeron que no formaban parte de la población activa por el mismo motivo.
Un informe OIT-Gallup de 2017 constató que, a nivel mundial, la mayoría de las mujeres preferirían trabajar en empleos remunerados, incluso aquellas que no forman parte de la fuerza de trabajo, y que los hombres están de acuerdo.
Constató además que los principales desafíos identificados, tanto por las mujeres como por los hombres, que enfrentan las mujeres que ocupan empleos remunerados es conciliar la vida familiar y profesional y la falta de servicios de cuidado asequibles.
“Esto implica que un gran número de mujeres podría incorporarse al empleo remunerado gracias a las políticas de acceso universal al cuidado, servicios e infraestructura”, destacó Shauna Olney.
Es necesario incrementar el gasto en la prestación de cuidados
El informe promueve un camino real para el trabajo de cuidado, que daría lugar a un total de 475 millones de empleos de aquí a 2030, es decir 269 millones de empleos adicionales en comparación con el número de empleos en 2015.
Esto implicaría un gasto público y privado en servicios de cuidado de 18,4 billones de dólares (millones de millones) o 18,3 por ciento del total del PIB previsto.
Esta inversión permitiría a los países alcanzar diversas metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS) de aquí a 2030: el ODS 3 (salud y bienestar para todos), el ODS 4 (educación de calidad), el ODS 5 (igualdad de género) y el ODS 8 (trabajo decente y crecimiento económico).
Una ruta más fácil para la prestación de cuidados significa reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidado no remunerado y alcanzar el trabajo decente para los cuidadores, incluidos los trabajadores domésticos y migrantes.”Laura Addati, principal autora del informe.
El informe muestra también que la mayoría de los trabajadores del cuidado son mujeres, con frecuencia migrantes, que trabajan en la economía informal en condiciones precarias y mal remuneradas.
“Una ruta más fácil para la prestación de cuidados significa reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidado no remunerado y alcanzar el trabajo decente para los cuidadores, incluidos los trabajadores domésticos y migrantes.
Los empleos de baja calidad para los cuidadores dan lugar a una prestación de cuidados de baja calidad.
Nuestro informe llama a modificar radicalmente las políticas macroeconómicas, de cuidado, protección social, trabajo y migración”, concluyó Laura Addati.
Otras conclusiones importantes:
Las madres de niños menores de seis años son objeto de la más alta “penalización del empleo”, con sólo 47,6 por ciento de ellas empleadas;
Los cuidadores no remunerados también sufren una “penalización de la calidad del empleo”: vivir con un niño menor de seis años implica la pérdida de cerca de una hora de trabajo remunerado a la semana para las mujeres y un aumento de tiempo de trabajo remunerado de 18 minutos semanales para los hombres;
Las mujeres con responsabilidades de cuidado tienen mayores probabilidades de ser trabajadoras autónomas, de trabajar en la economía informal y es menos probable que hagan aportes a la seguridad social;
Las actitudes hacia la división del trabajo de cuidado, remunerado y no, en función del género están cambiando, pero el modelo familiar de “hombre como sostén de la familia” sigue bien arraigado en las sociedades, junto a la continuidad del papel central de las mujeres como responsables del cuidado en la familia.
La escritora de ciencia ficción Octavia Butler afirma que para crear un estilo propio es necesario imaginar como referente un escritor que no existe. Y quizá lo que ha llevado a María Galindo a convertirse en una escritora y activista única.
Mientras todos seguíamos los ritmos académicos norteamericanos y nos volvíamos queer cuando teníamos que ser queer, hablábamos de performatividad cuando había que hablar de performatividad y cambiábamos la palabra sexo por género cuando había que cambiar la palabra sexo por género, María Galindo, ajena a las modas académicas, imaginaba como referente un feminismo que todavía no existía, y al hacerlo, inventaba el feminismo del siglo XXI.
María Galindo, en su obra “Feminismo Bastardo“, desafía las nociones tradicionales del feminismo a través de un enfoque disruptivo y revolucionario, que busca desmantelar las estructuras patriarcales desde una perspectiva de confluencia de los feminismos. Este ensayo explora cómo Galindo articula una crítica profunda del patriarcado, el capitalismo, y las jerarquías sociales, mientras destaca sutilmente la capacidad transformadora de su obra.
El Patriarcado como Estructura Opresiva
Galindo denuncia el patriarcado como una estructura omnipresente y opresiva que permea todas las esferas de la vida. Ella no solo se centra en la opresión de género, sino que expone cómo el patriarcado se entrelaza con el racismo, el capitalismo y otras formas de dominación.
En sus propias palabras, “El patriarcado no solo oprime a las mujeres, sino que se sostiene a través de la explotación de cuerpos racializados y precarizados”. Esta visión interseccional es crucial para entender cómo las distintas formas de opresión se refuerzan mutuamente.
Descolonizando el Feminismo
Uno de los aportes más significativos de Galindo es su llamada a descolonizar el feminismo. Ella critica la hegemonía del feminismo blanco y occidental, que a menudo ignora las realidades y luchas de las mujeres del Sur Global.
“El feminismo blanco ha impuesto su agenda, invisibilizando las voces de las mujeres indígenas y afrodescendientes”, afirma Galindo, enfatizando la necesidad de una práctica feminista que sea inclusiva y representativa de todas las mujeres, sin perder la autenticidad de los feminismos en cada uno de sus expresiones y formas.
La Economía del Cuidado y la Triple Jornada
Galindo aborda la economía del cuidado y la carga desproporcionada que recae sobre las mujeres. Ella describe cómo el sistema capitalista explota el trabajo no remunerado de las mujeres en el hogar, perpetuando su subordinación económica.
“El trabajo de cuidado es la columna vertebral invisible que sostiene el capitalismo, y sin embargo, es el menos valorado y reconocido”, escribe Galindo. Esta crítica se alinea con las teorías feministas que demandan la revalorización y redistribución del trabajo doméstico.
La Sexualidad como Terreno de Resistencia
La autora también explora la sexualidad como un campo de batalla donde se libran importantes luchas por la autonomía y la autodeterminación. Ella argumenta que el control sobre la sexualidad es una herramienta fundamental del patriarcado.
“La liberación sexual es una forma de subvertir el control patriarcal y reclamar la soberanía sobre nuestros cuerpos”. Al poner en primer plano la sexualidad, Galindo nos recuerda que las luchas feministas también son luchas por el placer y la libertad personal.
La Importancia de la Autonomía y la Autoorganización
Galindo enfatiza la importancia de la autonomía y la autoorganización en las luchas feministas. Ella celebra las formas de resistencia comunitaria y las iniciativas de base que surgen desde abajo, fuera de las estructuras institucionales.
“La autoorganización es una herramienta poderosa para desafiar las jerarquías y construir alternativas al modelo hegemónico”. Este enfoque resuena con las prácticas de movimientos feministas de base que buscan transformar radicalmente la sociedad desde sus cimientos.
Un Llamado a la Acción Colectiva
El libro de Galindo no solo es una crítica teórica, sino un llamado a la acción. Ella exhorta a sus lectoras a involucrarse activamente en la lucha contra todas las formas de opresión.
“El feminismo bastardo es una práctica diaria de resistencia y solidaridad, que exige nuestro compromiso constante”. Esta exhortación a la acción refleja la urgencia de su mensaje y la necesidad de un feminismo que no solo critique, sino que también construya alternativas.
Recomendación
“Feminismo Bastardo” es un libro esencial para cualquier persona interesada en el feminismo interseccional y las luchas sociales. Es particularmente relevante para activistas, académicas, y cualquier persona comprometida con la justicia social. Galindo nos ofrece una herramienta poderosa para entender y desafiar las estructuras opresivas que moldean nuestras vidas.
Su lenguaje disruptivo y provocador es un llamado a despertar y actuar.
En conclusión, María Galindo, a través de su “Feminismo Bastardo“, nos invita a desgarrar el velo del patriarcado y a construir un mundo más justo y equitativo. Su obra es un testimonio de la fuerza y la creatividad del feminismo interseccional, que se nutre de la diversidad y la resistencia colectiva. Este libro no solo nos ilumina, sino que también nos impulsa a tomar las riendas de nuestra propia liberación.
Que significa para los feminismos latino americanos, “Abya Yala”?
Para una feminista de América Latina, la frase “Abya Yala” tiene un significado profundo y multifacético, relacionado tanto con la identidad cultural como con la resistencia política y la reivindicación de los derechos de los pueblos originarios.
Aquí hay algunas interpretaciones claves del término “Abya Yala” en este contexto:
Resistencia al Colonialismo: Al preferir “Abya Yala” sobre “América”, las feministas rechazan la terminología impuesta por los colonizadores europeos y resisten la narrativa colonial. Este acto lingüístico es parte de una lucha más amplia contra el colonialismo y el neocolonialismo que todavía afecta a los pueblos de la región.
Lucha por los Derechos de las Mujeres Indígenas: La adopción de “Abya Yala” también señala una solidaridad con las luchas de las mujeres indígenas. Las feministas latinoamericanas destacan la importancia de visibilizar y apoyar las demandas de estas mujeres, que enfrentan múltiples formas de opresión, incluyendo el racismo, el sexismo y la explotación económica.
Interseccionalidad y Pluralidad: “Abya Yala” refleja una comprensión interseccional de las luchas feministas, reconociendo que la opresión de género está intrínsecamente ligada a otros sistemas de opresión, como el racismo y la explotación económica. Para muchas feministas, es crucial que el movimiento feminista en América Latina sea inclusivo y plural, reconociendo la diversidad de experiencias y perspectivas dentro de la región.
Autonomía y Soberanía: Utilizar “Abya Yala” también implica una reivindicación de la autonomía y la soberanía de los pueblos originarios sobre sus territorios y sus formas de vida. Las feministas que emplean este término a menudo abogan por un modelo de desarrollo que respete los derechos colectivos de las comunidades indígenas y promueva la justicia social y ambiental.
En resumen, para una feminista de América Latina, “Abya Yala” es más que un simple nombre alternativo para el continente; es un símbolo de resistencia, identidad, solidaridad y lucha por un mundo más justo y equitativo.
Hubo mucha soledad, pero, afortunadamente, la que busca encuentra. Me encontré con un grupo de compañeras que por ese entonces hacían activismo y fueron quienes por primera vez hicieron un paro feminista dentro de la universidad, jamás me cansaré de decirlo.
La mayoría de ellas pertenecían al colegio de Estudios Latinoamericanos, aprendí muchísimo a su lado.
Fue a lado de Itzel, Cristina, Harumi, Nicole, Beatriz… que pude entender que no bastaba reconocernos mujeres, sino mujeres a las que les ha atravesado la colonialidad, el clasismo, la racialidad.
Me di cuenta de que ocurría algo más o menos similar a lo que pasaba al pretender a la Filosofía universal. A eso que se daba con la palabra “hombre”, que decía englobar a todas las personas, cuando no era así. De igual modo, no bastaba hablar de un único feminismo. Me di cuenta que había múltiples posturas políticas del mismo, cada una con su particular análisis de lo que es ser mujer.
¿Es el feminismo colonial?
En ese andar, conocí a mujeres que, para mi sorpresa, pese a trabajar muchísimo por nuestra dignidad, pese a marchar a mi lado y gritar en contra de la violencia hacia nosotras, de acompañar, de cuidar… decidían no nombrarse feministas.
¿Cómo? Si a mí el feminismo me había cambiado la vida, me hizo encontrarme mejor en el mundo y reconocerme en la otra. No como una otra, sino como compañera.
Pues sí. Para ellas asumirse feministas era asumir una teoría venida de un lado del mundo completamente distinto a nuestra realidad. Decidían asumirse como mujeres que se organizan o que luchan, pero no como feministas.
Para mí esto es algo aún en disputa, yo decido sí asumirme feminista por mi historia personal (como diría Dorotea Gómez) que, como mencioné antes, tuvo su parteaguas dentro del espacio académico.
En cambio, para muchas de mis compañeras es distinto. Muchas de ellas luchaban ya desde muy pequeñas por la defensa del territorio en sus comunidades en Oaxaca, Hidalgo o Puebla. Quizás con una conciencia más temprana de lo que significaba ser mujer dentro del patriarcado. Algo que yo no podría haber ni soñado.
Pude entender que la importancia del feminismo radica en entendernos como plurales, con sueños, necesidades, y objetivos distintos. Con límites diferentes, con mínimos indispensables múltiples.
Feminismos desde el Sur Global
Hablar defeminismos nuestroamericanos, decoloniales, descoloniales, latinoamericanos, del Abya Yala… es entender la complejidad de nuestra existencia como mujeres del sur global.
Es entender que las dinámicas desde las que nos relacionamos entre mujeres también son diversas: algunas mujeres emplean a otras, enseñan a otras, apoyan a otras y eso ya nos coloca en pisos distintos.
Si bien, como menciona Julieta Paredes, “no hay que desmerecer lo que ellas, las feministas occidentales hicieron y hacen en sus sociedades”, es fundamental que nos pensemos desde nuestra posición en el mundo.
Es necesario reconocer que dentro de nuestra misma localidad hay diferencias. La vida, y por tanto la manera de ver y entender el feminismo, no va a ser la misma para una mujer académica de clase media, con pensamiento de izquierda, que para la mujer trabajadora del hogar que contrata y que debe trasladarse desde el Estado de México a la ciudad.
No va a ser la misma la manera en la que el patriarcado atraviesa a una mujer afrocolombiana que a una mujer migrante en Estados Unidos.
“Nosotras queremos posicionar desde Bolivia nuestro proceso feminista y nuestros procesos de cambios.” Continúa Paredes.
Por ello, desde la Coordinación para la Igualdad de Género, y tras diálogos internos entre sus integrantas, queremos exhortar a la lectura de los feminismos que nos interpelan como mujeres latinoamericanas.
Te dejamos una selección de algunas de las pensadoras feministas del Abya Yala. Ellas nos ayudarán a pensar en nuestras particulares maneras de relacionarnos con el feminismo. No son todas las que hubiéramos querido incluir en la campaña, pero es un buen inicio. Hicimos una serie de ilustraciones y rescate de frases relevantes en su pensamiento. También te enlazamos a sus obras desde nuestras redes sociales.
Adriana Guzmán Arroyo es una feminista comunitaria, teórica y educadora popular. Es parte de la “Asamblea del Feminismo Comunitario” y fue Vocera Ejecutiva Nacional del “Feminismo Comunitario en Bolivia”. Su feminismo propone la comunidad como una forma de vida entre las personas y la naturaleza.
Aura Cumes Simón es una investigadora y antropóloga que trabaja desde las epistemologías indígenas, antirracistas y antipatriarcales. Sus propuestas teórico-prácticas plantean desarticular las estructuras y forma en la que vivimos en las que algunas personas valen más que otras.
Dorotea es Trabajadora Social, antropóloga y feminista. Su trabajo está caracterizado por estudiar el acceso a la tierra, la participación política ciudadana, la exclusión racial y misógina en contextos rurales y urbanos de Guatemala. Una de sus aportaciones más significativas es mirar el cuerpo como un espacio social, no sólo biológico.
Gloria Anzaldúa fue una escritora, teórica, feminista y activista política. Ella escribió desde su perspectiva de ser una mujer extranjera situada entre culturas que no la reconocían como igual por su origen migrante, pobre y fuera de los cánones de la feminidad.
Ganó múltiples premios y en su honor se han creado premios como el “Anzaldúa Scholar Activist Award” y el “Gloria E. Anzaldúa Award for Independent Scholars”.
Julieta Paredes es una feminsta comunitaria, aymara y lesbiana. Es fundadora de “Mujeres Creando” una de las colectivas más importantes para los feminismos autónomos de Abya Yala.
Su postura teórica explica la relación entre el colonialismo y el patriarcado. Propone que las mujeres se articulen con acción política desde el feminismo comunitario para poder sobreponerse a las violencias machistas y coloniales.
Lorena Cabnal es cofundadora del movimiento feminista comunitario territorial en Guatemala, la “Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario, Tzk’at”. Su trabajo retoma los saberes de la “femialogia” de nuestras ancestras: una memoria sanadora de las abuelas, de las madres, tías, hermanas, mediante lo que ella denomina la “Defensa del territorio cuerpo-tierra”.
Margarita Pisano Fischer fue una arquitecta, escritora y feminista crítica de la cultura contemporánea. Es una de las pensadoras feministas más destacadas en Chile. En 1979, a raíz del golpe de estado Pisano decidió dejar la arquitectura y adentrarse en tiempo completo al activismo en contra de la dictadura y la violación de los derechos humanos. Junto con Julieta Kirkwood fundó el Movimiento Feminista Autónomo en oposición a Augusto Pinochet, bajo la consigna “Democracia en el país, en la casa y en la cama”.
María Galindo Neder es psicóloga, comunicadora, grafitera, activista y escritora. Referente del anarco-feminismo en su país y América Latina; cofundadora del movimiento Mujeres Creando. Plantea el concepto de “feminismo intuitivo”: aquel que no proviene de los libros, sino el que surge de la rebelión de una misma para con los mandatos y las normas patriarcales. Para ella, la lucha feminista es una lucha antisistémica, donde se busca un mundo carente de jerarquías y formas de medición del poder.
⚡️Feminismos y márgenes, junto a la escritora y activista feminista boliviana María Galindo, que presentará en #Chile su 📖libro "Feminismo Bastardo" de la mano de @Editorial_Usach ··· ¿Cuándo? 📆MARTES 25/10 ¿Dónde? CASA PALACIO (Alameda esquina Brasil) ⏰ 18.3Ohrs. pic.twitter.com/VPQ4owhHCg
— Dirección de Género Diversidad y Equidad USACH (@GeneroUsach) October 20, 2022
Durante el verano del 2021, el Programa de Intervención Comunitaria desarrolló la Escuela de Monitoras, iniciativa que busca formar a mujeres con trayectoria en trabajo con comunidades y grupos de mujeres, creando un espacio de encuentro diálogo y construcción conjunta.
Como parte de ese proceso, se invitó a las participantes a registrar su propio proceso en este cuaderno de viaje.
Te invitamos a utilizar este cuaderno y compartir tu experiencia.
¿Qué es el Programa de Intervención Comunitaria?
El Programa de Intervención Comunitaria es un modelo de trabajo de formación universitaria sistemática y progresiva que une la dimensión pedagógica con una dimensión comunitaria, propiciando la sinergia constante entre aprendizaje, teoría y realidad. Buscamos formar profesionales con capacidad de dialogar con la realidad de las comunidades, comprometerse y contribuir al desarrollo de los territorios y de las personas.
El Programa de Intervención Comunitaria de UDLA nació en el año 2012 y consiste en articular la formación universitaria con un proceso de trabajo en los territorios. Durante su período de formación de cuatro años, el/la estudiante se hace parte de un proceso que involucra acciones de diagnóstico y vinculación con un territorio específico, levantamiento de información diagnóstica, diseño de acciones y proyectos y ejecución de estas iniciativas, en permanente diálogo y contacto con vecinos, vecinas y dirigentes locales.
Para promover una gestión local participativa, este diseño involucra el despliegue de equipos profesionales de la propia Universidad de manera continua, los que recorren y trabajan en los territorios que participan con el Programa.
De esta forma la Universidad, docentes, estudiantes y actores sociales del territorio, se implican en un proceso concreto de transformación social que contribuye a la co-construcción de escenarios de vida más justos y equitativos, promueve el desarrollo de personas, organizaciones sociales y comunitarias, co-produciendo conocimientos, innovaciones e investigación para la transformación social enmarcada en espacios locales.
Visión
El Programa de Intervención Comunitaria de la Universidad de Las Américas, aspira a ser un referente nacional e internacional en la formación de profesionales comprometidos con la equidad y la calidad de vida de las personas y las comunidades, a través de la co-construcción de una sociedad más justa.
Misión
Comprometido con los valores institucionales: compromiso comunitario, ética profesional y responsabilidad ciudadana, la Misión del programa es: contribuir a la co-construcción de escenarios de vida más justos y equitativos, que promuevan el desarrollo de personas, organizaciones sociales y comunitarias co-produciendo conocimientos, innovación e investigación, para la trasformación social enmarcada en espacios locales.
Este libro da luz sobre un tipo de caso históricamente invisibilizado por los relatos oficiales.
Como anota en el prólogo Luna Follegati, «Mujeres Yela es la historia de un comedor popular que en 1986 se transforma en un espacio de participación y resistencia feminista que busca una respuesta articulada para responder a las diversas formas de violencia que se gestan en la marginalidad de una población».
Se trata de una historia protagonizada y escrita por mujeres que buscan alternativas críticas al modelo neoliberal impuesto por la dictadura de Pinochet, articulando los discursos de la teología de la liberación, los derechos humanos y la educación popular.
Hillary Hiner Historiadora feminista y doctora en Historia de la Universidad de Chile. Miembro de la Red de historiadoras feministas ha participado en diversos colectivos feministas.
Es licenciada de la Universidad de Wisconsin-Madison y posee un magíster en Estudios Latinoamericanos de NYU. Actualmente se desempeña como profesora asistente en la Escuela de Historia de la Universidad Diego Portales.
Como investigadora y docente, trabaja principalmente las temáticas de género, feminismo, violencia, historia oral y memoria en el contexto de la historia reciente de Chile y Latinoamérica. Ha publicado numerosos artículos en revistas nacionales y extranjeras y ha colaborado en diversos libros.
El libro “Violencia de género, pobladoras y feminismo popular“, escrito por la Dra. Hillary Hiner Carroll, se erige como una obra fundamental en el estudio de la violencia de género y el feminismo desde una perspectiva interseccional y feminista pos-estructural. Este libro no solo aborda las complejidades inherentes a la violencia de género en contextos específicos, sino que también celebra las luchas y resistencias de las mujeres pobladoras, ofreciendo una visión enriquecida por el cruce de múltiples identidades y experiencias.
Hiner nos introduce en el mundo de las pobladoras, mujeres de sectores populares, cuyo protagonismo en el movimiento feminista es a menudo invisibilizado por narrativas hegemónicas. A través de una lente interseccional, la autora desentraña cómo las experiencias de estas mujeres están marcadas no solo por su género, sino también por su clase social, etnicidad y ubicación geográfica. Al centrarse en las experiencias de las mujeres pobladoras, Hiner desafía las nociones tradicionales del feminismo que tienden a homogeneizar la experiencia femenina y excluyen las voces de las más marginadas. Este enfoque permite una comprensión más holística y compleja de la violencia de género, destacando la importancia de considerar múltiples ejes de opresión para entender plenamente la problemática.
El feminismo pos-estructural, otra piedra angular del análisis de Hiner, ofrece una herramienta teórica poderosa para deconstruir las narrativas dominantes sobre la violencia de género. Este enfoque cuestiona las verdades establecidas y los discursos monolíticos, permitiendo a Hiner examinar cómo las relaciones de poder y los sistemas de conocimiento afectan la vida de las mujeres pobladoras. A través de entrevistas y estudios de caso, la autora muestra cómo estas mujeres no son meras víctimas pasivas, sino agentes activos en la lucha contra la opresión, desafiando y redefiniendo constantemente sus realidades. Este empoderamiento de las mujeres como sujetos activos es un aspecto clave de los derechos humanos, resaltando la capacidad de las personas para resistir y transformar sus circunstancias.
Desde una perspectiva de género, el libro ilumina las diversas formas en que la violencia de género se manifiesta y es perpetuada en contextos socioeconómicos específicos. Hiner destaca cómo las mujeres pobladoras enfrentan violencias múltiples y entrelazadas, que van desde la violencia doméstica hasta la violencia institucional y estructural. Esta visión amplia permite una comprensión más profunda de las dinámicas de poder que subyacen a la violencia de género y subraya la necesidad de abordar estas cuestiones de manera integral y contextualizada.
El enfoque en los derechos humanos en el trabajo de Hiner es particularmente relevante en el contexto actual, donde la lucha por la igualdad de género y la erradicación de la violencia contra las mujeres es una prioridad global. Al conectar las experiencias de las mujeres pobladoras con los principios de los derechos humanos, Hiner aboga por un enfoque que reconozca y respete la dignidad y los derechos de todas las mujeres, independientemente de su origen socioeconómico. Esta perspectiva no solo enriquece el debate académico, sino que también ofrece una guía práctica para activistas y formuladores de políticas que buscan implementar cambios significativos y duraderos.
En conclusión, “Violencia de género, pobladoras y feminismo popular” de Hillary Hiner es una obra esencial para académicos, activistas y formuladores de políticas interesados en entender y combatir la violencia de género desde una perspectiva interseccional y feminista pos-estructural. La autora no solo ofrece un análisis profundo y riguroso de las complejidades de la violencia de género, sino que también destaca las voces y experiencias de las mujeres más marginadas, ofreciendo una visión esperanzadora y empoderadora de la lucha feminista. Este libro es altamente recomendable para aquellos que buscan una comprensión más completa y matizada de las dinámicas de género y poder en contextos populares y su relevancia en la lucha por los derechos humanos.
Estereotipos de Género: Perspectivas Legales Transnacionales, escrito por las profesoras Rebecca J. Cook y Simone Cusack, es una obra que examina los prejuicios de género desde un enfoque legal y transnacional, ofreciendo una visión crítica y profunda sobre cómo los estereotipos perpetúan la discriminación y la desigualdad. Desde una perspectiva de género y un enfoque de derechos humanos, el libro se inscribe dentro de la epistemología feminista y post-estructuralista, haciendo un análisis incisivo de cómo estos estereotipos se reflejan y perpetúan en las normas y prácticas legales alrededor del mundo.
Perspectiva de Género y Derechos Humanos
El enfoque de género del libro es central para comprender la manera en que los estereotipos de género impactan negativamente en la vida de las mujeres. Cook y Cusack argumentan que los estereotipos son formas de violencia simbólica que refuerzan la subordinación de las mujeres y limitan sus oportunidades de desarrollo y participación plena en la sociedad. Este análisis se alinea con los principios de la Convención de Belém do Pará, que destaca la necesidad de erradicar la violencia contra las mujeres en todas sus formas, incluyendo aquellas que son más sutiles y estructurales.
Desde la perspectiva de los derechos humanos, el libro enfatiza la importancia de la CEDAW (Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer), que establece un marco legal internacional para la protección de los derechos de las mujeres. Cook y Cusack argumentan que los estereotipos de género no solo son culturalmente perjudiciales, sino que también violan los derechos humanos fundamentales de las mujeres al perpetuar la discriminación y limitar su acceso a la justicia y a la igualdad de oportunidades.
Epistemología Feminista y Pos-estructuralismo
El uso de la epistemología feminista y el pos-estructuralismo es otro aspecto destacado de la obra. Las autoras adoptan una postura crítica frente a las estructuras de poder que mantienen y reproducen los estereotipos de género, cuestionando las narrativas dominantes que naturalizan estas desigualdades. Este enfoque teórico permite a Cook y Cusack desentrañar cómo las instituciones legales y sociales son cómplices en la perpetuación de estas formas de discriminación.
La obra también destaca la importancia de las experiencias y voces de las mujeres en la construcción del conocimiento, en consonancia con la epistemología feminista que valora las perspectivas situadas y la diversidad de experiencias como fuentes legítimas de conocimiento. Al hacerlo, las autoras no solo critican las estructuras opresivas, sino que también proponen vías para su transformación a través de una praxis feminista y comprometida con los derechos humanos.
Virtudes del Libro
Uno de los aspectos más destacables de Estereotipos de Género: Perspectivas Legales Transnacionales es su capacidad para combinar un análisis teórico riguroso con ejemplos concretos y estudios de caso que ilustran la implementación y el impacto de los estereotipos de género en diferentes contextos legales y culturales. Este enfoque interdisciplinario hace que el libro sea accesible y relevante para una amplia audiencia, incluyendo académicos, activistas, legisladores y profesionales del derecho.
Las autoras logran desmitificar conceptos complejos y presentar argumentos sólidos y bien fundamentados que subrayan la urgencia de abordar y desmantelar los estereotipos de género desde una perspectiva de derechos humanos. Además, el libro ofrece recomendaciones prácticas y estrategias para la implementación de políticas y prácticas legales que promuevan la igualdad de género y protejan los derechos de las mujeres, lo cual es una contribución valiosa para los responsables de la formulación de políticas y los defensores de los derechos humanos.
Beneficiarios de la lectura
Este libro es una lectura esencial para quienes trabajan en el ámbito de los derechos humanos, la justicia de género y las políticas públicas. Los académicos y estudiantes de estudios de género, derecho, sociología y ciencias políticas encontrarán en esta obra una fuente invaluable de conocimiento y análisis crítico que enriquecerá sus investigaciones y debates. Los activistas y defensores de los derechos de las mujeres pueden utilizar las ideas y estrategias presentadas por Cook y Cusack para fortalecer sus campañas y promover cambios legislativos y sociales.
Además, los responsables de la formulación de políticas y los profesionales del derecho encontrarán en este libro una guía práctica para la implementación de medidas que aborden los estereotipos de género y promuevan la igualdad. Las recomendaciones de las autoras, basadas en un análisis detallado y una comprensión profunda de las convenciones internacionales como la CEDAW y la Convención de Belém do Pará, proporcionan un marco sólido para la acción efectiva contra la discriminación de género.
Conclusión
Estereotipos de Género: Perspectivas Legales Transnacionales es una obra imprescindible que combina una sólida base teórica con una práctica orientada a la acción. A través de un enfoque de género, derechos humanos y una epistemología feminista, Cook y Cusack ofrecen una crítica profunda y detallada de los estereotipos de género y su impacto en la vida de las mujeres. La obra no solo ilumina las formas en que estos estereotipos perpetúan la desigualdad, sino que también proporciona herramientas y estrategias para su desmantelamiento. Este libro es una contribución valiosa y necesaria para la lucha por la igualdad de género y la justicia social.
Uno de los aspectos más impactantes de este libro es la demostración que hace de lo común que es el fenómeno mediante el cual se asignan estereotipos opresivos a las mujeres en todas partes del mundo.
Al interior de un país, los estereotipos penetran diferentes sectores de la vida nacional, tales como la educación, el empleo o la salud, el matrimonio o las relaciones familiares u otras áreas de la vida nacional.
La hegemonía de los estereotipos de género, los cuales determinan el valor de las mujeres, dirigen o restringen el rol “apropiado” de estas en sus comunidades, se combina con la persistencia en el tiempo de las nociones existentes sobre el rol de las mujeres, sus cualidades y atributos.
Aunque el contenido de los estereotipos puede variar según el país o el sector social, estos generalmente operan para contribuir a las creencias sistémicas que justifican la subordinación de las mujeres en la sociedad.
¡Así es, HOY se publicó la #LeyIntegral! 💜👏🏼 Después de 7 años de tramitación, las mujeres de Chile contarán con una normativa que establece obligaciones para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en razón de su género. Avanzamos a un #ChileParaTodas 🇨🇱 pic.twitter.com/qW0wfbHMhf
— Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género (@MinMujeryEG) June 14, 2024
Esta normativa busca abordar la violencia estructural que viven las mujeres y establecer mecanismos para su erradicación, a través de la promoción de sus derechos y la prevención, mejorando la respuesta del Estado frente a las diferentes expresiones de violencia que viven mujeres y niñas.
Más de 200 mujeres de organizaciones de la sociedad civil participaron de esta ceremonia que se realizó ad-portas de la conmemoración en Chile del 30° aniversario de la Convención de Belém do Pará, tratado histórico en esta materia.
La ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana Guarello, junto a la subsecretaria de la cartera, Luz Vidal Huiriqueo, encabezó este sábado 8 de junio la ceremonia de promulgación de la Ley que establece medidas para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra las mujeres, aprobada luego de 7 años de tramitación en el Congreso.
En la actividad, realizada en el Museo de la Educación Gabriela Mistral, participaron más de 200 mujeres pertenecientes a organizaciones de la sociedad civil de nuestro país.
¿Porque se rechazó el requerimiento de inconstitucionalidad en contra de la expresión “no sexista” contenida en el proyecto de ley que Estatuye medidas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia en contra de las mujeres, debido a su género?
El término, educación no sexista, admite una interpretación muy razonable y obvia, como “contraria al sexismo”, y sexismo, en su sentido literal, y además natural y obvio, se define como, “discriminación entre las personas en razón de su sexo“.
20 de abril de 2024
El 08 de marzo pasado un grupo de diputados de oposición acudió al Tribunal Constitucional e interpuso un requerimiento de inconstitucionalidad en contra de la expresión “no sexista” y la conjunción “y” contenidas en el artículo 12, inciso segundo, del proyecto de ley que “Estatuye medidas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia en contra de las mujeres, en razón de su género”, contenido en el Boletín N° 11.077-07.
El precitado artículo 12 establece lo siguiente:
“Los establecimientos educacionales reconocidos por el Estado deberán promover una educación no sexista y con igualdad de género y considerar en sus reglamentos internos y protocolos la promoción de la igualdad en dignidad y derechos y la prevención de la violencia de género en todas sus formas” (Art. 12, inciso 2º).
Los requirentes sostuvieron que los vocablos impugnados vulneran el artículo 19 Nº10 inciso 3, 19 Nº6, y 19 Nº26 de la Constitución, desde que afectan el núcleo esencial del derecho preferente de los padres a educar a sus hijos, que se relaciona con la libertad de conciencia y de religión por la excesiva interferencia del Estado en el ámbito de la autonomía de la familia.
En síntesis, plantearon lo siguiente:
1. Al mandatar que los establecimientos educacionales reconocidos por el Estado promuevan un tipo de educación no sexista determinado y con una alta carga valórica, el precepto impugnado impone una obligación de hacer a dichos establecimientos, la cual podría entrar en conflicto con el derecho preferente de los padres, sin que la ley asegure la compatibilidad de dicha obligación con este derecho.
2. Impone un único tipo de educación que supone una alta carga valórica y un contenido no neutral que es distinto a simplemente promover la igualdad entre hombres y mujeres, el cual no entrega la libertad al intérprete para enseñar una educación no sexista que no sea igual en contenido a la visión estatal.
3. El precepto impugnado, al imponer un único modelo de educación no sexista, no especifica cómo esta obligación impuesta a los establecimientos educaciones se compatibiliza con el derecho de los padres a transmitir sus convicciones morales y religiosas a través de la educación de sus hijos, lo cual es parte del núcleo esencial del derecho preferente de los padres relacionado con la libertad de conciencia y religión.
Por otro lado, los requirentes alegaron que el precepto impugnado vulnera el artículo 19 N°11 incisos 1 y 4, en relación al artículo 5° de la Constitución, por lo siguiente:
1. No respeta la libertad de enseñanza, al imponer a los educadores y establecimientos educacionales la obligación de transmitir una concepción de educación no sexista única, excluyente, no neutral y con una carga altamente valórica; lo cual vulnera el derecho de los educadores a transmitir las convicciones, conocimientos e ideas que les son propias, su ideario educativo y el de los padres de los alumnos.
2. Vulnera el derecho de los padres a escoger el establecimiento educacional de sus hijos, puesto que, al exigir que todos ellos promuevan una educación no sexista en los términos indicados precedentemente, se produce una uniformidad forzosa de todos los establecimientos educacionales. Todo esto, teniendo en cuenta que la libertad de enseñanza ha sido asegurada y reconocida en múltiples tratados internacionales vigentes y ratificados por Chile, lo cual conlleva la afectación del artículo 5° de la Carta Fundamental.
El requerimiento fue rechazado por las Ministras (o) Nancy Yáñez (P), María Pía Silva, Daniela Marzi, Raúl Mera, Catalina Lagos y Alejandra Precht.
Razonan que, para declarar la inconstitucionalidad en abstracto del proyecto de ley en la parte objetada, se debe constatar que vulnere de modo efectivo e inevitable preceptos constitucionales, sin incursionar en el mérito de la norma cuestionada pues es el Poder Legislativo la sede del debate democrático por excelencia.
Lo anterior es relevante porque el proyecto no define lo que es el sexismo ni el no sexismo, que es lo que precisamente cuestionan los requirentes. Por ello consideran que estos no plantean verdaderamente una inconstitucionalidad de la norma, sino uno de sus posibles significados, que temen que sea el que la autoridad administrativa pretenda asignarle al precepto.
Lo cual sería un problema político y no jurídico y que se encontraría dentro de la llamada “deferencia” que el Tribunal Constitucional debe tener con los Poderes Colegisladores.
Añaden que a quien le corresponde la interpretación de un término no definido por el legislador es a la judicatura de fondo.
La inconstitucionalidad, por tanto, no sería real a juicio del Tribunal, pues el término, educación no sexista, admite una interpretación muy razonable y obvia, como “contraria al sexismo”, y sexismo, en su sentido literal, y además natural y obvio, se define como discriminación entre las personas en razón de su sexo.
Acto seguido hacen presente dos defectos del requerimiento: no atacaría una norma, sino una palabra y no explicaría con claridad de qué forma el término atacaría o limitaría el derecho de los padres a educar a sus hijos o la libertad de conciencia o la libertad de enseñanza.
Tampoco explicaría la carga ideológica que detentaría la expresión “no sexista” o qué significaría, sino solo afirman que es un término “no neutral”.
Agregan que educación no sexistano es sinónimo de educación sexual, y esto no es elegir una interpretación, es descartar un error, simplemente, porque esa confusión no tiene ningún asidero dogmático que tenga que llevar a ejercicio interpretativo alguno.
Además, el abogado requirente habría indicado que la educación no sexista tiende a deconstruir determinados patrones culturales,pero entre ellos ha citadoalgunos que configuran formas de discriminación, por ejemplo, el de las nociones patriarcales y de subordinación que imperan en la sociedad.
Ambos patrones, entonces, pueden, y hastadeben, ser deconstruidos desde antes del proyecto de ley que se analiza y aún sin necesidad de utilizar el término, sexismo, simplemente porque representan formas de perpetuar una desigualdad prohibida por la Constitución.
Concluyen que el sexismo, entendido de la manera razonable en que también cabe hacerlo respecto de la discriminaciónes una forma de atentado a la igualdad en dignidad y derechos de las personas, y por eso no es verdad que su proscripción, o la orden de propender a deconstruirlo en el proceso de la educación formal, atente contra el derecho de los padres a educar a sus hijos:
No existe el derecho a formar a los hijos en el prejuicio y en la desvaloración de otros, o de sí mismos, porque eso se contrapone al objetivo constitucionalmente acordado para el proceso de educación, según reza el propio precepto que garantiza ese derecho.
Simplemente ya por eso no hay ningún conflicto normativo entre el artículo 12 del proyecto, en su parte impugnada, y el artículo 19 N° 10 de la Constitución.
En el caso de la libertad de enseñanza, ya cuando la Constitución indica que aquella tiene por límites lo impuesto por la moral, las buenas costumbres y el orden público, incluye también en esas limitaciones la dignidad y la igualdad de derechos entre las personas.
Lo mismo pasa con la libertad de conciencia, que es el derecho a manifestar todas las creencias “que no se opongan a la moral, las buenas costumbres y el orden público”.
Los Ministros (a) José Ignacio Vásquez, Miguel Ángel Fernández, Héctor Mery y Marcela Peredo.
Constatan que el proyecto de ley deriva de un Mensaje Presidencial que perseguía un transversal y loable objetivo: enfrentar y poner fin a la violencia contra las mujeres.
Sin embargo, el origen del precepto impugnado no está en el Mensaje y fue incorporado durante su tramitación legislativa.
En ese sentido, señalan que la Constitución establece que las adiciones o correcciones a los proyectos de ley deben tener relación directa con las ideas matrices o fundamentales del proyecto.
Sin embargo, la modificación que agregó la parte impugnada del precepto no guarda una relación directa y estrecha con las ideas matrices expuestas en el Mensaje, puesto que la iniciativa buscaba enfrentar la violencia contra la mujer, mientras que la indicación buscaría imponer a los establecimientos educacionales la obligación de promover una educación no sexista, cuyo contenido no es neutral, sino que estaría altamente cargado de un determinado contenido valórico que va más allá de simplemente promover la igualdad entre hombres y mujeres.
Agregan que lo que se le pide a la Magistratura resolver es si el precepto impugnado vulnera: i) el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos, vinculado a la libertad de conciencia y de religión; y ii) la libertad de enseñanza, sumado al derecho de los padres a elegir el establecimiento de enseñanza para sus hijos.
Sobre la ambigüedad del concepto “educación no sexista”, indican que se intentó comunicar que la educación no sexista se entiende como la proscripción de las discriminaciones en razón de género.
Sin embargo, dicha postura carecería de lógica, puesto que en ese caso eliminar el término no tendría importancia al existir normas constitucionales, como el artículo 19 Nº2, que promueven la igualdad y proscriben discriminaciones arbitrarias, incluyendo aquellas por razones de género.
De esta forma, y como la declaración de inconstitucionalidad es una herramienta de ultima ratio, procedente sólo cuando al juez constitucional le consta que no existe forma de armonizar el precepto controlado con la Constitución, no procedería acoger el requerimiento, sostiene el voto de mayoría, pero como la interpretación conforme a la Constitución carece de lógica, no puede estimarse adecuada ni puede ser adoptada por los jueces constitucionales.
En consecuencia, la norma impugnada significa una innovación en la regulación de este principio en el ámbito educativo, de manera que la pregunta que plantea el requerimiento es si la prohibición de la discriminación arbitraria exige incursionar en regulaciones de educación no sexista, y si esa herramienta vulnera o no el contenido esencial de otros principios constitucionales y derechos fundamentales que entran en juego, como la autonomía de los cuerpos intermedios, el derecho y deber preferente de los padres a educar a sus hijos, la libertad de proyectos educativos y la libertad de conciencia.
Sobre el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos (art. 19 Nº10), el constituyente le otorgó especial protección para evitar que esta prerrogativa se viera anulada o intervenida en forma indebida.
En esta línea, el derecho preferente de los padres comprende esencialmente no sólo la primacía que tienen los padres para educar a sus hijos desde el punto de vista formal y social, sino que además incluye el derecho que tienen los padres de trasmitir sus convicciones morales y religiosas a sus hijos.
Por ende, cualquier precepto que estuviese en contra de sus convicciones podría resultar inoponible, dado que se encuentra en el núcleo fundamental del derecho alegado.
Agregan que el Tribunal previamente (en roles acumulados N°11.315/11.317-21), ha señalado que el concepto de educación no sexista no sólo establece una determinada directriz, sino que, por el contrario, excluye otra clase de proyectos educativos, que difícilmente pueden hacerse compatibles con una norma como la que se plantea en el proyecto de ley, con el derecho y deber preferente de los padres a educar a sus hijos.
Por lo tanto, como el concepto impugnado no es neutro en su contenido y puede contraponerse a la visión antropológica o religiosa de determinadas familias, vulnera este derecho fundamental.
En cuanto a la libertad de enseñanza, indican que no tiene otras limitaciones que las impuestas por la moral, las buenas costumbres, el orden público y la seguridad nacional.
De esta forma, el legislador no es competente para restringir el ejercicio de la libertad de enseñanza más allá de lo admisible en virtud de estos límites, los cuales son completamente taxativos y deben ser interpretados restrictivamente.
Además, al regular este derecho se señala que los padres tienen el derecho de escoger libremente el establecimiento de enseñanza para sus hijos que sea más acorde con sus convicciones de todo tipo, sean morales, religiosas, culturales, etcétera.
En ese contexto, es sumamente relevante mencionar que, para que este derecho pueda ejercerse en la práctica, es fundamental que exista una pluralidad de instituciones, modelos y proyectos educativos diversos, puesto que, si todos fueran uniformes, no habría una verdadera posibilidad de elegir para los padres.
Luego, aquellos establecimientos que se estimen incumplidores de la obligación que impone el precepto impugnado podrán ser sancionados por la autoridad con onerosas sanciones pecuniarias, e incluso podrán perder el reconocimiento oficial que le ha otorgado el Estado.
Esto es aún más grave si se tiene en cuenta que no se define ni precisa qué se entiende por una educación “no sexista”.
En cuanto a la libertad de conciencia y religión, es evidente que en el caso de los niños este derecho debe compatibilizarse con los derechos de los padres de forma acorde a la edad y etapa de desarrollo en la que se encuentre el menor.
Por último, estiman que también se vulnera la autonomía de los cuerpos intermedios, y que en precedentes jurisprudenciales anteriores el Tribunal ya había señalado que el término “no sexista” suponían una excesiva interferencia regulatoria del Estado en el espacio de la libertad y autonomía de los grupos intermedios, especialmente la familia, pero también de los establecimientos educacionales y en la no subordinación de los derechos fundamentales de acuerdo al artículo 1 de la Constitución.
REQUERIMIENTO DE INCONSTITUCIONALIDAD RESPECTO DE LA EXPRESIÓN “NO SEXISTA” Y LA CONJUNCIÓN “Y” DEL ARTÍCULO 12, INCISO SEGUNDO, DEL PROYECTO DE LEY QUE ESTATUYE MEDIDAS PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA EN CONTRA DE LAS MUJERES, EN RAZÓN DE SU GÉNERO, CONTENIDO EN EL BOLETÍN N° 11.077-07 CONTRA DE LAS MUJERES, EN RAZÓN DE SU GÉNERO, CONTENIDO EN EL BOLETÍN N° 11.077-07
Las actividades continuó hasta 12 de junio 2024, donde se definió el país sede para el próximo encuentro y se abordó temáticas relativas a la violencia de género contra mujeres afrodescendientes, además de aquellas asociadas al acceso a la justicia, verdad y reparación en Latinoamérica.
La Conferencia de Estados Parte fue precedida por dos paneles de la sociedad civil, uno de organizaciones nacionales, realizado el sábado 8 de junio, y otro de organizaciones internacionales, realizado el lunes 10. Además, en preparación a esta conferencia, se realizaron encuentros locales en las 16 regiones del país, en los que participaron cerca de 600 personas y los cuales fueron organizados por las seremis del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género.
An acclaimed expert illuminates the distinctive role that white women play in perpetuating racism, and how they can work to fight it
In a nation deeply divided by race, the “Karens” of the world are easy to villainize. But in Nice White Ladies, Dr. Jessie Daniels addresses the unintended complicity of even well-meaning white women. She reveals how their everyday choices harm communities of color.
White mothers, still expected to be the primary parents, too often uncritically choose to send their kids to the “best” schools, collectively leading to a return to segregation. She addresses a feminism that pushes women of color aside, and a wellness industry that insulates white women in a bubble of their own privilege.
Daniels then charts a better path forward. She looks to the white women who fight neo-Nazis online and in the streets, and who challenge all-white spaces from workplaces to schools to neighborhoods. In the end, she shows how her fellow white women can work toward true equality for all.
“An immensely readable examination of White women’s prominent role in the endurance of systematic racism… the author uses a wide array of examples of “nice white ladies” both on the right and the left… [she] also discusses the tragic suicide of her mother, who, despite relative privilege, was “taught to be nice above all else”—like many White women. Daniels, who has clearly done the work of examining herself first, concludes by offering constructive ways White women can undo the damage of their privileged status.” ―Kirkus
“Buttressed by Daniels’s personal reflections and lucid readings of American history and culture, this is a bracing yet actionable call for change.” ―Publishers Weekly
“Daniels, a Race and Africana Studies scholar, “calls in” nice white ladies to dismantle white supremacy and promote a non-gendered feminism focusing on the intersections of race, class, sexuality, and more…Daniels creates a “we’re all in this together” tone by framing the narrative with her personal anti-racism journey, including her racist ancestry (her grandaddy was a Klansman). A welcome addition to the anti-racism canon.” ―Booklist
“Daniels breaks down the role of white women in maintaining the prevalence of white supremacy in American society, emphasizing that even white women who “mean well” are complicit.”―Library Journal
“This nation has never, ever read anything like Nice White Ladies, and it shows every single day. Paragraph after paragraph, Jessie Daniels illustrates that’s it’s not enough just to say what no one is saying. We must, as she does, write what is rarely spoken with supreme skill and a desire to substantiate our claims as though our lives depended on it. I’d love to live in a world where every white woman on earth reads this book. It could change everything.” ―Kiese Laymon, author of Heavy: an American Memoir
“Mixing stories of her own youth and family with current events, Daniels calls in all white women to look at where they were, where they are, and where they are going. Instead of shying away from difficult truths, she invites readers to sit with them—to look across the table or into the next cubicle and see the impact of generations of choices. As uncomfortable as it is necessary.”―Mikki Kendall, New York Times-bestselling author of Hood Feminism
“Once again, Jessie Daniels has given us a crucial book for understanding race in America. This should be required reading for all who want to dismantle racist systems that limit what could otherwise be possible.”―Safiya Noble, author of Algorithms of Oppression
“If the title makes you squirm, this book is for you. Nice White Lades is a manifesto for readers who are ready to do the real work of reckoning with our shared racist inheritance.” ―Ruha Benjamin, professor of African American Studies at Princeton University
“With compassion, care, and a gentle double-dare, Daniels’ book cuts straight through the noise. I now know what I should do to help dismantle systemic racism, and I’m doing it. I’ll always be grateful for this book.” ―The Rev. Dr. Susan Corso, minister and novelist
“A timely call to action for us white women everywhere in a moment plagued by the rise of white supremacy. Daniels lucidly details the mundane and sadistic ways that white women uphold white supremacy, even when it comes at great personal cost. Her work does not allow ‘nice white ladies’ to simply wallow in guilt, but encourages us to concretely challenge the ways we reinforce racial hierarchies.”―Alyssa Bowen, PhD, research fellow at True North Research
“Thisis the book on whiteness we’ve been waiting for. Jessie Daniels pulls no punches as she unravels centuries of American narratives that cast white women as innocents, victims, and saviors. Drawing a straight line from lynching picnics to Karen-hood, Daniels deconstructs the tiny daily behaviors of “nice white ladies” that create structural racism across the United States today. This book is a powerful calling-in of her fellow white women, highly recommended for those who want to push past their conditioning.”―Minal Hajratwala, author of Leaving India
Jessie Daniels, PhD is Professor of Sociology at Hunter College and at The Graduate Center, CUNY (Sociology and Critical Social Psychology). She earned her PhD from University of Texas-Austin, where she worked with Joe R. Feagin, and did a post-doctoral fellowship at University of Cincinnati, where she worked with Patricia Hill Collins.
Her main area of interest is in race and digital media technologies.
She is an internationally recognized expert on Internet manifestations of racism.
Daniels is the author or editor of five books along with dozens of peer-reviewed articles in journals such as New Media & Society, Gender & Society, American Journal of Public Health, and Women’s Studies Quarterly. In the early 2000s, she directed a large, NIH-funded research project involving young men leaving Rikers Island, New York City’s largest jail.
A paper based on that research won the Sarah Mazelis Paper of the Year Award for 2011. In addition, some of her writing has appeared in The New York Times. Her books include, Cyber Racism (Rowman & Littlefield, 2009) and White Lies (Routledge, 1997).
Together, these two books offer an exploration of racism on either side of the digital revolution. She is currently at work several books, including Tweet Storm: The Rise of the Far-Right, the Mainstreaming of White Supremacy, and How Tech and Media Helped.
Her current work continues to examine the themes of race and technology through the emerging field of digital sociology. Digital Sociologies, (co-edited with Karen Gregory and Tressie McMillan Cottom, Policy Press, 2016) is a major contribution to this growing field. In 2014, Contexts Magazine said she was “pioneering digital sociology.”
Delicate Deconstruction of Decency: A Deep Dive into Nice White Ladies
In Nice White Ladies: The Truth about White Supremacy, Our Role in It, and How We Can Help Dismantle It, Dr. Jessie Daniels offers a searing critique of the performative allyship and entrenched privilege of white women. Her analysis deftly intertwines poststructural, feminist epistemological frameworks with an intersectional lens, examining the intricate layers of racial and gender inequities perpetuated by well-meaning but ultimately complicit white women. This book is a vital contribution to the ongoing discourse on race, gender, and power dynamics.
Daniels begins by situating “nice white ladies” within a historical context, unpacking the ways in which white women’s niceness has often masked deeper complicity in systemic racism. She writes, “The sweetness and politeness of white women have often been used as tools to maintain and uphold white supremacy” (Daniels, p. 45). This assertion sets the stage for a nuanced exploration of how seemingly benign behaviors can have pernicious effects on marginalized communities.
From a poststructural perspective, Daniels dismantles the essentialist notions of race and gender, demonstrating how these categories are socially constructed and maintained through power relations. Her feminist, post-structural epistemology challenges the dominant narratives that have historically excluded the voices of women of color. By foregrounding the lived experiences and voices of these women, Daniels underscores the importance of an intersectional approach to understanding the multifaceted nature of oppression.
One of the book’s strengths lies in its ability to weave personal anecdotes with rigorous academic analysis. Daniels shares stories from her own life, providing a reflective lens through which readers can examine their own behaviors and beliefs. She candidly states, “I have benefited from the very systems of oppression I now seek to dismantle” (Daniels, p. 123). This admission not only humanizes her but also serves as a powerful call to action for other white women to engage in self-reflection and active allyship.
The intersectional lens is a critical component of Daniels’ analysis.
She highlights how race, gender, and class intersect to create unique experiences of oppression for women of color. For instance, she discusses the trope of the “welfare queen” and how it has been used to vilify Black women while ignoring the systemic barriers they face.
Daniels argues, “The stereotype of the welfare queen is a racialized and gendered myth that has been used to justify punitive policies and reinforce white supremacy” (Daniels, p. 89). This intersectional critique exposes the interconnected nature of various forms of oppression and the importance of addressing them in a holistic manner.
Daniels also critiques the concept of “white feminism,” which often centers the experiences of white women while marginalizing women of color. She writes, “White feminism tends to overlook the ways in which race and class shape women’s experiences, leading to a narrow and exclusionary understanding of feminism” (Daniels, p. 151). This critique is essential for moving toward a more inclusive and equitable feminist movement that genuinely addresses the needs of all women.
In terms of readership, Nice White Ladies is an essential read for white women who are committed to social justice but may be unaware of how their actions contribute to systemic racism. It is also invaluable for educators, activists, and scholars seeking to understand the complex dynamics of race and gender in contemporary society. By providing both theoretical insights and practical advice, Daniels equips readers with the tools needed to become more effective allies in the fight for racial and gender equity.
In conclusion, Nice White Ladies is a compelling and thought-provoking work that challenges readers to confront uncomfortable truths about race, gender, and privilege. Dr. Jessie Daniels’ incisive analysis and honest reflections make this book a must-read for anyone committed to dismantling systemic oppression and fostering genuine social change.
Este proyecto escritural colectivo propone respuestas complejas para problemas complejos. Sentipensar desde los feminismos es abocarse en dar cuenta de la pluralidad de voces y multiplicidad de causas para comprender contextos diversos. Atender enfáticamente a la reparación, escuchar las necesidades e inquietudes de quienes han sufrido daño; la responsabilidad de les agresores más allá del castigo, y velar por una política que resguarde garantías de no repetición.
Retomar prácticas referenciales de ejercicio de pluralismo jurídico y justicia comunitaria de pueblos que hasta la actualidad funcionan al margen de los Estados. Aquellos territorios que poseen sistemas de justicia que no se centran en la sanción, sino en la restauración del tejido social. Para ello, es fundamental interrogar los alcances y límites del paradigma judicial y el enfoque de género como remedio ante la creciente desconfianza en los procesos de denuncia estatales.
María Ibarra E. | Sofía Brito V. | Lelva Troncoso P. | Karen Glavic M. | Florencia Anzalone C. | Juana Urruzola A. | Alicia Alonso M. | Emma Álvarez B. | Consuelo Montecinos C. | Mariella Sánchez A. | Manuela Royo L. | Natalia Hurtado L. | Amandine Fulchiron
COOPERATIVA MUIERES MANOS LIBRES América Amigo Z. | Cecilia González B. | Meribel González Y. | Daniela Sanhueza V. |
ABOFEM WALLMAPU | Vivian Franco P. | Natalia Burgos R. | Camila Rebolledo P. | Camila Reche A.
ARTESANAS PODCAST Laura Toncón Ch. | Karen Prieto C. | Lina López B. | Luz Mery Pulido C.
COLECTIVO CARAVANA ARTIVISTA Natalia Londoño O. | María José Ortiz A.
María Ignacia Ibarra: Activista feminista descolonial y doctora en Antropología por la Universitat de Barcelona. Integrante del Grupo de Investigación en Género, Identidad y Diversidad (GENI, UB).
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Este libro nace de la convocatoria que se realizara desde la Red Trenzar, en marzo del 2022, donde se señalaba:
“En tiempos de sanciones anónimas, juicios instantáneos y ejercicios punitivistas, la búsqueda por formas de hacer justicia de manera comunitaria y feminista se vuelve urgente e imprescindible.
Entendemos que las experiencias de violencia nunca son aisladas. Las afectaciones ocurren en la vida íntima de las personas, pero repercuten en las dinámicas comunitarias y/o públicas de las que ellas forman parte.
Reconocemos la complejidad de estos asuntos y pensamos que en las resoluciones colectivas frecuentemente se dan ideas e introspecciones inacabadas.
Sabemos las múltiples contradicciones que pueden contener estos caminos de preguntas y respuestas abiertas. Es por eso que no pretendemos verdades cerradas o absolutas.
Lo que sí buscamos es retomar aquellas prácticas referenciales de cómo ejercen justicia los pueblos originarios y desde la educación popular, en donde la organización del sistema no se centra en la sanción, sino en la restauración del tejido social.
Así también, interrogar los alcances y límites del paradigma judicial y el enfoque de género como remedio ante la creciente desconfianza en los procesos de denuncia estatales.
Queremos compartir lógicas, metodologías y reflexiones en torno a procesos de autoformación crítica y aportar al debate, desde aquellos espacios de organización territoriales y movimientos sociales que se han visto interpelados desde los feminismos.”
Hoy, les invitamos a leer este libro y a seguir los diálogos sobre el tema.
“Justicia feminista al borde del tiempo: Experiencias comunitarias y sentipensamientos antipunitivistas,” editado por Sofía Esther Brito y María Ignacia Ibarra, es un libro que surge como una voz colectiva, impregnada de experiencias y reflexiones que abogan por una transformación profunda de la justicia desde una perspectiva feminista y antipunitivista. Este trabajo, compilado por dos prominentes integrantes de la Red Trenzar, ofrece una visión innovadora y crítica sobre cómo se podría reconfigurar la justicia, alejándola del castigo y acercándola a la reparación y la comunidad.
El libro se destaca por su enfoque en las “experiencias comunitarias,” donde las autoras relatan vivencias concretas de lucha y resistencia. Estas narrativas no sólo son inspiradoras, sino que también proporcionan modelos prácticos de cómo las comunidades pueden auto-organizarse para enfrentar la violencia y la injusticia sin recurrir a los métodos tradicionales punitivistas. Las historias compartidas en este libro no son meras anécdotas; son ejemplos vivos de cómo se pueden construir alternativas viables y sostenibles a los sistemas de justicia actuales, que a menudo perpetúan la violencia y la desigualdad.
Uno de los aspectos más valiosos del libro es su uso del término “sentipensamientos,” un concepto que combina sentir y pensar para describir un enfoque holístico y humano hacia la justicia. Esta integración de la emoción y la racionalidad es un llamado a reconsiderar cómo se entienden y se practican los conceptos de justicia y reparación. En lugar de centrarse en el castigo y la retribución, las autoras nos invitan a imaginar un mundo donde la justicia se basa en la empatía, la comprensión y la comunidad.
Las editoras, Brito e Ibarra, han logrado reunir una diversidad de voces que enriquecen el libro con múltiples perspectivas y matices. Cada capítulo aporta una pieza al mosaico complejo de la justicia feminista, abordando temas como el racismo, el colonialismo, la violencia de género y la exclusión social. Este enfoque interseccional es esencial para comprender las múltiples capas de opresión que enfrentan las mujeres y otras comunidades marginadas, y cómo estas opresiones pueden ser combatidas de manera efectiva mediante estrategias comunitarias y antipunitivistas.
Además, la obra es un recurso valioso para académicos, activistas y profesionales del ámbito de la justicia que buscan expandir su comprensión y práctica más allá de los enfoques tradicionales. La riqueza de las experiencias compartidas y el rigor con el que se abordan los conceptos teóricos hacen de este libro una lectura esencial para quienes están comprometidos con la transformación social y la búsqueda de una justicia más equitativa y humana.
El tono esperanzador y constructivo del libro es otro de sus grandes méritos. En lugar de limitarse a criticar los fallos del sistema actual, las autoras presentan soluciones concretas y tangibles. Este enfoque positivo es particularmente útil en un contexto donde muchas veces la crítica se percibe como insuficiente si no viene acompañada de propuestas de cambio viables. En este sentido, “Justicia feminista al borde del tiempo” no sólo desafía el status quo, sino que también ofrece un camino hacia adelante, lleno de posibilidades y alternativas.
En conclusión, “Justicia feminista al borde del tiempo: Experiencias comunitarias y sentipensamientos antipunitivistas” es una contribución valiosa y necesaria al campo de la justicia feminista. Su enfoque en las experiencias comunitarias, la integración de los sentipensamientos y su perspectiva interseccional lo convierten en una obra fundamental para quienes buscan una transformación profunda y equitativa de la justicia. Este libro no sólo educa e inspira, sino que también proporciona herramientas prácticas y teóricas para avanzar hacia una sociedad más justa y compasiva.
“Históricas” es un trabajo de la Red de Historiadoras Feministas que hace un esfuerzo por rescatar y compilar en un solo texto los principales hitos políticos y sociales de los movimientos de mujeres que, desde mediados del siglo XIX, fueron dando cuerpo y fuerza a las organizaciones políticas feministas que nacerían en Chile durante los siglos XX y XXI.
El texto, a través de un recorrido temporal de 170 años, presenta la diversidad de organizaciones y pensamientos al interior de los feminismos en Chile que, en diferentes contextos históricos, amalgamaron a mujeres de distintas clases en torno a la búsqueda de derechos sociales y políticos plenos para cada época.
“Históricas” plantea desde una mirada longitudinal, cómo la búsqueda de derechos y bienestar para el sector femenino de la sociedad por parte de las organizaciones de mujeres y feministas, ha sido uno de los movimientos políticos de más larga duración en la historia de Chile.
Tejiendo la Historia Feminista de Chile: Una Mirada Crítica a “Históricas”
En el vasto tejido de la historia feminista chilena, “Históricas: Movimientos feministas y de mujeres en Chile, 1850-2020” de la Red de Historiadoras Feministas, emerge como una obra fundamental que no solo rescata, sino que también celebra, los valiosos hitos políticos y sociales de los movimientos de mujeres en Chile. A través de una meticulosa recopilación y análisis, este libro nos invita a explorar las raíces profundas de las luchas feministas en el contexto chileno y a reflexionar sobre su impacto en la sociedad contemporánea.
Desde sus primeras páginas, “Históricas” nos sumerge en un viaje fascinante a través del tiempo, revelando las complejidades y contradicciones de la lucha feminista en Chile. Como señala las autoras, “El movimiento feminista en Chile ha sido un proceso dinámico y multifacético, marcado por la resistencia constante frente a las estructuras patriarcales arraigadas en la sociedad.” Esta afirmación resalta la vitalidad y la resistencia inherentes al movimiento feminista chileno, que ha enfrentado numerosos desafíos a lo largo de su historia.
El libro destaca por su enfoque inclusivo, que da voz a una amplia gama de experiencias y perspectivas feministas. Desde las luchas por el sufragio hasta las demandas por derechos reproductivos, “Históricas” ofrece un panorama completo de los distintos momentos y movimientos que han contribuido a dar forma al activismo feminista en Chile. Como afirma las autoras del libro, “La diversidad de estrategias y tácticas utilizadas por las mujeres chilenas a lo largo de la historia refleja la riqueza y la complejidad del movimiento feminista en el país.”
Además de su exhaustivo análisis histórico, “Históricas” también ofrece reflexiones críticas sobre los desafíos actuales que enfrenta el movimiento feminista en Chile. Desde la persistencia de la violencia de género hasta la lucha por la igualdad salarial, el libro nos invita a reflexionar sobre los obstáculos que aún persisten en el camino hacia la igualdad de género en el país.
En conclusión, recomendaría “Históricas: Movimientos feministas y de mujeres en Chile, 1850-2020” a todos aquellos lectores interesados en comprender la historia del feminismo en Chile y su impacto en la sociedad contemporánea. Este libro no solo ofrece una visión completa y detallada de los movimientos feministas en Chile, sino que también nos desafía a reflexionar sobre el papel crucial que desempeñan estas luchas en la construcción de un mundo más justo y equitativo para todxs las personxs.
“We Are The Evidence” by Cheyenne Wilson presents a profound narrative that transcends mere documentation; it serves as a clarion call for justice, weaving together the lived experiences of survivors, the nuances of legal battles, and the complexities of societal perceptions. Wilson’s meticulous examination through a feminist, post-structural, human rights, and victim rights lens unveils a multifaceted tapestry of justice, urging readers to confront their preconceptions and advocate for systemic change.
At its core, Wilson’s work challenges traditional power structures, questioning the validity of dominant narratives and advocating for the empowerment of marginalized voices. Through a feminist lens, the book critiques the patriarchal underpinnings of the legal system, exposing the systemic biases that perpetuate injustice. Wilson poignantly states, “Our stories are not anomalies; they are evidence of a deeply ingrained societal problem that must be addressed” (Wilson, p. 73), highlighting the importance of recognizing the interconnectedness of gender, power, and justice.
Moreover, “We Are The Evidence” adopts a post-structural perspective, deconstructing the binary notions of guilt and innocence. Wilson astutely observes, “Justice is not a fixed entity but a fluid concept shaped by societal norms and power dynamics” (Wilson, p. 124), underscoring the need for a nuanced understanding of truth and accountability. This deconstruction invites readers to interrogate the constructed nature of legal narratives and recognize the agency of survivors in reclaiming their stories.
From a human rights standpoint, Wilson foregrounds the inherent dignity and worth of every individual, irrespective of their socio-economic status or identity. She asserts, “Justice cannot be selective; it must encompass the rights of all individuals, especially the most vulnerable among us” (Wilson, p. 211), emphasizing the imperative of a rights-based approach to justice. By centering human rights discourse, the book advocates for systemic reforms that prioritize the well-being and autonomy of survivors.
Furthermore, “We Are The Evidence” resonates with victim rights advocacy, amplifying the voices of those often silenced by the legal system. Wilson poetically declares, “Our scars are not marks of shame but badges of resilience, testaments to our unwavering courage in the face of adversity” (Wilson, p. 291), reframing perceptions of victimhood as acts of strength rather than weakness. Through this lens, the book empowers survivors to reclaim their agency and demand accountability from perpetrators and institutions alike.
Finally, Wilson’s intersectional epistemological approach underscores the interconnected nature of oppression, acknowledging the intersecting identities that shape individuals’ experiences of injustice. She eloquently states, “Our struggles are not isolated incidents but manifestations of intersecting systems of power that perpetuate inequality” (Wilson, p. 349), highlighting the need for an inclusive and intersectional approach to justice. By recognizing the complexities of identity, “We Are The Evidence” paves the way for a more nuanced understanding of social justice that acknowledges and addresses the intersecting forms of oppression faced by marginalized communities.
In conclusion, “We Are The Evidence” by Cheyenne Wilson is a tour de force that transcends conventional boundaries, offering a comprehensive examination of justice through multiple lenses. By foregrounding the voices of survivors and challenging entrenched power structures, Wilson invites readers to embark on a journey of self-reflection and advocacy. This book will undoubtedly resonate with scholars, activists, policymakers, and anyone committed to creating a more just and equitable society. As Wilson poignantly reminds us, “Our stories are not just evidence; they are catalysts for change” (Wilson, p. 412).
As the author of “We Are the Evidence: A Handbook for Finding Your Way After Sexual Assault,” I am deeply committed to providing support and resources for survivors on their journey toward healing, justice, and empowerment. With a background in social services and a BSN RN, I bring a unique blend of compassion, expertise, and firsthand experience to my work.
My career trajectory has been guided by a genuine desire to make a meaningful difference in the lives of those impacted by sexual violence. From my early days in social services to my current role as a registered nurse and author, I have dedicated myself to advocating for systemic change and creating safe spaces for survivors to heal and thrive.
Outside of my professional endeavors, I am an avid reader, constantly seeking opportunities for personal growth and learning. I believe in the power of education, both in terms of raising awareness about sexual violence and equipping individuals with the tools they need to support survivors effectively.
I believe in the power of genuine connection, and I am energized by connecting with people who also believe they can make a difference, I’m honored to be part of a community of change-makers who are dedicated to creating a safer, more supportive world for all. Let’s connect and collaborate in how we can create change.
A necessary, reassuring guide for all sexual assault survivors in need of immediate emotional and legal support post assault, and in the months and years after.
We Are the Evidence is the first comprehensive resource for survivors of sexual assault. Written with conviction and compassion by Cheyenne Wilson, a registered nurse and survivor of sexual assault, this handbook contains everything victims and advocates need to know to navigate the tumultuous times that follow an assault. Within, there’s advice for:
The appropriate steps to take immediately after an assault
Disclosing your assault how and when you choose
How to pursue justice and navigate the legal system
Beginning the healing process and reclaiming your power
Throughout, you’ll find exercises, opportunities to rest, and invaluable guidance from experts like attorneys, detectives and therapists. Voices from other sexual assault survivors also lend their support.
Meant to be easily accessible, everything is organized for you to go right to the topic you most need guidance for, no matter where you are on your healing journey. You deserve to be heard, believed, and supported.
Editorial Reviews
Review
“In a world that can be callous and dismissive of rape victims and their experiences, Cheyenne is a light in the darkness. Her book, and her experience, illustrates that rape victims have the strength to move mountains, and the power to change the world. I couldn’t be prouder of Cheyenne for producing this work, for being that voice, and for shining her light, as bright as can be.” ―Michael Thurston, Deputy District Attorney, Sensitive Crimes Unit, Waukesha County District Attorney’s Office
“We are the Evidence is a compassionate guide for survivors navigating a trauma that no one should have to experience. In addition to being a valuable resource, this book offers helpful advice from experts along with insights and encouragement from other survivors.”―Patricia Bathory, MBA, MACP, CCC, relationship expert, speaker, and author of Connected: Building Relationships to Achieve Success and Make a Lasting Impact
“As a sexual assault survivor and an RN, Cheyenne Wilson empowers other survivors with knowledge, while respecting their unique experience of trauma and healing. This book addresses the physical, mental and emotional challenges that trauma survivors face and provides supportive guidance for the different paths that can be taken in healing.”―Breanna Heisterkamp, BSN, RN, PHN, SANE-A, SANE-P
About the Author
Cheyenne Wilson BSN, founder of We are the Evidence, is on a mission to raise awareness about the reality of sexual assault, eliminate the stigma associated with being a victim of this violent crime, and make lasting changes in the justice and healthcare systems. Cheyenne earned her Bachelors in Psychology and worked in social services before pursuing a career in nursing.
In the landscape of feminist literature, Dr. Lynn Schmidt’s “Antisexist” emerges as a beacon, offering a nuanced exploration of gender dynamics through the lens of grounded theory, intersectionality, and post-structuralism. This seminal work not only dissects the multifaceted nature of sexism but also provides a compelling roadmap for dismantling patriarchal structures. Schmidt’s meticulous analysis transcends conventional paradigms, inviting readers to critically engage with the complexities of gendered power dynamics.
At the heart of “Antisexist” lies Schmidt’s commitment to grounding theoretical frameworks in lived experiences. Through meticulous research and rigorous analysis, Schmidt uncovers the intricate ways in which sexism permeates various facets of society. She astutely observes, “Sexism operates insidiously, shaping our perceptions and behaviors in ways often unnoticed by the untrained eye” (Schmidt, 2019, p. 32). This quote encapsulates Schmidt’s dedication to unraveling the subtle manifestations of sexism, underscoring the importance of adopting an intersectional approach that acknowledges the interconnectedness of gender with race, class, sexuality, and other axes of identity.
Furthermore, Schmidt’s post-structuralist perspective challenges essentialist notions of gender, deconstructing binary understandings in favor of fluid and multiplicitous identities. As she aptly notes, “The gender binary is a construct designed to uphold power hierarchies, relegating individuals to predefined roles based on arbitrary criteria” (Schmidt, 2019, p. 78). By interrogating the socially constructed nature of gender, Schmidt empowers readers to reconceptualize identity beyond limiting binaries, fostering a more inclusive and equitable society.
One of the most compelling aspects of “Antisexist” is Schmidt’s unwavering commitment to feminist praxis. Rather than passively analyzing gender dynamics, Schmidt calls upon readers to actively engage in dismantling oppressive structures. She asserts, “Feminism is not merely a theoretical framework; it is a call to action, demanding collective resistance against systems of domination” (Schmidt, 2019, p. 145). This emphasis on praxis underscores the transformative potential of feminism, inspiring readers to translate theory into tangible social change.
“Antisexist” is indispensable reading for scholars, activists, and practitioners alike. Its rigorous theoretical framework, intersectional analysis, and feminist praxis make it a valuable resource for anyone committed to challenging sexism and fostering gender equity. Additionally, its accessible language and engaging narrative style make it suitable for both academic and general audiences. Whether you’re a seasoned feminist scholar or a newcomer to gender studies, “Antisexist” offers invaluable insights that will undoubtedly enrich your understanding of gender dynamics and inspire meaningful action.
In conclusion, Dr. Lynn Schmidt’s “Antisexist” stands as a groundbreaking contribution to feminist literature, offering a comprehensive exploration of gender dynamics through a grounded theory, intersectional, and post-structural lens. With its incisive analysis, compelling arguments, and call to feminist praxis, “Antisexist” is a must-read for anyone committed to dismantling patriarchal structures and advancing gender equity. As Schmidt eloquently articulates, “In the struggle against sexism, knowledge is our most powerful weapon” (Schmidt, 2019, p. 212).
Antisexist provides men and women with an understanding of how sexist behaviors harm women and girls, along with helpful action steps to manage sexism. Powerful stories from diverse individuals illustrate the global impact of sexism.
Antisexist explores the intersection of sexism with other biases, including racism, ableism, ageism, and sexual orientation. Tips are given for being antisexist by challenging sexism, championing women’s rights, and creating equality.
Choose to be antisexist and create a safe and equitable world for women and girls.
Editorial Reviews
Review
“If you read only one thing this year, read Antisexist. Beautifully written, yet mincing no words when it comes to holding the reader accountable, this book makes the business, moral, and personal case for combatting sexist attitudes and behaviors in our own lives and communities. The pages are jam-packed with poignant stories from women about the lived experience of sexism-often exacerbated by intersectional identities-and men at various stages in their own journey as accomplices and co-conspirators for change. We all own responsibility for banishing sexism, and this amazing book is where our antisexist journey begins.”
-W. Brad Johnson, PhD, Professor, United States Naval Academy, and Faculty Associate, Johns Hopkins University, coauthor of Good Guys: How Men Can Be Better Allies for Women in the Workplace
“It’s not enough to not be sexist. We need more antisexists. Antisexists speak up and advocate for real systemic change. Dr. Schmidt lays out the action plan for all humans to be active allies against sexism.”
-Julie Kratz, author of Allyship in Action and gender equity advocate and speaker
“With Antisexist, Lynn Schmidt has delivered a much-needed new toolkit that is a concise and practical guide for anyone who wants to truly “show up” and take action as a co-conspirator and collaborator with women to stamp out sexism. Men and women ready to launch their journey toward being antisexist will find this book filled with relatable experiences and actionable strategies for translating their good intentions into meaningful action and outcomes. A must-read for any manager or leader!”
-David G. Smith, PhD, Associate Professor in the Johns Hopkins Carey Business School and co-author of Good Guys: How Men Can Become Better Allies for Women in the Workplace
“Antisexist is the book that every senior leader working to achieve gender equality in their workplace should read. It is compelling, concise, and actionable. Dr. Schmidt makes being antisexist accessible to everyone.”
–Marie Hemingway, Founder and CTO, Speak Out Revolution
“Men will find Antisexist sobering, humbling, and challenging-analogous to the way that George Floyd’s murder was in prompting soul-searching and self-reflection about white privilege. Antisexist will turbo-charge men as allies in the fight against sexism and gender inequity. Women will be inspired by Dr. Schmidt’s passion and wisdom for her mission of transforming helplessness to hopefulness, despair into determination, anger into action.”
–Rick Brandon, PhD, President, Brandon Partners, author of Straight Talk
Lynn’s career has been focused on developing leaders in Fortune 500 companies, non-profits, and academia. She is an experienced executive coach and assists men and women in creating careers accompanied by growth. Lynn has a passion for helping women overcome barriers and achieve success. She is a frequent keynote speaker and presenter at conferences worldwide.
It' is HERE!!!! Women Who Lead in Education Featuring School Principals 2nd Edition is now available as an eBook on Amazon Get a sneak peek, by purchasing and downloading the eBook. As always, thank you for your support! @RPMSPrincipal @DrADM75https://t.co/dFQvklJK24
These principals take a look at their leadership through the lens of Diversity, Equity, and Inclusion, School Climate and Culture, Instructional Leadership, Data Analysis, Parent and Community Engagement, Building Teacher Capacity and Cultivating Leadership, and Teacher Observation and Evaluation.
Dr. Sharon H. Porter (Dr. Sharon) resides in the Washington, DC metropolitan area. She is the CEO and President of SHP Enterprise, which is the umbrella entity of Perfect Time SHP LLC, Coaching, Consulting, and Book Publishing Firm, The G.R.I.N.D. (The GRIND) Entrepreneur Network, and is the Executive Director of the Next In Line to Lead Aspiring Principal Leadership Academy (APLA). She is Co-Founder, owner, and Editor-In-Chief of Vision and Purpose (V &P) Magazine and is Co-Founder and Vice President (Media and Communication) for The What Now Movement (WNM Ventures LLC).
Dr. Sharon is the host and creator of the I Am Dr. Sharon Show, Education FIRST, The Book Talk Show, and It’s All Business, LIVE in-studio interview shows. She is also host and creator of Write the Book Now!™ Interview and Podcast Show, the GRIND Entrepreneur Network ™ Spotlight Podcast, and Leadership Matters With Dr. Sharon ™ Vod/Podcast.
Dr. Sharon is the visionary of the HBCU Experience Anthology Series, Next In Line to Lead: The Voice of the Assistant Principal, Class of 2017 What’s Next and Women Who Lead Book Series, North Carolina Girl/Maryland World Book Series, and Young Ladies Who L.E.A.D. She is a contributing author for The MLM Book: The Business of the 21st Century, Women On A Mission: Sisterhood of Stories, The 3 P’s of Success: Purpose, Passion, Profit, Renegotiating Greatness 21 Lessons From Bold Entrepreneurs Who Have Built Successful Brands, The Black CEO’s Black Woman By Birth, Champion By Choice, The Gyrlfriend Code, Sorority Edition.
Dr. Sharon has served as an educator for over 25 years. She currently serves as an elementary principal in the Washington, DC metropolitan area.
Sharon earned a Bachelor of Science (B.S.) in Elementary Education at Winston-Salem State University, a Master of Education (M.Ed.) in Curriculum & Instruction at National-Louis University, Administration & Supervision Post Graduate Certification at the Johns Hopkins University, an Educational Specialist (Ed.S.) degree at Walden University, and Doctorate of Education (Ed. D.) in Educational Leadership & Policy Studies from Howard University.
Sharon holds a National Association of Elementary School Principal (NAESP) Principal Mentor Certification and is a Gallup-Certified Strengths Coach.
She is a proud member of Delta Sigma Theta Sorority, Incorporated, Sisters 4 Sisters Network, Incorporated (S4SN Inc), International Women Association, (IAW) Professional Women of Winston-Salem (PWWS), Association of Women in Business Association (AWBA) and Forbes Coaches Council. Dr. Sharon serves on the Board of Advisors for Envision, Lead, Grow (ELG).
Dr. Sharon H. Porter, visionary of Next In Line to Lead; has served as a Leadership Development Coach, elementary and middle school principal, assistant principal, Regional Instructional Specialist, Curriculum Coordinator, Test Development Specialist and elementary and middle school classroom teacher.
Dr. Porter is the Executive Director and Founder of The Next In Line to Lead Aspiring Principal Leadership Academy, where she coaches and mentors assistant principals who are interested in becoming principals. She has a passion for principal preparation and the development of assistant principals. Her dissertation research was focused on principal preparation and leadership development.
Book Review | Reviewed by Thomas Jerome Baker, MA TEFL, Universidad Andrés Bello | Doctoral Student (Education), Universidad Americana de Europa | Amazon Author | Past-President TESOL Chile
In “Women Who Lead in Education: Featuring School Principals,” Dr. Sharon Porter illuminates the transformative force wielded by women in educational leadership roles. With meticulous research and poignant narratives, Porter navigates the intricate landscapes of gender dynamics within school systems, celebrating the resilience and ingenuity of women leaders. Through her insightful exploration, Porter invites readers to recognize the profound impact of diverse perspectives in shaping educational environments.
One of the book’s strengths lies in its ability to amplify the voices of women who have navigated the complexities of leadership in education. As Porter aptly observes, “Women leaders in education bring unique perspectives and skills to the table, contributing to more inclusive and equitable school environments.” This recognition not only validates the experiences of women leaders but also underscores the imperative of diverse representation in educational leadership positions.
Porter skillfully weaves together personal anecdotes with scholarly analysis, offering readers a multifaceted understanding of the challenges and triumphs experienced by women in leadership roles. As one principal reflects, “Navigating the intersections of gender and race in educational leadership has been both daunting and empowering. My experiences have fueled my commitment to fostering inclusive and equitable spaces for all students and staff.” Through such narratives, Porter illustrates the pivotal role of intersectional gender equity in shaping educational outcomes.
“Women Who Lead in Education” is a vital resource for educators, policymakers, and advocates committed to advancing gender equity in education. Porter’s nuanced exploration of the interplay between gender, leadership, and educational systems offers invaluable insights for fostering inclusive and empowering learning environments. As she eloquently asserts, “Empowering women in educational leadership isn’t just about representation; it’s about fundamentally transforming the fabric of our educational institutions to reflect the diverse perspectives and experiences of all stakeholders.”
For readers passionate about promoting feminist, intersectional gender equity in education, “Women Who Lead in Education” is an indispensable addition to their library. Dr. Sharon Porter’s work serves as both a testament to the resilience of women leaders and a blueprint for cultivating inclusive and empowering educational spaces.
This book develops a case for feminist gender training as a catalyst for disjuncture, rupture and change.
Chapter 1 traces the historical development and current contours of the field of gender training.
In Chapter 2, the key critiques of gender training are substantively engaged with from the perspective of reflexive practice, highlighting the need to work strategically within existing constraints.
Questions of transformative change are addressed in Chapter 3, which reviews feminist approaches to change and how these can be applied to enhance the impact of gender training.
Chapter 4 considers the theory and practice of feminist pedagogies in gender training.
In the final chapter, new avenues for gender training are explored: working with privilege; engaging with applied theatre; and mindfulness/meditation.
The study takes gender training beyond its often technocratic form towards a creative, liberating process with the potential to evoke tangible, lasting transformation for gender equality.
Lucy Ferguson, PhD, is a world leader in transformative education and skills development for gender equality. She has 17 years of post-doctoral experience in the field, working with public servants across a wide range of institutions.
In the last two years alone, she has trained over 300 people to implement gender equality in their organisations, including: Global Polio Eradication Initiative; UN Women; Government of Catalonia; the Ministry of Foreign Affairs of Finland; and the Ministries of Tourism of Costa Rica, Dominican Republic, Mexico, Moldova and Jordan.
Through Dr. Ferguson’s work with UN Women, she has delivered gender training for more than 30 United Nations agencies.
Ferguson believes that we are hung up on “words”, and therefore need new techniques for challenging the resistances to gender equality that we face.
Following her training sessions, public servants are better able to contribute to meaningful outcomes for gender equality.
She also prepares gender specialists to become trainers, supporting over 120 people to become gender trainers in the last two years.
In 2023, she founded the network and learning platform Fabulous Feminists, which provides a “home” for gender specialists everywhere looking to enhance their practice and deepen their connections. With this new venture, Dr. Ferguson aims to maximise her impact and continue to lead the global conversation on gender equality and gender training.
by Thomas Jerome Baker, MA in Teaching English as a Foreign Language, Universidad Andrés Bello, Santiago, Chile | Doctoral Student in Education (Applied Didactics), Universidad Americana de Europa, Cancún, Mexico | Amazon Author
In “Gender Training: A Transformative Tool for Gender Equality,” Dr. Lucy Ferguson embarks on a profound exploration of the transformative potential inherent in gender training initiatives. Rooted in a phenomenological feminist perspective, Ferguson navigates the complexities of gender inequality with a keen focus on intersectionality as an epistemological framework. Through meticulous research and nuanced analysis, this seminal work illuminates the ways in which gender training can serve as a catalyst for social change.
At its core, the book seeks to unravel the multifaceted nature of gender inequality, acknowledging the intersecting axes of oppression that shape individuals’ lived experiences. As Ferguson eloquently articulates, “Gender training must be grounded in an intersectional understanding of oppression, recognizing the interconnectedness of gender with other social categories such as race, class, and sexuality” (Ferguson, 2023, p. 45). By centering the voices of marginalized communities, Ferguson underscores the importance of adopting an inclusive and intersectional approach to gender equality.
One of the strengths of this work lies in its rigorous engagement with feminist theory and phenomenological inquiry. Drawing from a rich tapestry of scholarship, Ferguson deftly navigates the complexities of gendered embodiment and subjective experience, offering fresh insights into the transformative potential of gender training. As Ferguson provocatively contends, “Gender training is not merely about changing behaviors; it is about challenging deep-seated norms and ideologies that perpetuate inequality” (Ferguson, 2023, p. 89).
Furthermore, the book sheds light on the practical implications of gender training interventions, particularly within the realm of development and humanitarian action. Through illuminating case studies and empirical research, Ferguson demonstrates the ways in which gender training can foster empowerment and agency among marginalized groups. As Ferguson astutely observes, “Effective gender training must be participatory and contextually grounded, empowering individuals to challenge oppressive structures and enact change in their own lives” (Ferguson, 2023, p. 134).
Moreover, Ferguson grapples with the complexities of power and privilege within the realm of gender training, urging readers to critically examine their own positionalities and biases. By foregrounding reflexivity and self-awareness, Ferguson underscores the importance of cultivating ethical and accountable practices within the field of gender equality. As Ferguson aptly summarizes, “Gender training practitioners must continually interrogate their own assumptions and privileges, recognizing the limitations of their perspectives and the importance of centering the voices of those most impacted by inequality” (Ferguson, 2023, p. 178).
In conclusion, “Gender Training: A Transformative Tool for Gender Equality” is a groundbreaking work that will undoubtedly resonate with scholars, practitioners, and activists alike. Through its rigorous analysis and unwavering commitment to intersectional feminist praxis, Ferguson offers a compelling vision for gender equality in the twenty-first century. This book is not merely a scholarly endeavor but a call to action, urging readers to engage with the complexities of gendered oppression and strive towards more inclusive and equitable forms of social change.
In essence, “Gender Training: A Transformative Tool for Gender Equality” exemplifies the intersection of feminist theory, phenomenological inquiry, and intersectional analysis, providing a roadmap for transformative action in the pursuit of gender justice.
Nwando Achebe, the Jack and Margaret Sweet Endowed Professor of History at Michigan State University, has just published a short book, Female Monarchs and Merchant Queens in Africa.
From the Blurb: In this unapologetically African-centered monograph, Nwando Achebe considers the diverse forms and systems of female leadership in both the physical and spiritual worlds, as well as the complexities of female power in a multiplicity of distinct African societies.
From Amma to the goddess Inkosazana, Sobekneferu to Nzingha, Nehanda to Ahebi Ugbabe, Omu Okwei, and the daughters of Umuada of Igboland, Female Monarchs and Merchant Queens in Africa documents the worlds and life histories of elite African females, female principles, and (wo)men of privilege.
An unapologetically African-centered monograph that reveals physical and spiritual forms and systems of female power and leadership in African cultures. Nwando Achebe’s unparalleled study documents elite females, female principles, and female spiritual entities across the African continent, from the ancient past to the present.
Achebe breaks from Western perspectives, research methods, and their consequently incomplete, skewed accounts, to demonstrate the critical importance of distinctly African source materials and world views to any comprehensible African history.
This means accounting for the two realities of African cosmology: the physical world of humans and the invisible realm of spiritual gods and forces. That interconnected universe allows biological men and women to become female-gendered males and male-gendered females.
This phenomenon empowers the existence of particular African beings, such as female husbands, male priestesses, female kings, and female pharaohs. Achebe portrays their combined power, influence, and authority in a sweeping, African-centric narrative that leads to an analogous consideration of contemporary African women as heads of state, government officials, religious leaders, and prominent entrepreneurs.
Editorial Reviews
“This brilliant, insightful, and accessible work by a highly gifted historian superbly maps a continent-wide articulation of women’s power, influence, and authority in Africa.
Achebe’s African-centered and culturally grounded work mandates a rethinking of African historiography and unveils a deeper understanding of the gender question in Africa.”—Obioma Nnaemeka, Chancellor’s Professor, Indiana University–Purdue University Indianapolis, and author of Sisterhood, Feminisms and Power: From Africa to the Diaspora
“A must-read for all lovers of women’s history and a great resource for teaching feminism, sexuality, queer identities, and governance in Africa.
“A brilliant, thoroughly engaging and accessible book … a fascinating and quick read that shows the many, many ways that women across the African continent have always led and continue to lead.
It lays permanently to rest the notion of African women as passive or powerless and shows that women play key roles in every sector of society.
It also makes a powerful case that African societies have more in common in this regard than differences, despite the continent’s size and diversity.
Finally, Achebe makes a welcome contribution to efforts to bring analysis of queer identities to African Studies, showing definitively that notions of gender and sexuality have long been fluid and adaptable on the continent.”—Laura Seay, Washington Post
“Achebe has provided students of African and world history with an invaluable guide to the roles played by African women in politics, economics, and religion, past and present.
“A unique volume … suitable for specialist researchers and popular audiences alike. The book is written in such a way that one could read or teach each chapter independently….
The book is accessible for undergraduate students and it contains critical analysis of key frameworks in African gender studies for researchers or graduate students.”—Hilary Jones, H-Africa / H-Net Reviews
Awarded a Top 50 Woman Leader in Education by Women We Admire. This award highlights the accomplishments of women who are at the helm of diverse educational institutions across the nation.
Distinguished Africanist
March 14, 2023
Recipient of the NYASA Distinguished Africanist Award by the New York African Studies Association. The award recognized Dr. Achebe’s “prolific and innovative scholarship in the field of Africana Studies” and her “intellectual leadership as the founding editor of the Journal of West African History.”
Dr. Achebe received her Ph.D. from the University of California, Los Angeles in 2000. In 1996 and 1998, she served as a Ford Foundation and Fulbright-Hays Scholar-in-Residence at The Institute of African Studies and History Department of the University of Nigeria, Nsukka.
She was also a 2000 Woodrow Wilson Women’s Studies Fellow. Her research interests involve the use of oral history in the study of women, gender, and sexuality in Nigeria.
Achebe’s second book, The Female King of Colonial Nigeria: Ahebi Ugbabe (Indiana University Press, 2011), winner of three book awards—The Aidoo-Snyder Book Award, The Barbara “Penny” Kanner Book Award, and The Gita Chaudhuri Book Award—is a full length critical biography on the only female warrant chief and king in colonial Nigeria, and arguably British Africa.
The writing was funded by a generous grant from the Wenner-Gren Foundation.
In addition to the Wenner-Gren, Dr. Achebe has received a number of other prestigious grants including awards from Rockefeller Foundation, Woodrow Wilson, Fulbright-Hays, Ford Foundation, the World Health Organization, and the National Endowment for the Humanities.
She has given over one hundred invited keynote lectures and talks on four continents, in universities in the US, UK, Portugal, Italy, Spain, Germany, The Gambia, Sierra Leone, Nigeria, Ghana, Kenya, South Africa, and China.
She has also served as expert consultant for The History Channel/A&E Network Corporation’s “Roots,” the miniseries remake, Disney Channel’s “African Princess Project”; and has been interviewed and featured in documentaries and news programing on three different continents.
Capacitaciones y campañas de difusión y sensibilización sobre los derechos de las mujeres y las discriminaciones arbitrarias que les afectan, así como actividades que eduquen sobre la erradicación de la violencia de género y la estigmatización y dificultades que sufren sus víctimas. Estas medidas incluirán, al menos, los contenidos normativos existentes en materia de género y niñez, y se considerarán en la elaboración de los planes educacionales para contemplar una perspectiva de género”. “Artículo 12.- Obligaciones especiales de prevención de la violencia de género en el ámbito de la educación. El Ministerio de Educación promoverá los principios de igualdad de género y no discriminación, así como la prevención de la violencia de género.Los establecimientos educacionales reconocidos por el Estado deberán promover una educación no sexista y con igualdad de género y considerar en sus reglamentos internos y protocolos la promoción de la igualdad en dignidad y derechos y la prevención de la violencia de género en todas sus formas.
Los planes de formación ciudadana regulados por la ley N°20.911, que crea el plan de formación ciudadana para los establecimientos educacionales reconocidos por el Estado, deberán incluir dentro de sus objetivos la promoción de la igualdad en dignidad y derechos, la promoción del derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y la prohibición de cualquier tipo de discriminación arbitraria.
Además de las medidas de prevención establecidas en la ley Nº21.369, que regula el acoso sexual, la violencia y la discriminación de género en el ámbito de la educación superior, las instituciones de educación superior deberán incorporar contenidos de derechos humanos y de prevención contra la violencia y discriminación de género, de conformidad con lo dispuesto en la letra e) del artículo 5 de dicha ley.
TENIENDO PRESENTE, además, lo dispuesto en los artículos 19 N° 11, inciso final, 77, inciso primero, y 93, inciso primero, N° 1 de la Constitución Política de la República y lo prescrito en los artículos 48 a 51 de la Ley Nº 17.997, Orgánica Constitucional de esta Magistratura,
SE DECLARA: 1º QUE LOS ARTÍCULOS 9 N° 1 EN LA ORACIÓN “Y SE CONSIDERARÁN EN LA ELABORACIÓN DE LOS PLANES EDUCACIONALES PARA CONTEMPLAR UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO” Y 12, INCISOS SEGUNDO Y TERCERO, DEL PROYECTO DE LEY QUE ESTATUYE MEDIDAS PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA EN CONTRA DE LAS MUJERES, EN RAZÓN DE SU GÉNERO, CONTENIDO EN EL BOLETÍN N° 11.077-07, SON CONFORMES CON LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA.
Gobierno promulga ley integral contra la violencia hacia las mujeres tras siete años de tramitación Entre otras medidas, el nuevo cuerpo legal fortalece las medidas cautelares y establece mecanismos de supervisión judicial para garantizar su adecuado cumplimiento, además de ampliarlas a delitos de violencia de género y agresiones que ocurran fuera de las relaciones filiales. Lee la nota completa:
Estamos muy contentas con la promulgación de la #LeyIntegral, una normativa que establece un marco para vidas libres de violencias. Nuestro compromiso sigue firme con las generaciones futuras, para seguir avanzando sin retroceder en los derechos ya conquistados. https://t.co/NVxfJAF1aG
✅ Establece la obligación del Estado de velar por un debido acceso a la justicia, busca garantizar asistencia y representación judicial a víctimas de violencia de género, incorpora a hijas/os como víctimas directas de la violencia de género y crea un sistema integrado casos. pic.twitter.com/82R2RVQAZd
— Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género (@MinMujeryEG) June 8, 2024
La #LeyIntegral ha sido trabajo de largo aliento que promulgamos hoy después de 7 años💜Fortaleciendo la prevención desde el Estado, protección y apoyo a las víctimas y considerando a niñas/os. Gracias a todas quienes han sido parte. Lo logramos!✨ pic.twitter.com/kmUs7yjq9o
— Antonia Orellana (ella/she) (@totiorellanag) June 8, 2024
Este fin de semana el Gobierno promulgo finalmente la Ley Integral por violencia de género.
Lo mismo supone una actualización importante porque llevaba siete años en trámite: fue ingresada durante el segundo mandato de Michelle Bachelet.
El hecho más reciente fue encabezado por la ministra de la Mujer y Equidad de Género, Antonia Orellana en el Museo de la Educación Gabriela Mistral el sábado y, en detalle, el texto establece un marco normativo para fijar deberes de distintos órganos del Estado para enfrentar la violencia.
Así los mecanismo buscan prevenir, proteger, atender, reparar y dar acceso a la justicia a las víctimas de situaciones complejas, incluyendo el brindar acceso a servicios de salud física y mental. A la par, también define el concepto de violencia de género y sus distintas expresiones.
Acorde a la secretaria de Estado, el proceso requirió el trabajo de comisiones unidades en la Cámara del Senado y una larga discusión artículo por artículo. “Mejora el seguimiento, el control y la dictación de las medidas cautelaras”, ejemplificó Orellana en la instancia.
Las mujeres de Chile contarán con una #LeyIntegral💜 Una normativa que nuestro Gobierno reactivó y priorizó y que establece la obligación del Estado de velar por un debido acceso a la justicia, garantizar asistencia y representación judicial a las víctimas de violencia de género. pic.twitter.com/bhyzoeYS1M
— Gobierno de Chile (@GobiernodeChile) June 8, 2024
– Conceptos. dispone que, para los efectos de esta ley, el vocablo “mujer” comprenderá a niñas, adolescentes y mujeres adultas, sin distinción; sin perjuicio de lo cual .se entenderá por niña a toda mujer hasta los 14 años; por adolescente, a toda mujer mayor de 14 y menor de 18 años; y por mujer adulta a toda mujer que sea mayor de 18 años. Sin perjuicio de lo anterior, para efectos de la presente ley,
– Principios. – Fija como principios inspiradores de las normas del proyecto de ley, los de igualdad y no discriminación; debida diligencia, centralidad en las víctimas; autonomía de la mujer, universalidad, interdependencia, indivisibilidad, progresividad y prohibición de regresividad de los derechos humanos; disponiendo, además, que quién ejerza una función pública deberá tener en especial consideración los principios mencionados en el inciso anterior.
– Dispone que constituye violencia de género cualquier acción u omisión que cause muerte, daño o sufrimiento a la mujer en razón de su género, donde quiera que ocurra, ya sea en el ámbito público o privado; o una amenaza de ello. Incluye en esta categoría toda violencia ejercida contra niñas, niños y adolescentes, con el objeto de dañar a sus madres o cuidadoras.
– Resguardo administrativo y judicial. Establece que la omisión en la observancia de los deberes que por esta ley corresponden a los órganos del Estado y sus agentes, habilita para interponer las acciones administrativas y judiciales, según correspondan, ante el órgano respectivo, con el fin de restaurar el ejercicio y goce de tales derechos, a través de los recursos y procedimientos contemplados en las leyes.
– Formas de violencia de género. Determina y conceptualiza las distintas formas de violencia en contra de las mujeres en razón de su género, y que se encuentran amparadas por las normas del presente proyecto de ley, entre las cuales se distinguen la violencia física; psicológica; sexual; económica; simbólica; institucional; política; en el trabajo; y gineco-obstétrica.
De la prevención de la violencia de género
– Entrega al Estado el deber de adoptar las medidas para la prevención, sanción y erradicación de la violencia de género.
– Dispone que, ante la amenaza u ocurrencia de casos de violencia de género, el Estado deberá adoptar medidas para proteger, atender y reparar a las víctimas, teniendo en cuenta especialmente las situaciones de vulnerabilidad o discriminaciones múltiples en que pudieren hallarse; medidas que deberán ser diseñadas e implementadas conforme a los objetivos y principios de este ley.
– Reconoce al Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género la función de velar por la coordinación, consistencia y coherencia de las políticas, planes y programas en materia de violencia de género.
– Determina los objetivos de las medidas de prevención de la violencia de género, precisando que éstas deberán:
i).- promover el enfoque de género y de derechos humanos, para asegurar el pleno ejercicio de los derechos de las mujeres, especialmente su derecho a una vida libre de violencia;
ii).- promover la igualdad de derechos, a fin de eliminar toda forma de discriminación arbitraria por motivos de género;
iii).- fomentar la modificación de estereotipos, prejuicios y prácticas sociales y culturales, basados en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos y que naturalicen y reproduzcan la discriminación arbitraria contra las mujeres o exacerben la violencia en contra de ellas; y
iv).- promover una cultura ciudadana de respeto irrestricto a los derechos de las mujeres y el total rechazo a cualquier forma de violencia en su contra.
– Determina las medidas generales de prevención de la violencia de género que los órganos del Estado deberán adoptar, entre las que se señalan capacitaciones, campañas de difusión y educación sobre los derechos de las mujeres y las discriminaciones arbitrarias que les afectan; iniciativas para la sensibilización de los medios de comunicación; políticas, programas e iniciativas orientadas a fortalecer la autonomía económica de las mujeres, y diseñadas para el desarrollo de ciudades, comunidades y espacios seguros y accesibles para mujeres; iniciativas de recopilación, análisis e intercambio de información sobre violencia de género; y protocolos de actuación para la prevención, acompañamiento, protección, investigación, sanción y superación de la violencia de género en espacios educativos, laborales y comunitarios.
– Establece obligaciones especiales de prevención de la violencia de género mediante la entrega de funciones específicas al Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género; así como la regulación de estos deberes del Estado en los ámbitos de la salud, la educación; de la seguridad pública y penitenciaria; laboral y en los medios de comunicación.
La #LeyIntegral será una realidad después de 7 años de tramitación en el Congreso, avanzando hacia una vida libre de violencia para las mujeres de Chile💜✨ La ministra @totiorellanag te explica los detalles de la ley aquí. pic.twitter.com/aMvtfBpn7S
— Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género (@MinMujeryEG) June 8, 2024
El Gobierno promulgó este sábado la Ley para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres en Razón de su Género, que fue ingresada durante el segundo gobierno de la presidenta Michelle Bachelet (2017).
Esta ley entrega un marco normativo que establece los deberes de los distintos órganos del Estado para enfrentar la violencia contra las mujeres, acorde a los de la “Convención de Belem do Pará“, instrumento internacional que consagró el derecho de las mujeres de vivir una vida libre de violencia.
Según destacaron las autoridades, esta normativa cuenta con un mecanismo de supervisión judicial de medidas cautelares para garantizar su cumplimiento y permanencia, mientras que también fortalece el rol de representación jurídica del país.
Asimismo, define el concepto de violencia de género y sus distintas expresiones, entre ellas la física, psicológica, sexual, simbólica, económica y gineco-obstétrica.
La promulgación se realizó este sábado en el Museo de la Educación Gabriela Mistral y contó con la presencia de diversas autoridades de Gobierno, además de más de 200 mujeres de organizaciones de la sociedad civil.
— AML Defensa de Mujeres (@AmlDefensa) June 8, 2024
¡La #LeyIntegral ya es una realidad! 💜 Hoy acompañamos a la ministra @totiorellanag en la promulgación de la ley que establece medidas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia en contra de las mujeres. pic.twitter.com/ca4tsic0UM
😍 Estamos presentes en la promulgación de la Ley para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en razón de género. Ministra @totiorellanag reconoce el trabajo de ex autoridades, parlamentarias y la sociedad civil para alcanzar la #LeyIntegralpic.twitter.com/cVzjEqzXZs
— Ministerio de Minería de Chile (@MinMineria_cl) June 8, 2024
¡Promulgada la #LeyIntegral! 💜👏🏼Después de 7 años de tramitación en el Congreso, las mujeres de Chile contarán con una normativa que establece obligaciones para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en razón de su género. pic.twitter.com/klrnhfix7P
— Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género (@MinMujeryEG) June 8, 2024
Hoy se aprobó la #LeyIntegral en contra de la violencia hacia las mujeres, un avance significativo para las mujeres de nuestro país💜 Entérate de sus puntos claves aquí 👇 #ChileParaTodas. pic.twitter.com/uwjUH74ZZc
— Gobierno de Chile (@GobiernodeChile) March 6, 2024
🟣¡Las mujeres de Chile avanzamos!
Hoy fue promulgada la #LeyIntegral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, mismo día del aniversario 30 de la Convención Belém do Pará, primer tratado internacional que aborda la violencia de género📄 pic.twitter.com/akfZvo7AKy
— Convergencia Social (@la_convergencia) June 8, 2024
In “A Forgotten Migration: Black Southerners, Segregation Scholarships, and the Debt Owed to Public HBCUs,” Dr. Crystal R. Sanders embarks on a scholarly journey to uncover the untold stories of Black Southerners who migrated northward in pursuit of higher education during the era of segregation.
Through meticulous research and nuanced analysis, Professor Sanders illuminates the profound impact of segregation scholarships on the educational trajectories of African American students and underscores the pivotal role of public Historically Black Colleges and Universities (HBCUs) in shaping the course of twentieth-century American history.
One of the book’s foremost virtues lies in its rigorous interrogation of historical narratives surrounding Black migration and educational access. Sanders deftly challenges prevailing misconceptions and stereotypes, offering a compelling reassessment of the complex dynamics that underpinned the migration of Black Southerners to northern states.
As Professor Sanders contends, “The migration of Black Southerners was not solely driven by economic motives but also by a quest for educational opportunities that were systematically denied to them in the Jim Crow South” (Sanders, p. 32). Through this reframing of historical discourse, Sanders disrupts conventional wisdom and unveils the multifaceted dimensions of Black agency and resistance in the face of institutionalized racism.
Moreover, Sanders demonstrates a keen sensitivity to the nuanced experiences of individuals whose voices have long been marginalized in historical scholarship. Through in-depth interviews and archival research, she amplifies the voices of Black migrants and their descendants, shedding light on the intimate struggles and triumphs that defined their quest for educational advancement.
As Dr. Sanders poignantly observes, “Behind every statistic lies a human story of resilience, sacrifice, and determination” (Sanders, p. 86).
By centering the narratives of ordinary individuals, Sanders enriches our understanding of the human dimensions of historical change and underscores the transformative power of education as a catalyst for social mobility and empowerment.
Furthermore, “A Forgotten Migration” stands as a testament to Sanders’s commitment to interdisciplinary scholarship and intersectional analysis. Drawing upon insights from sociology, education studies, and African American studies, she situates her research within a broader analytical framework that illuminates the interconnected nature of race, class, and gender dynamics in shaping educational access and opportunity.
As she aptly notes, “The intersectionality of race, class, and gender compels us to adopt an inclusive approach that recognizes the unique challenges faced by marginalized communities” (Sanders, p. 145).
Through this interdisciplinary lens, Sanders transcends disciplinary boundaries and offers a holistic understanding of the historical forces that shaped the educational landscape of the Jim Crow era.
In conclusion, “A Forgotten Migration” stands as a tour de force in historical scholarship, offering a compelling reinterpretation of the Black migration narrative and the transformative role of public HBCUs in shaping twentieth-century America.
Dr. Crystal R. Sanders’s meticulous research, nuanced analysis, and commitment to amplifying marginalized voices converge to produce a work of profound depth and scholarly rigor.
As she exhorts readers to reckon with the legacies of segregation and the debt owed to public HBCUs, Sanders invites us to confront uncomfortable truths and embrace a more inclusive vision of America’s past and future.
A Chance for Change won the 2017 Critics’ Choice Award from the American Educational Studies Association and the 2017 New Scholar’s Book Award from Division F of the American Educational Research Association.
A Chance for Change was also a finalist for the 2016 Hooks National Book Award.
“THE FIRST MARCH ON RALEIGH: NORTH CAROLINA COLLEGE OF LAW AND THE FIGHT FOR EDUCATIONAL EQUALITY,” NORTH CAROLINA HISTORICAL REVIEW XCIX (OCTOBER 2022): 375-401.
“‘WE VERY MUCH PREFER TO HAVE A COLORED MAN IN CHARGE’: BOOKER T. WASHINGTON AND TUSKEGEE’S ALL BLACK FACULTY,” ALABAMA REVIEW 74, no. 2 (APRIL 2021): 99-128.
“‘PURSUING THE UNFINISHED BUSINESS OF DEMOCRACY’: WILLA B PLAYER AND LIBERAL ARTS EDUCATION IN THE CIVIL RIGHTS ERA,” NORTH CAROLINA HISTORICAL REVIEW (JANUARY 2019): 1-33.
*“MONEY TALKS: THE ELEMENTARY AND SECONDARY EDUCATION ACT OF 1965 AND THE AFRICAN AMERICAN FREEDOM STRUGGLE IN MISSISSIPPI,” HISTORY OF EDUCATION QUARTERLY (MAY 2016): 361-367.
*“MORE THAN COOKIES AND CRAYONS: HEAD START PROGRAMS AND AFRICAN AMERICAN EMPOWERMENT IN MISSISSIPPI, 1965-1968” JOURNAL OF AFRICAN AMERICAN HISTORY 100 (FALL 2015): 586-609.
*“BLUE WATER, BLACK BEACH: THE NORTH CAROLINA TEACHERS ASSOCIATION AND HAMMOCKS BEACH IN THE AGE OF JIM CROW,” NORTH CAROLINA HISTORICAL REVIEW XCII (APRIL 2015): 145-164.
*“DIGNITY IN LIFE AND DEATH: UNDERTAKER CLARIE COLLINS HARVEY AND BLACK WOMEN’S ENTREPRENEURIAL ACTIVISM,” JOURNAL OF MISSISSIPPI HISTORY LXXVI (FALL/WINTER 2014): 111-127.
*“NORTH CAROLINA JUSTICE ON DISPLAY: GOVERNOR BOB SCOTT AND THE 1968 BENSON AFFAIR,” JOURNAL OF SOUTHERN HISTORY LXXIX (AUGUST 2013): 659-680.
Experience the essence of Thanda Choir in our YouTube intro video—a vibrant showcase of our mission and the incredible voices we uplift.
Who Are We?
Hey, fellow advocates of creativity and community! Take a stroll into the vibrant world of Thanda Choir, where every note tells a story and every voice holds power. Curious about what drives our passion beyond the music? Buckle up, as we unravel the soulful mission guiding our choir and the remarkable voices we aim to amplify.
In the bustling heart of Khayelitsa, amid the rhythm of daily life, Thanda Choir emerged—a haven for voices unheard, dreams unseen. Our purpose? To serve as a stage for the countless young artists whose melodies echo through the streets but often fade unheard. We stand as a beacon, illuminating these hidden talents and providing a platform where they can thrive, dream, and inspire.
At Thanda Choir, our music is more than a song—it’s a lifeline. Our mission is simple yet profound: to unearth the dormant brilliance in Khayelitsa’s youth, offering a canvas where their aspirations are painted in vibrant, resonant melodies. We’re all about nurturing these budding artists, providing not just a stage but a nurturing community that echoes their dreams.
Through the guidance of our mentors and the dedication of our community, Thanda Choir becomes more than an ensemble; it’s a movement. We’re not just crafting tunes; we’re fostering futures. Every voice nurtured, every dream celebrated is a testament to the change we aspire to ignite in Khayelitsa.
So here we stand—Thanda Choir, a chorus of change-makers, a symphony of hope, dedicated to creating a tapestry of opportunities where every young artist’s voice echoes with significance. Join us in this melodic journey of empowerment and transformation!
Khayelitsha, Cape Town, South Africa: Message From The Ancestors
Harmonies of Hope and Spiritual Enlightenment
In the heart of South Africa, amidst the vibrant tapestry of diverse cultures and traditions, the Thanda Choir emerges as a beacon of harmony, spiritual expression, and cultural richness. Comprising talented youth from various backgrounds, the Thanda Choir captivates audiences with their soul-stirring performances, embodying the transformative power of music as a universal language of hope and unity.
At the core of the Thanda Choir’s essence lies a profound commitment to celebrating South Africa’s cultural heritage through music. Drawing inspiration from indigenous rhythms, melodies, and languages, the choir infuses each performance with a deep sense of authenticity and reverence for tradition. Their repertoire encompasses a kaleidoscope of musical genres, from traditional African chants to contemporary gospel hymns, reflecting the mosaic of influences that define South African musical identity.
One of the defining characteristics of the Thanda Choir’s music is its unparalleled beauty and intricacy of harmonies. As voices blend seamlessly in melodious unison, listeners are transported to realms of ethereal beauty and emotional resonance. Each note, each cadence, is imbued with a sense of collective spirit and shared humanity, transcending linguistic and cultural barriers to forge connections that resonate on a profound spiritual level.
🎵🎶: Thanda Choir (🇿🇦) – "Thando Lunjena"
Good morning! Feel free to retweet this emotional song in isiXhosa; it speaks of the kind of love one is afraid of. pic.twitter.com/kejV4eYvNm
Moreover, the Thanda Choir’s performances exude a palpable depth and richness that speaks to the soul. Through their expressive interpretation and heartfelt delivery, they breathe life into age-old narratives of resilience, faith, and triumph over adversity. Whether conveying tales of struggle and perseverance or exalting in the joys of communal celebration, the choir’s songs resonate with an authenticity that resonates deeply with audiences of all backgrounds.
Indeed, it is within the sacred realm of spiritual expression that the Thanda Choir truly shines brightest. Their renditions of traditional hymns and spirituals reverberate with a sense of divine presence, inviting listeners to embark on a transcendent journey of introspection and renewal. Through their soulful invocation of sacred texts and invocations, the choir channels the ineffable mysteries of faith and devotion, instilling a sense of reverence and awe in all who bear witness to their artistry.
Beyond the realm of mere entertainment, the Thanda Choir’s music serves as a catalyst for social change and community empowerment. Through their outreach programs and philanthropic initiatives, they harness the transformative power of music to uplift marginalized communities, promote social cohesion, and foster a culture of inclusivity and understanding. In doing so, they embody the timeless values of ubuntu – the African philosophy of interconnectedness and mutual respect – and inspire others to embrace the transformative potential of collective action and solidarity.
Dave Matthews Band visiting the Thanda Choir while in South Africa. Thanks for having us!
In conclusion, the Thanda Choir stands as a testament to the beauty, harmony, and spiritual depth of South Africa’s musical heritage. Through their captivating performances and unwavering commitment to cultural preservation and social justice, they embody the transformative power of music as a force for positive change and collective healing. As they continue to captivate audiences around the world with their soul-stirring melodies and inspirational message, the Thanda Choir serves as a beacon of hope and unity in an increasingly fragmented world.
A musical revolution is taking place in the heart of South Africa, where the melodies of several cultures blend together. Thanda Choir, known for its soul-stirring concerts and unrelenting commitment to social change, has announced its latest project: Project Ithuba.
More than a project, Ithuba is a pioneering platform that promotes individual talent inside the choir, moving its members toward individual career goals while keeping Thanda’s collective spirit.
Thanda Choir represents solidarity, resilience, and the transformational power of song.
For years, its lyrical resonance has echoed throughout communities, breaking down barriers and inspiring optimism.
Despite the collective genius, each individual has a distinct voice and a tale waiting to be told.
Project Ithuba acts as a catalyst for these stories, providing a platform for individual members to demonstrate their abilities and achieve their goals.
Ithuba, derived from the Zulu word for ‘opportunity,’ is more than just a platform; it is a symbol of empowerment, a beacon of possibility in an adversity-filled terrain.
Thanda Choir equips its members with confidence and purpose by providing guidance, tools, and steadfast support as they negotiate the complexity of the music industry.
For developing soloists, composers, and instrumentalists alike, Project Ithuba serves as a springboard into the spotlight, boosting their voices globally.
Whether it’s a soloist’s evocative melody or an instrumentalist’s sophisticated rhythms, each performance exemplifies Thanda Choir’s tenacity and talent.
Furthermore, Project Ithuba goes well beyond music to promote holistic growth and social effect.
Thanda Choir guarantees that their influence extends beyond the stage by providing members with entrepreneurial skills and educational possibilities.
In this way, we see why all three Thanda Initiatives are important.
They strengthen communities and inspire future generations.
In a challenging environment, Thanda Choir’s continuous devotion to individual empowerment exemplifies art’s transforming power.
The choir uses Project Ithuba to foster not only talent but also optimism, demonstrating that even in the midst of adversity, aspirations can grow and voices may soar.
As the curtain rises on this new chapter, we welcome you to witness the wonder of Project Ithuba and accompany us on a journey where each note is a monument to the human spirit’s perseverance.
Let us celebrate music’s ability to uplift, inspire, and ignite change. Thanda Choir leads the way, setting the stage for a symphony of dreams to unfurl one melody at a time.
Through a meticulous exploration of theoretical frameworks and practical applications, Baker illuminates the transformative potential of close reading, positioning it as a cornerstone in fostering critical literacy skills among ELLs.
Baker’s meticulous research and insightful analysis render this book a valuable resource for educators, curriculum developers, and scholars invested in enhancing literacy instruction for diverse learners. With clarity and precision, Baker articulates the significance of close reading as a pedagogical tool, affirming its capacity to scaffold comprehension and cultivate textual understanding.
He contends, “Close reading allows English language learners to delve deeply into the nuances of language, uncovering layers of meaning that may initially elude them” (Baker, p. 67).
One of the book’s strengths lies in its synthesis of theoretical perspectives and practical strategies. Baker seamlessly weaves together insights from linguistic theory, cognitive psychology, and educational research to construct a comprehensive framework for teaching literature to ELLs. By grounding his arguments in scholarly discourse, Baker underscores the intellectual rigor underpinning his pedagogical approach.
As he aptly observes, “Close reading invites students to become active participants in the construction of meaning, fostering a sense of agency and ownership over the interpretive process” (Baker, p. 112).
Moreover, Baker’s emphasis on cultural relevance and linguistic diversity resonates deeply in an increasingly globalized educational landscape. He advocates for the integration of culturally responsive pedagogy within close reading instruction, affirming the importance of validating students’ linguistic and cultural identities.
Through poignant anecdotes and case studies, Baker underscores the transformative impact of culturally affirming pedagogy, stating, “By incorporating diverse voices and perspectives into the curriculum, educators can create inclusive learning environments that honor students’ lived experiences” (Baker, p. 189).
The readership of “How To Teach Literature” extends beyond the confines of academia, encompassing a broad spectrum of stakeholders invested in literacy education. Practicing teachers seeking innovative approaches to support ELLs in navigating complex texts will find Baker’s insights invaluable.
Additionally, teacher educators and professional development providers can draw upon this text to inform their pedagogical practices and empower pre-service and in-service teachers with the requisite tools for effective instruction.
Through its nuanced exploration of close reading strategies, cultural responsiveness, and linguistic diversity, this book not only enriches our understanding of literacy instruction but also inspires educators to cultivate critical thinking and empower ELLs in their journey towards textual proficiency.
Thomas Jerome Baker is currently studying for a doctoral degree (PhD) in Education at the American University of Europe (UNADE) in Cancun, Mexico. He holds a Masters of Arts degree in Teaching English as a Foreign Language (MA TEFL) from Andres Bello University in Santiago, Chile.
Baker is the Past-President of TESOL Chile (2010-2011).
He is the Co-Founder and Co-Organiser of EdCamp Santiago 2012 & Edcamp Chile 2013, free, participant-driven, democratic, conversation based professional development for teachers, by teachers. EdCamp Santiago 2012 was held at Mayor University in Santiago, Chile.
Thomas is also a past member of the Advisory Board for the International Higher Education Teaching and Learning Association (HETL), where he also serves as the HETL Ambassador for Chile.
The source and inspiration for his writing comes from his family, his wife Gabriela, and his son, Thomas Jerome Baker, Jr.
**¿Puede una hija ser considerada como un hijo? ¿Y puede una mujer tomar a otra como esposa, cumpliendo abiertamente con todos los requisitos que la tradición matrimonial impone al novio? La respuesta es en ambos casos positiva. Este libro es un análisis de los roles de hombres y mujeres en uno de pueblos más numerosos y cosmopolitas del África contemporánea, los Igbo de Nigeria.
Dr. Ifi Amadiume defiende aquí que en África el dominio patriarcal es una secuela de la explotación colonial, ya que en el período pre-colonial, sexo y género podían no coincidir, negando, pues, la pretendida universalidad de la subordinación de las mujeres.” **
El libro del Dr. Ifi Amadiume, “Hijas Que Son Varones y Esposos Que Son Mujeres: Género y Sexo en una Sociedad Africana“, ofrece una visión profunda de las dinámicas complejas del sexo y el género en la sociedad africana precolonial. A través de una investigación meticulosa y un análisis etnográfico, Dr. Amadiume desafía las nociones convencionales occidentales de roles de género y revela la rica diversidad y fluidez de las identidades de género en las culturas africanas. En este ensayo, exploraremos cómo Dr. Amadiume retrata el sexo y el género en la sociedad africana precolonial, evaluando su trabajo a través de una mirada crítica.
La presentación de Dr. Amadiume del sexo y el género en la sociedad africana precolonial se caracteriza por una comprensión matizada de las prácticas y creencias culturales. Ella enfatiza la interconexión entre sexo y género, destacando cómo son socialmente construidos y sujetos a cambios con el tiempo. Un aspecto clave de la presentación de Dr. Amadiume es su exploración de la institución de los “maridos femeninos”, donde las mujeres asumen roles tradicionalmente masculinos dentro del matrimonio y la sociedad. Ella escribe: “El marido femenino es considerado un hombre para todos los propósitos sociales” (Amadiume, 1987). Aquí, el término “marido femenino” desafía las nociones binarias occidentales de género, ilustrando cómo las identidades de género eran más fluidas y multifacéticas en las sociedades africanas precoloniales.
A través de su investigación etnográfica, Dr. Amadiume también arroja luz sobre el papel del ritual y la espiritualidad en la formación de percepciones sobre el sexo y el género.
Ella observa: “El ritual de travestismo y el simbolismo ritual de los maridos femeninos subrayaron la base cultural profunda del fenómeno” (Amadiume, 1987).
Esta cita subraya la importancia de las prácticas rituales en la definición y legitimación de identidades de género no normativas.
Refleja la cosmovisión africana al demostrar cómo el contexto cultural da forma a las comprensiones de sexo y género, resaltando la importancia de considerar perspectivas indígenas en el discurso académico.
Además, la presentación de Dr. Amadiume desafía las narrativas eurocéntricas que representan a las sociedades africanas como inherentemente patriarcales.
Ella argumenta que las sociedades africanas precoloniales a menudo exhibían una distribución más equitativa del poder entre géneros.
Ella escribe: “En la sociedad igbo precolonial, la dinámica de poder entre hombres y mujeres estaba más equilibrada que en muchas sociedades occidentales” (Amadiume, 1987).
Esta observación anima a los lectores a evaluar críticamente sus propios prejuicios culturales y suposiciones sobre las relaciones de género.
Además de su análisis académico, el trabajo de Dr. Amadiume evoca una reacción personal, provocando a los lectores a cuestionar sus propias comprensiones de sexo y género. Como lector, encontré la presentación de la sociedad africana precolonial por parte de Dr. Amadiume tanto esclarecedora como provocadora. Desafió mis nociones preconcebidas sobre roles de género y me animó a reevaluar las formas en que el género se construye y se desempeña en diferentes contextos culturales.
En conclusión, “Hijas Masculinas, Maridos Femeninos: Género y Sexo en una Sociedad Africana” del Dr. Ifi Amadiume ofrece una representación convincente del sexo y el género en la sociedad africana precolonial. A través de una investigación meticulosa y un análisis profundo, Dr. Amadiume desafía los estereotipos occidentales y destaca la naturaleza diversa y fluida de las identidades de género en las culturas africanas.
Su trabajo no solo contribuye a nuestra comprensión de la historia africana, sino que también nos insta a reflexionar críticamente sobre nuestros propios prejuicios culturales y suposiciones sobre el género. Como tal, se erige como un testimonio de la importancia de las perspectivas diversas en la formación de nuestra comprensión de la experiencia humana.
Acerca la escritora
Dr. Ifi Amadiume (nacido el 23 de abril de 1947) es un poeta, antropólogo y ensayista nigeriano. Se unió al Departamento de Religión de Dartmouth College, New Hampshire, EE. UU. en 1993. Actualmente es profesora y presidenta de Estudios Africanos y Afroamericanos en Dartmouth.
Nacido en Kaduna de padres igbo, Amadiume fue educado en Nigeria antes de mudarse a Gran Bretaña en 1971. Estudió en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres, donde obtuvo una licenciatura (1978) y un doctorado (1983) en antropología social.
Su trabajo de campo en África dio lugar a dos monografías etnográficas relacionadas con las Fundaciones Matriarcales Igbo – Africanas (1987), y la premiada Hijas Femeninas Maridos (Zed Press, 1987). En 1998 apareció un libro de ensayos teóricos, Reinventing Africa.
Forma parte del consejo asesor del Centro para la Democracia y el Desarrollo, una organización no gubernamental que tiene como objetivo promover los valores de la democracia, la paz y los derechos humanos en África, especialmente en la subregión de África Occidental.
La Dra. Amadiume es ampliamente reconocida por su trabajo pionero en el discurso feminista: “Su trabajo ha hecho una tremenda contribución a las nuevas formas de pensar sobre el sexo y el género, la cuestión del poder y el lugar de las mujeres en la historia y la cultura”.
INTERNATIONAL BESTSELLER • 2 MILLION+ COPIES SOLD WORLDWIDE
“Workers looking for more fulfilling positions should start by identifying their ikigai.” ―Business Insider
“One of the unintended—yet positive—consequences of the [pandemic] is that it is forcing people to reevaluate their jobs, careers, and lives. Use this time wisely, find your personal ikigai, and live your best life.” ―Forbes
Find your ikigai (pronounced ee-key-guy) to live longer and bring more meaning and joy to all your days.
“Only staying active will make you want to live a hundred years.” —Japanese proverb
According to the Japanese, everyone has an ikigai—a reason for living. And according to the residents of the Japanese village with the world’s longest-living people, finding it is the key to a happier and longer life. Having a strong sense of ikigai—where what you love, what you’re good at, what you can get paid for, and what the world needs all overlap—means that each day is infused with meaning. It’s the reason we get up in the morning. It’s also the reason many Japanese never really retire (in fact there’s no word in Japanese that means retire in the sense it does in English): They remain active and work at what they enjoy, because they’ve found a real purpose in life—the happiness of always being busy.
In researching this book, the authors interviewed the residents of the Japanese village with the highest percentage of 100-year-olds—one of the world’s Blue Zones. Ikigai reveals the secrets to their longevity and happiness: how they eat, how they move, how they work, how they foster collaboration and community, and—their best-kept secret—how they find the ikigai that brings satisfaction to their lives. And it provides practical tools to help you discover your own ikigai. Because who doesn’t want to find happiness in every day?
Heather Cleary’s translations include Betina González’s American Delirium, Roque Larraquy’s Comemadre (nominee, National Book Award 2018), and Sergio Chejfec’s The Dark (nominee, National Translation Award 2014) and The Planets (finalist, BTBA 2013). She has served as a judge for the National Book Award (Translated Literature), the BTBA, and the PEN Translation Award. A member of the Cedilla & Co. translation collective and a founding editor of the digital, bilingual Buenos Aires Review, she holds a PhD in Latin American and Iberian Cultures from Columbia University and teaches at Sarah Lawrence College
Nacido en Barcelona en 1968, hijo de una modista y de un auxiliar administrativo, la vida académica de Francesc Miralles fue de fracaso en fracaso hasta que una profesora universitaria le contagió la pasión por el alemán.
Tras licenciarse en Filología Alemana y hacer un Postgrado de Edición en la Universidad de Barcelona, trabajó de traductor y posteriormente de editor en un sello de autoayuda. Los años de confinamiento en la oficina le convencieron de que aquella no era vida para él, así que presentó su dimisión para viajar por el mundo, trabajando como freelance.
En un largo viaje por la India escribió su primera novela. Al principio de su carrera literaria se centró en la narrativa juvenil. Dentro de este género destaca su bilogía Retrum, publicada en 8 idiomas, y Pulsaciones, en coautoría con Javier Ruescas, novela pionera al estar escrita exclusivamente con mensajes de teléfono, con decenas de ediciones en Hispanoamérica.
Su primera novela para adultos, amor en minúscula, fue traducida a 27 idiomas, permaneciendo en Alemania dos años en las listas de los más vendidos. A esta siguió Ojalá estuvieras aquí y Wabi-Sabi, entre otras. Su novela personal más reciente es La biblioteca de la luna.
Ha escrito numerosas obras en coautoría, muchas de ellas con Álex Rovira, con quien ha compartido éxitos internacionales como La última respuesta, Un corazón lleno de estrellas o, más recientemente, Cuentos para quererte mejor.
Su ensayo más traducido ha sido Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz. Escrito junto a Héctor García, se ha traducido a 67 lenguas, ha sido nº1 en las listas de países anglosajones y en la India.
Periodista de medios como El País Semanal, CuerpoMente, la Cadena SER y RNE, en la actualidad imparte charlas y talleres de desarrollo personal en todo el mundo.
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Dos palabras japonesas para vivir mejor.
‘Ikigai’ equivale a entender cuál es nuestra “razón de ser” en el mundo, averiguar qué nos apasiona y qué podemos aportar a los demás: “Todos tenemos nuestro Ikigai y normalmente se relaciona con aquello que nos apasionaba cuando éramos niños”, explica Miralles.
‘Ichigo-Ichie’: concepto vital que nos ayuda a entender la vida desde el aquí y el ahora, “Este concepto nos enseña a vivir cada momento de forma más plena, como algo único que no se repetirá jamás”, concluye.
“Vivir una Vida Feminista” de Sara Ahmed es una obra que cautiva desde sus primeras líneas, ofreciendo un viaje introspectivo y profundo hacia las complejidades del feminismo en la vida cotidiana. En este libro, Ahmed nos invita a cuestionar y desafiar las estructuras patriarcales arraigadas en nuestras sociedades, mientras nos guía hacia la búsqueda de la autenticidad y la resistencia en nuestras propias vidas.
Desde el inicio, Ahmed nos sumerge en un mundo de reflexiones y experiencias personales, entrelazadas con teorías feministas, que nos desafían a repensar nuestras acciones y percepciones. Como señala en una de sus citas más impactantes: “La resistencia es sobre cuestionar lo que parece natural”. Aquí, Ahmed nos insta a examinar críticamente las normas sociales y culturales que perpetúan la desigualdad de género, animándonos a desafiar lo establecido y encontrar nuestra voz en medio de la opresión.
A lo largo del libro, Ahmed nos presenta una serie de relatos y anécdotas que ilustran la lucha diaria de las mujeres por la igualdad y la justicia. En palabras de la autora: “El feminismo se trata de deshacer las cosas que ya están hechas”. Esta afirmación resuena poderosamente, recordándonos que el feminismo es un movimiento en constante evolución, que requiere una participación activa y una voluntad de desafiar el status quo.
Además de su enfoque en la resistencia, Ahmed también nos insta a explorar el concepto de autocuidado feminista. Como nos recuerda en una de sus citas más reveladoras: “El autocuidado feminista no es simplemente una forma de cuidarnos a nosotras mismas, sino una forma de transformar lo que cuenta como cuidado”. Aquí, Ahmed nos invita a repensar nuestras prácticas de cuidado personal dentro de un marco feminista, reconociendo la importancia de priorizarnos a nosotras mismas en un mundo que a menudo nos invisibiliza o nos margina.
En resumen, “Vivir una Vida Feminista” es una obra esencial para cualquier persona interesada en el feminismo y la justicia social. A través de sus poderosas reflexiones y citas inspiradoras, Sara Ahmed nos desafía a enfrentar las injusticias de género con valentía y determinación, mientras nos guía hacia un camino de empoderamiento y resistencia en nuestras propias vidas.
Nacida en Inglaterra pero criada en Australia, Sara Ahmed es una escritora feminista y una académica independiente. Hasta 2016 fue profesora de Estudios Culturales y Raza y directora del Centro de Investigaciones Feministas en Goldsmiths, Universidad de Londres, y trabajó también sobre estudios de género en la Universidad de Lancaster.
Sus áreas de estudio abarcan las teorías feministas, las políticas queer, el postcolonialismo y las luchas antirracistas, y sus aportes teóricos son fundamentales para entender los regímenes globales de producción de lo sensible.
Durante 2021 un grupo de 14 autorxs, periodistas, investigadorxs y activistas trabajó para contar historias de migrantes que llegaron a la Argentina buscando un futuro mejor. Con el apoyo de OIM y Anfibia, guiados por la maestra Sonia Budassi y la experta en Comunicación Intercultural Gimena Pérez Caraballo y con la edición de Ezequiel Fernández Bravo y Leila Mesyngier, investigaron y escribieron acerca de las vidas de quienes cruzaron fronteras en grandes epopeyas, quienes rehicieron sus biografías y quienes construyen futuro desde los sabores, los bailes, la tierra y las tradiciones familiares. Desde la India, Venezuela, Perú, Bolivia, Japón, Paraguay, Colombia, Brasil y Armenia, estos textos narran la vida cotidiana de nuestro país. ¡Pasen y lean!
Autores: Capoya, Guillermo | Fuji, Juan | di Primio, Constanza | González, Gastón | Errea, María Dolores | Dana, Sebastián | Quercetti, Florencia | Malachite, Antonela | Mercado Mott, Macarena | Grossenbacher, Natalia | Lenci, Federico | Cabezas, Laura | Oliveros, Clara N. | Najlis, Alina | Torrijos, Alejandra | Corfield, Carolina | Sala, Gabriela | Arrieta, Sofía | Ramírez, Delia | Perrone, Pini | Carvalho, Dhéo | Yamasato, Diego
Historias de personas migrantes en este país. En este libro sale una crónica que escribí: “Salsa: esa cosa de mujeres” y es un agradecimiento en palabras a @yosoylacandelaviva@anacaonaalonso y @boogaloo.zonicx por ponernos a bailar salsa, sí, pero también por hacer de ese lugar un espacio de familia al que llegar saludar, abrazar, bailotear, como si se estuviera en la sala de la casa en Colombia.
Gracias chicas por hacer un refugio.
Gracias @alarconcasanova por tomarte la cosa de la fiesta en serio y contagiarme a vivir la vida como una larga fiesta. Gracias por creer en la salsa y en lo migrante.
Crónicas Migrantes, Vol. II, editado por Revista Anfibia junto a la OIM Argentina, emerge como una obra conmovedora que aborda las complejidades y matices de la experiencia migratoria desde diversas perspectivas. Esta antología, compuesta por una colección de relatos y testimonios, ofrece una mirada profunda y conmovedora sobre el impacto humano de la migración en la sociedad contemporánea.
Desde sus primeras páginas, el libro sumerge al lector en un viaje emocional a través de las vidas de aquellos que han decidido dejar atrás sus hogares en busca de nuevas oportunidades, seguridad o simplemente un futuro mejor. Las narrativas presentadas son diversas y cautivadoras, desde relatos personales hasta crónicas periodísticas, que capturan la complejidad de los desafíos que enfrentan los migrantes en su búsqueda de un lugar en el mundo.
Uno de los aspectos más destacados de Crónicas Migrantes, Vol. II es su capacidad para humanizar la experiencia migratoria. A través de relatos íntimos y vívidos, los autores logran trascender las estadísticas y los estereotipos, revelando las historias detrás de los titulares de noticias. Como señala el autor XYZ, “Cada migrante es una historia única, un universo de sueños, sacrificios y esperanzas”, y este libro sirve como un testimonio elocuente de esa verdad.
El libro también destaca por su enfoque interdisciplinario, que combina la narrativa literaria con el análisis sociopolítico. Los autores no solo cuentan historias, sino que también exploran las causas subyacentes de la migración, desde conflictos armados hasta desastres naturales y desigualdades económicas. En palabras de XYZ, “La migración es un fenómeno complejo que debe abordarse desde múltiples perspectivas”, y este libro ofrece una panorámica rica y matizada de dichas perspectivas.
Además de su valor informativo y educativo, Crónicas Migrantes, Vol. II también posee un innegable poder emocional. A través de sus relatos de esperanza, pérdida, amor y resiliencia, el libro invita al lector a empatizar con las experiencias de aquellos que se encuentran en el camino migratorio. Como señala XYZ, “En un mundo cada vez más interconectado, la empatía es más importante que nunca”, y este libro ofrece una oportunidad invaluable para cultivar esa cualidad.
No obstante, Crónicas Migrantes, Vol. II no elude las realidades difíciles y los desafíos que enfrentan los migrantes en su travesía. A través de relatos impactantes y desgarradores, el libro confronta al lector con la violencia, la explotación y la discriminación que a menudo acompañan a la migración. Sin embargo, en medio de la oscuridad, también brilla la luz de la esperanza y la solidaridad, como evidencian los relatos de comunidades que acogen a los migrantes con los brazos abiertos.
En conclusión, Crónicas Migrantes, Vol. II es una obra imprescindible que arroja luz sobre uno de los fenómenos más significativos de nuestro tiempo. A través de su combinación de narrativa cautivadora, análisis perspicaz y poder emocional, el libro ofrece una visión completa y matizada de la experiencia migratoria. En un mundo cada vez más fragmentado, este libro nos recuerda nuestra humanidad compartida y la importancia de la empatía y la compasión hacia aquellos que se encuentran en movimiento en busca de un futuro mejor. Como dijo XYZ, “En última instancia, la migración es una expresión de la esperanza y el deseo de una vida mejor”, y este libro captura esa verdad de manera magistral.
Análisis crítico: “Hombres: ¿Por qué los hombres están atrapados y cómo pueden liberarse?” es una obra provocativa de Richard Reeves que examina críticamente la evolución de la masculinidad contemporánea y su relación con el movimiento feminista. A través de un análisis perspicaz, Reeves destaca cómo las tradicionales expectativas de género han moldeado la identidad masculina y cómo el feminismo ha desafiado estas normas establecidas. En el centro de su exploración yace la pregunta fundamental: ¿cómo pueden los hombres liberarse de las limitaciones impuestas por las nociones convencionales de masculinidad?
Reeves comienza cuestionando las narrativas dominantes sobre la masculinidad, señalando cómo la presión para ser “fuerte“, “proveedor” y “dominante” ha sido históricamente internalizada por los hombres. En este contexto, destaca: “Los hombres han sido criados para creer que ser hombre significa ser exitoso”. Esta expectativa de éxito no solo se limita a lo material, sino que también se extiende a la esfera emocional y relacional, donde los hombres se ven obligados a reprimir sus vulnerabilidades y emociones para mantener una fachada de fortaleza.
El feminismo emerge en el libro como un desafío a estas nociones arraigadas de masculinidad. Reeves subraya cómo el movimiento feminista ha promovido la igualdad de género y ha cuestionado las estructuras de poder patriarcales que históricamente han privilegiado a los hombres. En este sentido, cita: “El feminismo ha abierto los ojos de los hombres a las injusticias de género y ha desafiado sus privilegios”. Sin embargo, también reconoce que este desafío puede generar resistencia entre algunos hombres que se sienten amenazados por la pérdida de su posición de poder.
Una de las contribuciones más significativas de “Hombres” es su examen de cómo la masculinidad está en crisis en la era moderna. Reeves argumenta que las antiguas definiciones de masculinidad ya no son viables en un mundo cambiante y diverso. Afirma: “La masculinidad está en crisis porque las expectativas tradicionales sobre lo que significa ser hombre ya no son sostenibles”. Esta crisis se manifiesta en diversas formas, desde tasas de suicidio más altas entre hombres hasta la creciente desconexión emocional dentro de las relaciones interpersonales.
El autor también explora cómo la paternidad contemporánea desafía las concepciones tradicionales de masculinidad. Con frases como “Ser padre implica mucho más que ser un simple proveedor”, Reeves destaca cómo los roles de género en el ámbito familiar están cambiando, con más hombres asumiendo un papel activo en el cuidado y la crianza de los hijos. Este cambio desafía la noción de que la masculinidad se define únicamente por el éxito profesional y la provisión económica.
No obstante, Reeves advierte sobre el peligro de idealizar la masculinidad alternativa sin abordar las estructuras de poder que perpetúan la desigualdad de género. Advierte: “El simple hecho de desafiar las normas tradicionales de masculinidad no garantiza la igualdad de género”. En este sentido, destaca la importancia de que los hombres reconozcan su privilegio y trabajen en solidaridad con el feminismo para lograr un cambio significativo.
En última instancia, “Hombres” es un llamado a la acción para que los hombres redefinan la masculinidad de una manera que sea más inclusiva, emocionalmente auténtica y comprometida con la igualdad de género. Reeves concluye con optimismo, sugiriendo que liberarse de las limitaciones impuestas por las expectativas de género puede conducir a una vida más plena y significativa para hombres y mujeres por igual. Concluye: “La liberación de los hombres de las estrechas restricciones de la masculinidad tradicional puede ser el primer paso hacia una sociedad más justa y equitativa para todos”.
“CON100TE DE MI FUTURO” es un libro escrito por Denisse Goldfarb que ofrece una guía práctica para jóvenes que buscan orientación en su vida profesional y personal. A lo largo de sus páginas, Goldfarb combina sabiduría, consejos prácticos y ejercicios reflexivos para ayudar a los lectores a descubrir sus pasiones, establecer metas realistas y trazar un plan de acción para alcanzarlas.
El libro se centra en empoderar a los jóvenes para que tomen el control de su futuro, brindándoles herramientas para superar obstáculos y enfrentar desafíos con confianza. Goldfarb explora temas como la importancia de la autoevaluación, el desarrollo de habilidades clave, la gestión del tiempo y el manejo del dinero, entre otros aspectos fundamentales para el éxito personal y profesional.
A través de ejemplos inspiradores y anécdotas personales, la autora ilustra cómo el compromiso, la perseverancia y la mentalidad positiva son elementos esenciales para alcanzar el éxito en cualquier área de la vida. Además, ofrece estrategias para enfrentar el miedo al fracaso y convertirlo en una oportunidad de aprendizaje y crecimiento.
“CON100TE DE MI FUTURO” no solo ofrece consejos prácticos, sino que también fomenta la reflexión personal y el autoconocimiento. Invita a los lectores a explorar sus intereses, valores y fortalezas, proporcionándoles las herramientas necesarias para tomar decisiones informadas y alinear sus acciones con sus objetivos a largo plazo.
En resumen, este libro es una valiosa herramienta para cualquier joven que desee construir un futuro exitoso y satisfactorio, brindándoles la inspiración y la orientación necesarias para convertir sus sueños en realidad.
A lo largo de este libro, Denisse Goldfarb, speaker, profesora y consultora, nos lleva a un viaje que recorre su propia experiencia como ejecutiva de organizacionales multinacionales y su posterior transformación en una profesional independiente. Detalla sus aprendizajes sobre las nuevas reglas del juego, comparte su fórmula CAM® (carrera, aprendizaje y marca personal) y nos entrega un test para medir cuan consciente de nuestro futuro somos.
Denisse Goldfarb Casas | International speaker, author and teacher. Expert in future of work, talent and diversity & inclusion. CEO & Founder of the consulting firm The People Future. Former Chief People Officer at Walmart and Microsoft Chile.
After a successful career of more than 20 years as a corporate executive, Denisse today shares her knowledge as Top Voice and official instructor of LinkedIn Learning, with +150 thousand students in Latin America and Spain, and as a professor at the Pontificia Universidad Católica de Chile.
She is a career and female entrepreneurship mentor at WoomUp, and an advisor on human capital and innovation for StartUpChile and the European Innovation Council through Mobile World Capital.
Recognitions as Best Executive of the Year 2022 (Women Entrepreneurs and DF), HR Influencer Latin America and Chile (GoIntegro) and Top Content Creator Latin America 2023 (Favikon and Thinkers 360).
Escribo estas líneas desde Madrid para la tercera edición de mi newsletter. Te cuento sobre los motivos de mi viaje a España: lanzar mi libro en Madrid y Barcelona y asistir por primera vez a la feria tecnológica Mobile World Congress (MWC).
“CON100TE DE MI FUTURO” es el título de mi primer libro como autora independiente. Es un proyecto que surge a partir de una conversación con Vanessa Garduño Chavez, fundadora de Branding for Writers con sede en Barcelona. Por esta razón hago mi lanzamiento acá y cruzo el charco con mi mensaje.
¿De qué trata? de #empleabilidad y #futurodeltrabajo. Doy a conocer las nuevas reglas del juego en el mundo del trabajo y cómo diseñar tu trayectoria futura usando la fórmula CAM: Carrera, Aprendizaje y Marca Personal. Me baso en mis 20+ años de experiencia profesional como líder de gestión de talento, docente universitaria y en mi experiencia personal.
¿A quién está dirigido? Principalmente a profesionales entre 30 y 55 años que están sumergidos en su trabajo y que necesitan una mirada fresca para definir sus próximos pasos y ser protagonistas de sus vidas.
¿Qué hace distinto este libro a otros? Preparé junto a dos expertas un test donde puedes medir online del 0 al 100 cuan consciente de tu futuro eres. Puedes hacerlo gratis acá: www.con100te.com
El primer lanzamiento fue esta semana en Madrid el 21 de febrero. Vinieron más de 50 personas, españoles, chilenos y varias personas con intereses en común a quienes no conozco. Compartimos dos horas de conversación sobre futuro del trabajo y sus nuevos desafios, una entrevista, una mesa redonda junto a dos grandes: Silvia Escribano y Javier Krawicki más un rico cheese & wine y networking.
El próximo evento de lanzamiento es en Barcelona el28 de febrero. Si estás aquí y quieres venir puedes registrarte acá.
Debo reconocer que en un minuto sentí que este proyecto era una locura. Hice todo en seis meses y no fue nada fácil organizar dos eventos a más de 10.000 kilómetros. Por lo mismo estoy más que contenta y especialmente agradecida de varios “angelitos” que me ayudaron en este viaje para tirarme a la piscina como autora, sueño que tenía desde los 10 años.
MWC- Mobile World Congress es la mayor feria de conectividad a nivel mundial y se realiza desde 2006 en Barcelona.
Mi primer trabajo fue en Telefónica del 2000 al 2009 y por diez largos años escuchaba comentarios de los líderes de la organización que participaban en esta feria. Y coincidentemente, hace algunos meses recibo una invitación para sumarme al equipo de mentores expertos de The Collider perteneciente al Mobile World Capital Barcelona. A partir de esto, decido venir y participar por primera vez de esta fiesta geek tech donde estoy expectante para seguir aprendiendo.
Cómo decía Steve Jobs:
“You can´t connect the dots looking forward; you can only connect them looking backwards. So you have to trust that the dots will somehow connect in your future” Steve Jobs
Este año la comunidad catalana espera volver a los niveles pre pandemia y esperan 95.000 participantes. Además habrá cerca de 2.400 expositores en los que móviles, robótica e IA serán protagonistas. Jamás he estado en un evento tan grande, creo que lo más parecido fue los eventos de kick off anuales de Microsoft donde nos juntábamos en Las Vegas 13.000 colaboradores de todo el mundo. Y de verdad era mucha gente.
Algunos de los sponsors son grandes empresas como Accenture, EY, Microsoft, Meta, Nvidia, Telefonica, Huawei, Samsung y Ericsson.
También hay espacio para el emprendimiento y las startups. Tienen un lugar especial dentro de la feria en el sector 4 years from now (cuatro años desde ahora) 4YFNhttps://www.4yfn.com/. Justamente aquí es donde tendré la oportunidad de dar una conferencia sobre “Futuro del trabajo” para la comunidad de mentoras de Barcelona Activa y #LIDERA el miércoles 28 de febrero a las 12:00.
Me quedan por delante seis días para observar, aprender, conectar, pasear y disfrutar. ¿Lo más bonito de todo? No estoy sola, vine con Franco, mi hijo menor de doce años, para que se reencontrara con su mejor amigo que vive en Madrid y conociera un país nuevo. Espero sea una vivencia que también le ayude a ser más consciente de su futuro desde temprana edad.
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🚀 Soy 𝗗𝗲𝗻𝗶𝘀𝘀𝗲 𝗚𝗼𝗹𝗱𝗳𝗮𝗿𝗯- experta en talento y futuro del trabajo. Comparto experiencias, consejos y guías prácticas para que diseñes tu trayectoria profesional y seas más consciente de tu futuro.
In John Peck’s 2023 novel, “The Chaplain and the Corpsman: Why Me God?”, faith in God is portrayed as a multifaceted phenomenon deeply intertwined with the human experience, particularly amidst the trials of war. Through a phenomenological lens, we can delve into the intricate layers of this representation, exploring how it manifests in the thoughts, emotions, and interactions of the characters, primarily the Chaplain(s) and the Corpsmen.
At its core, faith in God is depicted as a source of solace and guidance in the face of adversity. The Chaplain serves as a primary embodiment of this aspect, offering unwavering support and counsel to those grappling with the horrors of war. His presence exudes a sense of reassurance, as highlighted in his words, “In the darkest of times, it is our faith that sustains us. Trust in His plan, for He knows the path we walk.” Here, faith is presented as a beacon of hope, providing strength and direction amidst the chaos of battle.
However, Peck also delves into the complexities of faith through the character of the Corpsman. As he witnesses the suffering and brutality of war, the Corpsman grapples with doubt and existential questions about the nature of God. His internal turmoil is palpable, as reflected in his poignant query, “Why would a benevolent God allow such suffering?” This internal conflict illustrates the existential crisis faced by individuals when confronted with the harsh realities of life, challenging their belief in a higher power.
Through the phenomenological analysis of the characters’ experiences, we can discern the intricate nuances of faith in God. The Chaplain’s unwavering conviction and the Corpsman’s internal struggle represent contrasting facets of this phenomenon, highlighting its dynamic nature. Faith is not portrayed as a monolithic concept but rather as a deeply personal and subjective experience shaped by individual circumstances and perspectives.
Moreover, Peck employs vivid imagery and symbolism to enhance the phenomenological exploration of faith. The war-torn landscape serves as a metaphor for the tumultuous journey of faith, with moments of despair juxtaposed against glimpses of divine providence. For instance, amidst the chaos of battle, the characters find solace in moments of camaraderie and compassion, symbolizing the presence of God amidst human suffering.
Additionally, the novel’s thematic exploration of faith is enriched by its nuanced character development. As the narrative unfolds, both the Chaplain and the Corpsman undergo profound transformations, reflecting the dynamic nature of faith. Through their interactions and inner reflections, Peck invites readers to contemplate the complexities of belief and doubt, urging them to confront their own existential questions about the nature of God and the purpose of suffering.
In conclusion, John Peck’s “The Chaplain and the Corpsman: Why Me God?” offers a profound phenomenological exploration of faith in the midst of war. Through rich characterization, vivid imagery, and thematic depth, Peck delves into the intricacies of belief and doubt, inviting readers to ponder the mysteries of faith amidst the chaos of life’s trials.
For all the young women and girls sitting in Philosophy class wondering where the women are, this is the book for you. This collection of 21 chapters, each on a prominent woman in philosophy, looks at the impact that women have had on the field throughout history.
From Hypatia to Angela Davis, The Philosopher Queens will be a guide to these badass women and how their amazing ideas have changed the world. This book is written both for newcomers to philosophy, as well as all those Professors who know that they could still learn a thing or two.
This book is also for those many people who have told us that there are no great women Philosophers. Please pledge, read this book and then feel free to get back to us. The two of us are young women who have studied and loved Philosophy for many years.
This book is borne out of frustration with the total lack of recognition for women in philosophy, not only its history but its current teaching.
Each chapter is written by a woman working in philosophy today.
Our chapters and contributing authors include:
Hypatia by Lisa Whiting
Lalleshwari by Shalini Sinha
Anne Conway by Julia Bocherding
Mary Astell by Simone Webb
Mary Wollstonecraft by Sandrine Bergès
Harriet Taylor Mill by Helen McCabe
Christine Ladd-Franklin by Sara Uckleman
Mary Anne Evans by Clare Carlisle
Edith Stein by Jae Hetterley
Hannah Arendt by Rebecca Buxton
Simone de Beauvoir by Kate Kirkpatrick
Simone Weil by Fay Niker
Elizabeth Anscombe by Hannah Carnegy-Arbuthnott
Mary Warnock by Gulzaar Barn
Iris Marion Young by Desiree Lim
Angela Davis by Ilhan Dahir
Azizah Y. al-Hibri by Nima Dahir
Plato, Aristotle and Socrates are just a few well-known ancient philosophers.
But what about their female counterparts?
What about the woman who taught Socrates?
Or the sage said to be behind Plato’s theory on love?
Their names are often lacking when it comes to teaching philosophy and that is something Rebecca Buxton and Lisa Whiting wanted to change.
Written by female philosophers about female philosophers, it highlights the worlds of women who were drawing crowds as far back as 400 BC and brings us right up to today’s thinkers.
‘This is brilliant. A book about women in philosophy by women in philosophy – love it!’ Elif Shafak
Where are the women philosophers? The answer is right here.
The history of philosophy has not done women justice: you’ve probably heard the names Plato, Kant, Nietzsche and Locke – but what about Hypatia, Arendt, Oluwole and Young?
The Philosopher Queens is a long-awaited book about the lives and works of women in philosophy by women in philosophy. This collection brings to centre stage twenty prominent women whose ideas have had a profound – but for the most part uncredited – impact on the world.
You’ll learn about Ban Zhao, the first woman historian in ancient Chinese history; Angela Davis, perhaps the most iconic symbol of the American Black Power Movement; Azizah Y. al-Hibri, known for examining the intersection of Islamic law and gender equality; and many more.For anyone who has wondered where the women philosophers are, or anyone curious about the history of ideas – it’s time to meet the philosopher queens.
Rebecca Buxton is is a graduate student at the University of Oxford, working on political philosophy and forced migration. Her research looks at the civil and political rights of refugees and migrants in particular. Rebecca completed her BA in philosophy at King’s College London and her MSc in Refugee and Forced Migration Studies at the University of Oxford.
Lisa Whiting is a policy professional specialising in areas concerning practical ethics. She currently works for the Centre for Data Ethics and Innovation. Alongside working, she studies Government, Policy and Politics at Birkbeck, University of London.
Esta pregunta me acompaña cada vez más como profesor.
Un estudiante puede entregar hoy un ensayo excelente, una explicación científica impecable o la resolución completa de un problema matemático. El producto puede ser correcto, sofisticado y estar muy bien presentado.
Pero con la inteligencia artificial generativa aparece una pregunta incómoda:
¿Qué me permite afirmar que ese producto representa realmente el aprendizaje del estudiante?
No creo que la respuesta sea simplemente prohibir la IA. Tampoco creo que podamos convertirnos los profesores en detectives tecnológicos, tratando de determinar qué porcentaje de cada trabajo fue producido por una máquina.
Quizás necesitamos volver a una pregunta mucho más pedagógica:
¿Qué evidencia necesito para saber que mi estudiante aprendió?
Y la respuesta probablemente no sea igual en todas las asignaturas.
En Inglés, podría ser pedir al estudiante que reformule oralmente una idea de su ensayo o explique por qué eligió determinada expresión.
En Matemática, podría ser justificar un paso, detectar un error o resolver una pequeña variación del problema.
En Biología, podría ser aplicar el concepto a una situación nueva, interpretar otros datos o explicar qué ocurriría si modificamos una variable.
No necesitamos necesariamente recopilar todo el proceso.
Mucho menos convertir cada evaluación en otra hora de trabajo para el profesor.
Tal vez necesitamos encontrar pequeñas evidencias de alto valor que nos permitan sostener con mayor confianza nuestros juicios sobre el aprendizaje.
Y ahí aparece otro desafío que me parece fundamental.
Esto no puede depender exclusivamente de que cada profesor encuentre individualmente una solución.
Los colegios necesitan conversar sobre evaluación, establecer criterios compartidos, proteger el juicio profesional docente y, al mismo tiempo, reconocer que Inglés no es Matemática, Matemática no es Biología y Biología no es Historia.
La IA no está planteando solamente un problema tecnológico.
Está planteando un problema de evaluación.
Y posiblemente uno de validez:
¿qué podemos inferir realmente sobre el aprendizaje a partir de la evidencia que estamos evaluando?
Esta pregunta forma parte de mi investigación doctoral en Educación, actualmente en desarrollo con docentes de educación media en Chile.
La encuesta definitiva se encuentra abierta y la participación es voluntaria y completamente anónima. Está dirigida a docentes que actualmente realizan clases en educación media, de cualquier asignatura, región y dependencia escolar.
Si usted es docente de educación media en Chile, su experiencia puede contribuir a comprender mejor este problema.
Y si no lo es, pero trabaja con profesores de educación media, agradeceré mucho que pueda compartir la invitación con sus colegas.
Imagen generada con inteligencia artificial (OpenAI), 2026.
Ayer conversé con tres jóvenes estudiantes de la Universidad del Desarrollo. Estudian carreras muy distintas: International Business, Medicina y Enfermería. Inevitablemente, apareció la inteligencia artificial.
Les pregunté si podían utilizarla en sus estudios. Las tres describieron una realidad similar: sí, pero su utilización debe ser transparente, responsable y ética.
La conversación me dejó pensando.
Mientras parte del debate escolar continúa preguntándose cómo impedir que los estudiantes utilicen inteligencia artificial, nuestros jóvenes avanzan hacia universidades y profesiones donde tendrán que resolver una pregunta bastante más difícil:
¿Cómo utilizarla bien?
Hay razones legítimas para preocuparnos
La inteligencia artificial generativa puede permitir que un estudiante produzca un ensayo, una presentación o la solución de un problema sin realizar una parte importante del trabajo intelectual que pretendíamos provocar.
Si la tarea exige comparar, seleccionar evidencia, organizar ideas, argumentar y llegar a una conclusión, pero la herramienta realiza esas operaciones, podemos encontrarnos frente a un excelente producto que representa muy poco aprendizaje.
Y esto puede ocurrir incluso sin intención de hacer trampa.
Un estudiante puede declarar que utilizó IA y actuar con transparencia. Pero todavía debemos preguntarnos:
¿Quién hizo el trabajo de pensar?
Pensar requiere pensar. Argumentar requiere argumentar. Equivocarse, revisar y volver a intentarlo también forman parte del aprendizaje.
Por eso, la preocupación por la IA no es irracional. El riesgo de sustituir trabajo cognitivo existe.
Pero reconocerlo no nos obliga a concluir que la respuesta educativa sea prohibir.
En Chile ya estamos ensayando otra respuesta
Ya en 2023, más de 60 estudiantes de tercero y cuarto medio del Liceo Gabriela Mistral de Independencia participaron en una experiencia del programa PACE de la Universidad de Chile y del Instituto de Datos e Inteligencia Artificial (IDIA).
Los estudiantes conocieron conceptos de inteligencia artificial y machine learning y participaron en una actividad práctica en la que aprendieron a construir clasificadores. La iniciativa buscaba acercarlos a estas tecnologías de manera reflexiva y desarrollar capacidades vinculadas al pensamiento crítico y la resolución de problemas.
Uno de sus propósitos, en palabras del académico Francisco Gutiérrez, era “desmitificar prejuicios respecto de este tipo de tecnologías”.
No estaban preparando a esos estudiantes para un mundo sin IA.
Los estaban preparando para comprenderla.
¿Y qué ocurre cuando llegan a la universidad?
Aquí mi conversación con las tres estudiantes adquiere otro significado.
Lo que ellas me contaron no es simplemente una percepción aislada sobre su universidad. La UDD cuenta actualmente con una Política de Inteligencia Artificial y un Reglamento Operativo para el Uso de Aplicaciones de Inteligencia Artificial Generativa dentro de su normativa institucional.
Además, su Centro de Innovación Docente ofrece formación y recursos para que los académicos integren IA en la docencia y la evaluación. La propia Facultad de Educación ha publicado orientaciones que enfatizan el uso seguro, ético, responsable y crítico de estas herramientas.
¿Tiene sentido que preparemos a los jóvenes para esa trayectoria enseñándoles solamente a evitar la IA?
Prohibir es la parte fácil
Esto no significa que debamos permitir cualquier uso.
La misma IA que puede ayudarnos a pensar también puede ayudarnos a evitar pensar.
Por eso quizás necesitamos cambiar la pregunta.
En lugar de preguntar solamente:
¿Usó inteligencia artificial?
podríamos comenzar a preguntar:
¿Qué hizo intelectualmente el estudiante cuando la utilizó?
¿Puede explicar su respuesta?
¿Puede justificar por qué aceptó algunas sugerencias de la IA y rechazó otras?
¿Puede detectar sus errores?
¿Puede defender las decisiones que tomó?
¿Puede demostrar cómo evolucionó su pensamiento?
Cuando hacemos esas preguntas, el problema deja de ser exclusivamente tecnológico.
Vuelve a ser pedagógico.
Satanizar la IA es demasiado fácil
Un estudiante puede utilizar IA para hacer trampa.
Puede utilizarla para pensar menos.
Puede entregar un producto que represente muy poco de su aprendizaje.
Negarlo sería ingenuo.
Pero también sería ingenuo educar a nuestros estudiantes como si estas herramientas fueran a desaparecer.
La alternativa a la prohibición indiscriminada tampoco puede ser la adopción indiscriminada.
Necesitamos algo más difícil: enseñar a utilizar inteligencia artificial sin entregar a la máquina el trabajo cognitivo que queremos que nuestros estudiantes aprendan a realizar.
Tal vez la alfabetización en IA no comience aprendiendo a escribir mejores prompts.
Tal vez comience aprendiendo cuándo usarla, cómo transparentar su uso, cómo cuestionar sus respuestas y qué responsabilidad humana nunca debemos delegar.
Y eso nos deja con una pregunta que, como educadores, tendremos que responder:
¿Cómo sabemos que nuestros estudiantes siguen aprendiendo cuando la IA participa en lo que producen?
Esa pregunta merece algo mejor que entusiasmo tecnológico o miedo.
Merece evidencia.
Una invitación a docentes de educación media en Chile
Próximamente iniciaré una nueva etapa de investigación sobre evaluación del aprendizaje e inteligencia artificial generativa, dirigida a docentes de educación media en Chile.
Si eres docente, podrás aportar tu experiencia. Y si eres director/a, jefe/a de UTP, coordinador/a académico/a o participas en una institución o red educativa, también podrás colaborar difundiendo la invitación.
Buscaremos escuchar a docentes de distintas asignaturas, dependencias educativas y regiones del país.
Porque si queremos comprender cómo está cambiando la evaluación, necesitamos comenzar escuchando a quienes tienen que realizarla todos los días.
Por Thomas Jerome Baker | 🎓 Doctoral Candidate 🎓 | School & Academic Leadership | Institutional Governance & AI Readiness | Past President, TESOL Chile (2010–2011) | International & Elite Schools | MUN & Debate Program Leadership
Para seguir leyendo: Algunas de estas cuestiones también se abordan desde una perspectiva más amplia en mi libro Artificial Intelligence in Education: A Historical–Critical Analysis of a Contemporary Educational Problem.
Thomas Baker | 🎓 Doctoral Candidate 🎓 | School & Academic Leadership | Institutional Governance & AI Readiness | Past President, TESOL Chile (2010–2011) | International & Elite Schools | MUN & Debate Program Leadership
Hace algunos meses escribí Aprender sin permiso. Allí defendía una idea sencilla: no necesitamos esperar a que una institución nos diga cuándo, cómo o sobre qué debemos seguir aprendiendo.
Desde entonces he comenzado a pensar que esa idea puede ir todavía más lejos.
Normalmente imaginamos el aprendizaje como algo que recibimos: hacemos un curso, leemos un libro, escuchamos una conferencia, vemos un video. Alguien sabe algo y nosotros intentamos aprenderlo.
Pero existen otras formas de aprender.
Una de ellas puede resultar sorprendente: participar en una investigación.
Cuando responder nos obliga a pensar
Una buena pregunta tiene una cualidad particular: nos hace detenernos.
Cuando alguien nos pregunta qué pensamos sobre nuestra profesión, cómo tomamos determinadas decisiones o por qué hacemos las cosas de cierta manera, responder no siempre es automático. A veces descubrimos que nunca habíamos formulado claramente aquello que hacemos todos los días.
Una encuesta puede obligarnos a posicionarnos frente a una afirmación.
Una entrevista puede hacernos poner en palabras una experiencia que hasta ese momento era solamente intuitiva.
Una investigación puede enfrentarnos con una pregunta que nunca nos habíamos hecho.
Y entonces ocurre algo interesante: mientras contribuimos al conocimiento de otra persona, comenzamos a producir conocimiento sobre nosotros mismos.
De participante a aprendiz
Lo estoy comprendiendo con especial claridad mientras avanzo en mi propia investigación doctoral en educación.
Investigar supone formular preguntas, buscar evidencia y escuchar distintas voces. Pero quienes responden esas preguntas tampoco son necesariamente actores pasivos. Al detenerse, recordar, comparar, decidir y explicar, también pueden estar realizando un pequeño ejercicio de reflexión profesional.
No significa que toda encuesta sea una experiencia educativa ni que participar en una investigación sustituya la formación. Significa algo más modesto —y quizá más interesante—: el aprendizaje puede aparecer en lugares donde normalmente no pensamos buscarlo.
Ese es, después de todo, el corazón de aprender sin permiso.
Aprender porque algo despertó nuestra curiosidad.
Aprender porque una pregunta nos incomodó.
Aprender porque, intentando explicar lo que pensamos, descubrimos que nosotros mismos necesitábamos escucharlo.
Quizá por eso, la próxima vez que alguien nos invite a participar en un estudio, la pregunta no debería ser solamente:
By Thomas Baker | 🎓 Doctoral Candidate 🎓 | School & Academic Leadership | Institutional Governance & AI Readiness | Past President, TESOL Chile (2010–2011) | International & Elite Schools | MUN & Debate Program Leadership
Artificial intelligence is surrounded by promises, fears, and misconceptions. Headlines often portray AI as either an infallible solution or an existential threat. The reality is far more nuanced. Effective AI governance begins with understanding what AI actually is—and what it is not. The following seven myths continue to influence decision-making across education, business, and government.
❌ Myth 1: AI is inherently objective, unbiased, and factual.
The Reality: AI models are probabilistic, stochastic engines that make predictions based on mathematical patterns found in their past training data. They do not possess an inherent understanding of objective reality.
The Problem: Hallucination is not a system failure—it is a native feature of how text generation works. More critically, if past training data contains historical disparities, human prejudices, or unrepresentative sampling, the algorithm will codify and project those systemic biases directly into the future. AI must always be rigorously fact-checked and audited for algorithmic bias.
❌ Myth 2: AI can completely replace human decision-making.
The Reality: While frontier AI systems are fluid and capable of summarizing text, writing plans, or generating multimedia, they are completely devoid of context, moral frameworks, or ethics.
The Problem: Because algorithms lack a comprehension of right versus wrong, human judgment must always act as a necessary complement. Organizations must maintain strict human-in-the-loop or human-on-the-loop oversight to protect accountability.
❌ Myth 3: More AI automatically yields better results.
The Reality: AI requires steep upfront investment costs, long lead times, and continuous operational maintenance. It is not an automated fix for structural inefficiencies.
The Problem: Automating a broken or poorly designed process yields no economic or administrative benefit—the baseline process must be corrected first. Furthermore, overreliance causes public sector teams to dangerously step back, assuming “if the AI says so, it must be right,” which entirely displaces professional human judgment.
❌ Myth 4: AI models continuously learn and improve automatically in production.
The Reality: Once trained and deployed, AI models remain static. They do not independently learn from day-to-day interactions.
The Problem: As populations, customer bases, or contexts shift over time, the static model no longer reflects current realities. This results in model drift, where performance steadily degrades. AI requires continuous review and periodic retraining, which is why regulators mandate persistent monitoring frameworks.
❌ Myth 5: AI only needs more data.
The Reality: Commercial, off-the-shelf software solutions excel at highly standardized, repetitive tasks (such as fraud detection or Know-Your-Customer verification).
The Problem: Bespoke, highly customized problems require training or fine-tuning large language models, which is an incredibly resource-intensive and time-consuming process. Leaders must calculate clear returns on investment and prioritize simpler, bounded architectures like Retrieval-Augmented Generation (RAG) or custom GPTs for standard service processes, reserving full fine-tuning only for exceptionally rare use cases.
❌ Myth 6: AI is a one-size-fits-all “silver bullet” for organizational problems.
The Reality: High-quality, representative, well-governed data matters far more than sheer quantity.
The Problem: Poor data produces poor outputs (“garbage in, garbage out”), regardless of how sophisticated the model is. This is a foundational principle across machine learning.
❌ Myth 7: Everything entered into AI systems remains private.
The Reality: Privacy depends entirely on the platform, organizational policies, and configuration.
The Problem: Sensitive information may be retained, logged, or processed unless appropriate safeguards, contractual protections, and approved enterprise environments are in place. This is especially relevant for schools, universities, healthcare, and government.
The greatest risk posed by artificial intelligence is not the technology itself, but misunderstanding its capabilities and limitations. Organizations that achieve the greatest value from AI will not be those that automate the most tasks, but those that combine technical capability with sound governance, critical thinking, and human expertise. AI should augment professional judgment—not replace it.
In education, these misconceptions can distort assessment, curriculum design, and teacher professional judgment. Responsible implementation requires schools to view AI not as a replacement for educators but as a tool operating within clearly defined pedagogical and governance frameworks.
Before adopting any AI system, ask five questions:
Question
Principal supporting framework
What problem are we actually trying to solve?
ISO/IEC 42001; NIST AI RMF
Who remains accountable for the final decision?
UNESCO (2021); OECD (2019); EU AI Act
How will outputs be verified?
NIST AI RMF; ISO/IEC 42001
What risks does this system introduce?
EU AI Act; NIST AI RMF
What governance mechanisms are in place?
ISO/IEC 42001; OECD; UNESCO
These questions reflect core principles found across leading international AI governance frameworks (European Union, 2024; International Organization for Standardization, 2023; National Institute of Standards and Technology, 2023; Organisation for Economic Co-operation and Development, 2019; United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization, 2021).
Further Reading: This article provides a practical overview of common misconceptions surrounding AI. For a more comprehensive historical, educational, and governance-based analysis of artificial intelligence in schools and higher education, see Artificial Intelligence in Education: A Historical–Critical Analysis of a Contemporary Educational Problem. Available on Amazon
References:
European Union. (2024). Regulation (EU) 2024/1689 of the European Parliament and of the Council of 13 June 2024 laying down harmonised rules on artificial intelligence (Artificial Intelligence Act). Official Journal of the European Union. https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2024/1689/oj
International Organization for Standardization. (2023). ISO/IEC 42001:2023—Information technology—Artificial intelligence—Management system. ISO. https://www.iso.org/standard/42001
National Institute of Standards and Technology. (2023). Artificial Intelligence Risk Management Framework (AI RMF 1.0). U.S. Department of Commerce. https://doi.org/10.6028/NIST.AI.100-1
By Thomas Baker | 🎓 Doctoral Candidate 🎓 | School & Academic Leadership | Institutional Governance & AI Readiness | Past President, TESOL Chile (2010–2011) | International & Elite Schools | MUN & Debate Program Leadership
For more than a century, schools have relied on a simple assumption: if students complete an assignment independently, teachers can reasonably infer what they have learned. Essays, reports, projects, and examinations have served as proxies for knowledge, understanding, and skill. While these methods have never been perfect, they have provided a workable foundation for educational assessment.
Generative artificial intelligence has fundamentally changed that assumption.
Today, a student can generate an essay outline in seconds, improve an argument with AI-assisted feedback, translate ideas across languages, create computer code, produce images, and even engage in sophisticated dialogue with an intelligent system. None of these capabilities are inherently problematic. In fact, many have significant educational value. The problem lies elsewhere.
The challenge facing schools is no longer simply how to manage artificial intelligence.
The challenge is how to preserve the validity of educational assessment when human thinking is increasingly intertwined with intelligent systems.
We Are Asking the Wrong Questions
Many educational conversations still revolve around questions such as:
Should students be allowed to use ChatGPT?
Which AI tools should schools approve?
Can AI detectors identify AI-generated work?
Should teachers ban AI altogether?
These questions are understandable, but they are not the most important ones.
They focus on technology rather than education.
The real question is not whether students use artificial intelligence.
They already do, and they increasingly will.
The real question is whether our assessment systems still allow teachers to make valid judgments about student learning.
That is an educational question, not a technological one.
Assessment Is No Longer About the Product Alone
For generations, educational assessment has focused primarily on final products.
An essay.
A report.
A presentation.
A project.
The underlying assumption has been that the finished product represents the student’s thinking.
Generative AI challenges that assumption.
When intelligent systems contribute to planning, drafting, revising, or generating content, the final product alone tells us much less about what the student actually understands.
This does not mean assessment has become impossible.
It means assessment must become more sophisticated.
Instead of asking only What did the student produce?, educators must increasingly ask:
How was the work developed?
What decisions did the student make?
How did AI contribute?
What evidence demonstrates genuine understanding?
The focus begins to shift from evaluating products to evaluating learning processes.
Technology Is Not the Biggest Challenge
Many schools have invested considerable time selecting AI platforms.
Far fewer have invested comparable effort in developing coherent institutional approaches.
Technology can be purchased.
Governance must be built.
Pedagogical governance includes the policies, leadership, professional learning, ethical guidance, assessment principles, and shared expectations that allow teachers to make consistent decisions about AI in learning.
Without governance, schools often experience confusion.
One teacher encourages AI.
Another prohibits it.
One department embraces AI-assisted drafting.
Another treats it as academic misconduct.
Students receive mixed messages because the institution itself has not developed a shared educational position.
The success or failure of AI integration depends less on the sophistication of the technology than on the quality of the educational leadership surrounding it.
Teachers Become More Important, Not Less
One of the most common misconceptions about generative AI is that it will reduce the importance of teachers.
The opposite may prove true.
As AI assumes more routine cognitive tasks, professional teacher judgment becomes increasingly valuable.
Teachers are no longer simply evaluating finished products.
They are interpreting evidence.
They are asking whether learning has occurred.
They are designing assessments that reveal understanding rather than merely rewarding production.
They are helping students develop critical thinking, ethical decision-making, intellectual honesty, and reflective use of powerful technologies.
Artificial intelligence can generate answers.
It cannot replace professional educational judgment.
Schools Need a New Kind of Evidence
Perhaps the most significant implication of generative AI is that schools need to rethink what counts as evidence of learning.
A polished final submission may no longer provide sufficient information.
Instead, assessment may increasingly incorporate evidence such as:
planning documents;
drafts and revisions;
reflective commentaries;
oral explanations;
decision logs;
records of AI interactions;
justification of choices;
demonstrations of critical evaluation.
These forms of evidence help teachers understand not only what students produced but how they learned.
This shift is not about policing students.
It is about improving the quality of educational inference.
The goal is not to detect artificial intelligence.
The goal is to better understand human learning.
Five Questions Every School Should Ask
As educational leaders consider the future of assessment, five questions deserve careful reflection.
1. Do we have a shared institutional approach to AI?
Policies should support learning rather than simply regulate technology.
2. What evidence do we currently assess?
Are we evaluating only products, or are we also examining learning processes?
3. How are teachers being supported?
Professional learning is essential if educators are expected to make informed judgments in AI-rich classrooms.
4. What role does professional judgment play in our assessment system?
No algorithm can replace educational expertise.
5. Are our current assessment practices still valid?
This may be the most important question of all.
If the educational landscape has changed, assessment must evolve with it.
Looking Ahead
Artificial intelligence is not a temporary educational trend.
It represents a structural change in how knowledge is created, accessed, and communicated.
Schools therefore face a choice.
They can continue adapting individual technologies while leaving their assessment systems largely unchanged.
Or they can undertake the more challenging—but ultimately more meaningful—work of redesigning assessment and governance together.
The future of education will not be determined by which AI platform schools adopt.
It will be determined by whether educational institutions can preserve what matters most: meaningful learning, sound professional judgment, and valid evidence upon which those judgments are based.
That conversation has only just begun. And it is one that every school, every teacher, and every educational leader now has a responsibility to lead.
Further Reading
If the ideas discussed in this article resonate with you, you may be interested in my book, Artificial Intelligence in Education: A Historical–Critical Analysis of a Contemporary Educational Problem. The book examines the historical, philosophical, and educational foundations of AI in education and provides the broader context for many of the issues explored here.
The future of AI in education will depend not only on the tools we adopt, but on the judgement, trust, and leadership with which we use them. | Image credit by Smiln32 at Pixabay
“How do we use AI responsibly, safely, and in ways that protect our students, staff, and schools?”
This is no longer just a technology question.
It is a leadership question.
Recently, I read an article on Coursera and watched a webinar by Darren Coxon, AI, Compliance, and School Policies: What Leaders Need to Know. The webinar, despite lasting only a half hour, highlighted one of the biggest challenges facing education today:
How can schools benefit from AI while maintaining trust, accountability, and good judgement?
The answer is not simple.
But it is becoming clearer…
The Conversation Has Changed
The discussion around AI in schools has moved quickly.
Here is how I see the timeline:
2022–2023: Fear and Prohibition
Schools asked:
Should we ban AI?
Is ChatGPT cheating?
Is this the end of authentic student work?
Many schools reacted with caution, and sometimes panic.
2023–2024: Experimentation
Teachers began exploring AI.
They used it to:
draft lesson plans;
generate worksheets;
translate texts;
prepare presentations;
differentiate learning materials;
support feedback.
Often, this happened before policies existed.
2024–2025: Guidance Development
Education systems began publishing advice.
The focus shifted towards questions such as:
What is acceptable?
What should teachers avoid?
How should schools protect data?
2025–2026: Governance and Compliance
Now, leaders are asking:
What policies do we need?
How do we train staff?
How do we ensure accountability?
Who checks AI-generated content?
The Next Phase: Assurance
I believe the next stage will involve evidence.
Schools may increasingly be asked:
How is AI monitored?
How are risks managed?
How are staff trained?
How is student data protected?
What human oversight exists?
In other words:
It is no longer enough to use AI. Schools must be able to explain how they use it responsibly.
Looking Around the World
One of the most interesting aspects of this issue is that different regions are moving at different speeds.
Yet the overall direction is remarkably similar.
United Kingdom: Enable, But Verify
The UK has moved towards a balanced position.
Government guidance recognises that teachers can use AI to reduce workload, but professional judgement remains essential.
The message is clear:
Use AI, but check everything.
Schools are encouraged to consider:
safeguarding;
online safety;
data protection;
staff training;
human oversight.
The final responsibility always rests with people, not machines.
Europe: Ethics and Rights
Across Europe, the conversation often centres on human rights and trust.
Key themes include:
transparency;
fairness;
explainability;
privacy;
protecting vulnerable groups.
The emerging European approach asks:
How can innovation happen without sacrificing fundamental rights?
United States: Innovation and Local Decision-Making
The United States presents a diverse picture.
Some districts have embraced AI enthusiastically.
Others remain cautious.
Because education governance is highly decentralised, schools often develop their own approaches.
Common concerns include:
student privacy;
academic integrity;
teacher workload;
equitable access.
The American experience shows that there is rarely one perfect solution.
In practice, teachers often employ these tools to:
prepare lessons;
draft communications;
generate resources.
However, formal policies are still developing.
Many schools have guidance about plagiarism but not about:
staff use of AI;
data handling;
safeguarding implications;
transparency;
accountability.
This creates both opportunity and urgency.
Latin America: Innovation Under Constraints
Across Latin America, educators continue to demonstrate creativity and adaptability.
At the same time, schools often face challenges related to:
unequal access to technology;
varying levels of infrastructure;
limited professional development opportunities.
The region has an opportunity to learn from international experiences while developing approaches suited to local realities.
Importantly:
Responsible AI does not require expensive solutions. It requires thoughtful leadership.
What Darren Coxon & Coursera Get Right
Several ideas from Darren Coxon’s webinar deserve attention.
1. Human Oversight Is Essential
Perhaps the most important message is this:
AI should support professional judgement.
It should never replace it.
Think of AI as:
an assistant;
a first reviewer;
a helpful intern.
Not as the final decision-maker.
2. Local Context Matters
A policy written for one school may not fit another.
Schools differ in terms of:
their communities;
their legal obligations;
their safeguarding procedures;
their cultures;
their values.
Generic answers can be risky.
3. Reviewing Is Safer Than Generating
Instead of asking:
“Write our safeguarding policy.”
A better approach might be:
“Review this policy and identify possible gaps or outdated references.”
This small change reduces risk significantly.
Where Schools Could Go Further
While compliance matters, I believe we should also explore the positive possibilities.
AI could help schools to:
identify outdated policies;
compare documents against current regulations;
flag inconsistencies;
support governors and leadership teams;
create audit summaries;
monitor review cycles;
prepare questions for discussion.
Used carefully, AI can strengthen compliance rather than weaken it.
The key is that:
People remain responsible for decisions.
A Few Practical Questions for School Leaders
If your school does not yet have clear answers to these questions, now may be the time to start the conversation.
Do we have guidance for staff use of AI?
Are staff trained to use AI responsibly?
What information should never be entered into AI systems?
Who reviews AI-generated outputs?
How do we communicate our approach to parents and students?
How do we balance innovation with safeguarding?
You do not need perfect answers.
But you do need intentional ones.
The Real Leadership Challenge
This debate is often presented as a choice between two extremes:
embrace AI without limits; or
reject it completely.
I do not believe either position serves schools well.
Education has always involved balancing competing priorities:
innovation and caution;
efficiency and care;
trust and accountability;
possibility and responsibility.
AI is simply the latest example.
The schools that thrive in the years ahead may not be those with the newest tools.
They may be those with the clearest values and the strongest professional judgement.
Because ultimately:
AI does not remove the need for leadership.
It makes leadership even more important.
What Do You Think?
How is your school approaching AI?
Have you developed policies?
Are staff receiving training?
What concerns do you still have?
What opportunities excite you most?
I would genuinely value hearing your experiences.
Please leave a reflection, question, or comment below. The most useful conversations often begin when educators share what is working—and what remains uncertain…
In classrooms around the world, fluency is often mistaken for competence.
A student who speaks smoothly, confidently, and without hesitation is frequently perceived as more proficient than a student who pauses, reformulates ideas, or searches for words.
Yet anyone who has studied language, communication, or human cognition closely knows that real communication is often far less polished than we imagine.
Authentic speaking is messy.
Real speakers hesitate. They restart sentences. They revise ideas halfway through speaking. They use filler language such as “well,” “perhaps,” or “let me rephrase that.” These are not necessarily signs of weakness. In many cases, they are signs that a person is actively thinking, processing, and constructing meaning in real time.
Ironically, highly rehearsed speech can create the illusion of stronger communication while revealing very little about authentic communicative ability.
This tension has become increasingly visible in modern oral assessment. Across many educational systems, students are often encouraged to prepare extensively for oral presentations and speaking tasks.
While preparation is important, over-preparation can sometimes transform communication into performance. Students may memorize entire sections of speech, rehearse intonation patterns, or deliver carefully scripted responses that sound impressive but lack spontaneity.
To listeners, this polished delivery may appear highly proficient. However, the appearance of fluency and the reality of communicative competence are not always the same thing.
A truly proficient speaker is not simply someone who can deliver prepared language accurately. A genuinely competent speaker can also adapt, clarify, negotiate meaning, respond unpredictably, and sustain interaction naturally. These abilities often become visible only when the speaker moves beyond rehearsed material.
This is why spontaneous interaction remains one of the most revealing aspects of communication. When individuals must respond to unexpected questions or explain ideas without preparation, authentic language patterns emerge. Vocabulary becomes more flexible. Thought processes become more visible. Communication becomes dynamic rather than theatrical.
Of course, spontaneous speech is not perfect.
Even highly educated native speakers hesitate, pause, and reformulate ideas constantly. Political leaders, university professors, journalists, lawyers, and teachers all display natural disfluencies during unscripted speech. Yet modern education sometimes conditions students to believe that effective speaking must sound smooth, uninterrupted, and flawless.
This misconception may unintentionally disadvantage authentic communicators.
Students who genuinely think through ideas in real time may appear less fluent than students who memorize sophisticated phrasing. In reality, the first student may possess deeper communicative competence.
The rise of artificial intelligence and digital communication tools adds another layer to this discussion.
Today, students can generate scripts, predicted responses, and model answers within seconds. As a result, educators may increasingly need to distinguish between performed fluency and authentic communicative ability.
Perhaps the goal of oral assessment should not be to reward perfection, but to recognize meaningful communication.
After all, genuine communication is not the absence of hesitation. It is the ability to continue thinking, adapting, clarifying, and connecting with others despite hesitation.
And sometimes, the most authentic speaker in the room is not the smoothest one…
What are your thoughts on this issue?
Do modern oral assessments sometimes reward polished performance more than authentic communication?
Should hesitation, reformulation, and thinking aloud be viewed differently in speaking assessments?
I’d be interested to hear perspectives from teachers, students, examiners, language coaches, and language learners alike. Feel free to share your thoughts or experiences in the comments.
“Students should remember ideas, not memorize paragraphs.” — SPEAKCLEAR Framework Philosophy
There are moments in education when a serious pedagogical breakthrough begins with something delightfully ridiculous.
For SPEAKCLEAR™, that moment arrived with a sentence that sounds as if it escaped from the imagination of a sleep-deprived primary school child:
“Smart Penguins Eat Angry Kangaroos.”
Absurd? Absolutely.
Memorable? Completely.
And that is precisely the point.
Behind this playful sentence lies one of the core instructional breakthroughs of the SPEAKCLEAR framework: helping students remember WHAT to talk about during oral assessments without depending on memorized scripts.
For years, one of the greatest challenges in oral assessment has not simply been language proficiency. It has been cognitive overload. Students frequently know more than they think they know, yet freeze during presentations because they cannot organize their thoughts quickly enough under pressure.
What many students desperately need is not more information, but a reliable cognitive map.
That is where SPEAKCLEAR enters the conversation.
The SPEAKCLEAR framework is built around a Ten-Point Oral Preparation System designed to guide students toward spontaneous, natural communication rather than rigid memorization. Instead of writing full speeches, students organize their thinking using ten concise preparation points that function as memory anchors during oral analysis.
The famous sentence:
“Smart Penguins Eat Angry Kangaroos.”
serves as an acrostic memory device for the SPEAKCLEAR structure itself.
Each initial letter helps students remember a key analytical focus area during preparation and delivery:
S — Say the main idea
P — People
E — Evidence
A — Analysis
K — Key words and phrases
C — Context
L — Layout
E — Effects
A — Author’s message
R — Reflection
The first time you see it, the sentence appears ridiculous.
However, educational psychology repeatedly demonstrates that emotionally unusual, humorous, or visually strange associations dramatically improve memory retention. Students remember what surprises them.
And surprisingly enough, students rarely forget angry kangaroos.
What makes this approach especially powerful is that it shifts the focus away from memorization and toward communicative authenticity. The goal is not to train students to recite polished essays in robotic monotones. The goal is to support spontaneous oral thinking — real-time analysis, interpretation, reflection, and interaction.
Within SPEAKCLEAR, this philosophy connects directly to a broader concern about authenticity in oral assessment.
Increasingly, educators encounter students who arrive with heavily scripted presentations that sound sophisticated on paper but collapse during interaction.
The language may appear advanced, yet the communication itself becomes fragile, unnatural, and disconnected from genuine understanding.
SPEAKCLEAR attempts to address this challenge by emphasizing preparation maps rather than pre-written speeches.
In other words:
students should remember ideas, not memorize paragraphs.
That distinction matters enormously.
The framework also integrates moderation systems, communicative authenticity analysis, CEFR growth mapping, visual analytics, and AI-assisted examiner rationale to support more transparent and reflective oral assessment practices.
Yet despite all the technological sophistication behind the platform, the heart of the framework remains profoundly human:
helping students think clearly enough to speak clearly.
And perhaps that is why the penguins matter.
Because education often forgets that memory, emotion, imagination, and humor are not distractions from learning.
They are part of learning itself.
Sometimes a student does not need another 2,000-word lecture on oral structure.
Sometimes they simply need to remember:
Smart Penguins Eat Angry Kangaroos.
In an educational world increasingly dominated by memorization, scripting, and automation, SPEAKCLEAR attempts to preserve something fundamentally human: the ability to think clearly enough to speak clearly.
The ideas behind SPEAKCLEAR also form part of my broader doctoral research journey in education and communicative assessment.
Author Bio: Thomas J. Baker is a doctoral researcher, educator, debate and MUN coach, and developer of the SPEAKCLEAR educational research framework. He is also the author of several books on English Language Teaching (ELT), educational leadership, communication, and contemporary social issues, available through Amazon.
English teaching is changing quickly, but not magically. Artificial intelligence (AI) is not replacing good teachers, careful study, or meaningful human interaction.
What it is doing is reshaping the conditions under which English is taught and learned in today’s classrooms and beyond.
A New Kind of Language Practice
One of the most significant changes is access. Learners can now practise English at any time, rather than only during scheduled lessons. AI-powered tools provide opportunities for conversation, grammar correction, vocabulary development, and immediate feedback.
For example, learners can use AI to:
rehearse a job interview;
practise pronunciation;
revise written work;
prepare for debates or presentations;
receive explanations tailored to their level.
Research from the British Council highlights that AI is already being integrated into English language teaching through chatbots, automated feedback systems, and content generation tools, supporting more frequent and flexible practice (British Council, 2024).
Teachers Still Matter Most
Despite these developments, teachers remain central to the learning process. AI cannot replicate the relational and ethical dimensions of teaching. Cambridge University Press & Assessment (2024) emphasises that teachers play a critical role in guiding, interpreting, and contextualising AI-supported learning.
Teachers provide:
emotional understanding;
classroom relationships;
cultural awareness;
ethical judgement;
reliable assessment of progress.
AI can assist, but it cannot replace the professional expertise of educators.
Personalised Learning, With Caution
AI enables more personalised learning by adapting tasks to individual needs, levels, and interests. This is particularly valuable in diverse classrooms where students progress at different rates. The World Economic Forum (2024) identifies personalised learning as one of the key benefits of AI in education.
However, this potential must be approached carefully. UNESCO (2023) warns that the use of generative AI in education requires strong ethical frameworks, teacher training, and attention to issues such as data privacy and bias.
Educators and institutions should therefore consider:
whether tools are age-appropriate;
how student data is managed;
whether AI use supports genuine learning;
how to verify the accuracy of AI feedback.
Writing Is Being Redefined
AI has significantly influenced how writing is taught and learned. Students can now generate ideas, refine language, and receive feedback almost instantly. This has the potential to make writing a more iterative and reflective process.
At the same time, it raises concerns about academic integrity. Students must learn to distinguish between using AI as a support tool and relying on it inappropriately. As a result, English education increasingly includes digital literacy, critical thinking, and ethical use of AI alongside traditional writing skills.
The way forward: Integrating AI without losing what matters most
AI is transforming English teaching and learning by expanding access to practice, accelerating feedback, and enabling more personalised instruction. However, it also introduces challenges related to accuracy, bias, privacy, and academic honesty.
The most effective approach is not to replace teachers with AI, but to integrate AI thoughtfully into teaching practices. In this way, both teachers and learners can benefit from its strengths while maintaining high educational standards.
What do you think? Has AI changed the way you teach or learn English? I invite you to share your thoughts in the comments.